Caracol hace su IV Escuela de Verano “Educación Popular para el Poder Territorial” con asambleas de Valparaíso y Viña del Mar

Caracol hace su IV Escuela de Verano “Educación Popular para el Poder Territorial” con asambleas de Valparaíso y Viña del Mar

Representantes de 15 asambleas, cabildos y coordinadoras de la Quinta Región se hicieron presentes en la escuela que se desarrolló los días sábado 8 y domingo 9 de febrero en el Cerro Polanco.

A finales de enero, como es costumbre ya para Caracol – El apañe de los piños, realizamos nuestra IV Escuela de Verano “Amelia Salazar Jorquera”. Sin embargo, como el contexto nacional cambió, nuestra escuela también debía cambiar. Así, pasamos de organizar un espacio para compartir metodologías y técnicas para la sistematización de experiencias para organizaciones populares (como fue en sus tres primeras versiones, entre el 2017 y el 2019) a una escuela centrada en compartir herramientas de la educación popular para las asambleas territoriales autoconvocadas que han florecido por todo Chile desde el inicio de la revuelta popular del 18 de octubre.

Así, en su versión Santiago, la escuela -que llevó por subtítulo “Educación Popular para el Poder Territorial”– congregó a representantes de una veintena de asambleas de la región metropolitana, incluyendo algunas que llegaron desde otras regiones.

Fue así como las y los participantes de Valparaíso que asistieron, nos plantearon la posibilidad de repetir la escuela pero ahora en la Quinta Región, sobre todo con los Cordones Territoriales de Valparaíso, la coordinación de asambleas que surgió en esa ciudad.

Entusiasmados con la idea, planificamos todo en una semana y una delegación caracolera se dejó caer el sábado 8 y domingo 9 de febrero en el CVD Molinos – Polanco, para encontrarnos con un entusiasta grupo de representantes de las asambleas territoriales de Plaza Yungay, Cerro Alegre, Yerbas Buenas, Rodelillo en Resistencia, Marimonjas, Eje Ecuador, Playa Ancha, Descanso & Resistencia, los cabildos de Lomas de Chorrillos y Esperanza, el Colectivo Vecinal Bellavista Despiertx, la Coordinadora Territorial Los Placeres, el Cordón Siete Cerros y las asambleas Territorial Reñaca Alto y Marga-Marga desde Viña del Mar.

Así, en casi 10 horas de trabajo ininterrumpido cada día, repasamos prinicipios de la educación popular que pueden ser útiles para el trabajo asambleario, hicimos diagnósticos participativos, identificamos saberes necesarios para fortalecer los procesos de articulación territorial, repasamos un ratito algunas ideas del maestro Freire, vimos los “pasos” para construir talleres desde la perspectiva educativa popular y elaboramos propuestas concretas para que las y los ahora educadores populares de la Quinta Región pudieran desarrollar con sus organizaciones territoriales.

Cuando vemos como el mes de marzo se acerca a pasos agigantados y, tal como se repite en cada conversación, sabemos que será un mes lleno de movilización popular, espacios como éste son importantes para que nuestras acciones como movimiento popular sean más participativas, democráticas y radicales políticamente.

De igual forma, en tanto sabemos que será un mes de mucha represión estatal, un recreo de aprendizaje como el que vivimos -muy sesudo a veces, pero también cargado de juegos, comidas compartidas y abrazos colectivos-, es una recarga de energía necesaria para afrontar colectivamente el horror del terrorismo de Estado que ha desatado el gobierno contra el pueblo movilizado.

Así, satisfechos y satisfechas por la tarea cumplida, Caracol dejó las tierras de nuestra querida Amelia Salazar Jorquera que, aunque no estaba físicamente con nosotros y nosotras, revoloteaba por los salones del CVD Molinos-Polanco, más viva que nunca en la lucha de los cerros de Valparaíso.

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Caracol realizó su IV Escuela de Verano para Asambleas Territoriales Autoconvocadas en Santiago

Caracol realizó su IV Escuela de Verano para Asambleas Territoriales Autoconvocadas en Santiago

El pasado sábado 25 y domingo 26 de enero, en la sede de la Junta de Vecinxs Parque Juan XXIII (Ñuñoa) se realizó la IV Escuela de Verano “Amelia Salazar Jorquera”: Educación Popular para el Poder Territorial, la que congregó a participantes de 17 organizaciones populares entre asambleas territoriales autoconvocadas, asambleas feministas y juntas de vecinos/as que están participando de procesos de coordinación territorial desde el inicio de la revuelta popular. Así, nos reunimos a compartir experiencias de organización territorial que emanan de diferentes sectores de Santiago (Conchalí, Cerro Navia, Peñalolén, Pedro Aguirre Cerda, Santiago Centro y Ñuñoa) y de otras partes del país (Valparaíso y Copiapó).

En la escuela, en dos días completos de intenso trabajo, se compartieron algunos elementos fundantes de la educación popular, metodologías y técnicas participativas para el trabajo territorial, enfoques teóricos y prácticos para la concientización (desde la perspectiva de Paulo Freire) y la elaboración de propuestas de jornadas autoeducativas para las asambleas.

¿Cómo surge esta Escuela de Verano?

Caracol – El apañe de los Piños es una organización de educación popular, comunicación popular y sistematización de experiencias que nace en abril del 2013. Conformada por educadoras y educadores populares de todo Santiago, compartíamos desde el primer día el diagnóstico de que era necesario fomentar la sistematización de las experiencias organizativas populares, para producir saberes útiles que vinieran de las propias luchas sociales y populares y que sirvieran para fortalecer y proyectar esas luchas en autonomía, comenzando un proceso de “apañe” a organizaciones hermanas que ya lleva 6 años de recorrido.

En ese camino, en enero del 2017, realizamos nuestra primera Escuela de Verano “Oscar Jara” en la que nos reunimos con una docena de organizaciones populares a aprender a sistematizar sus experiencias con el método del educador popular peruano-costarricense que homenajeamos. El año siguiente, hicimos lo mismo compartiendo el método del educador popular chileno Hernán Peralta, en la escuela que llevó su nombre. Luego, el 2019 ensayamos una escuela donde compartimos con las organizaciones hermanas ambos métodos, mezclados con técnicas participativas propias de la educación popular, en la que llamamos Escuela “Amelia Salazar Jorquera”, homenajeando a la pequeña luchadora porteña que aún guía nuestro trabajo.

¿Por qué una Escuela enfocada en las Asambleas Territoriales?

Luego de la rebelión popular que comenzó el 18 de octubre, como Caracol hemos tratado de apañar a las organizaciones sociales y populares compartiendo análisis de coyuntura, materiales educativos, cartillas y videos que dan datos útiles para levantar cabildos y asambleas territoriales, además de realizar talleres y “apañes metodológicos”. En el actual escenario, como organización apostamos al fortalecimiento de los Cabildos, Asambleas Territoriales, Trawün y otras formas organizativas que están surgiendo y materializando, territorialmente, el poder popular. Creemos que de esas formas nuevas, podemos parir nuevas realidades.

Hemos visto y acompañado en estos casi tres meses diversos ejercicios asamblearios de base, comprobando cómo se ha dado en ellos un gigantesco proceso autoeducativo popular. Sin embargo, de igual forma hemos constatado la necesidad de contar con mayores herramientas metodológicas participativas que faciliten esa labor autoeducativa, que fortalezca ese protagonismo popular y la democracia directa de las bases. Por ello, quisimos este 2020 invitar a las Asambleas Territoriales, Cabildos y Trawün a una escuela enfocada en compartir y producir metodologías y técnicas participativas propias de la Educación Popular para fortalecer esos procesos de Poder Territorial que están emergiendo. Como siempre, todo levantado desde la autonomía y autogestión popular. No lo sabemos todo pero –como suele ocurrir en cada práctica de nuestro pueblo- lo que sabemos, lo compartimos.

¿Y el futuro?

A partir del éxito de la jornada, estamos gestionando la posibilidad de llevar esta IV Escuela de Verano a otras regiones del país. Pronto les contaremos novedades.

¡Ah! Y a no olvidar que… ¡Todo el poder a las asambleas!

Hoy más que nunca… ¡todo el poder a las asambleas! Sobre el Encuentro de la CAT y el futuro asambleario

Hoy más que nunca… ¡todo el poder a las asambleas! Sobre el Encuentro de la CAT y el futuro asambleario

1. La llegada a la EAO

La puerta de la vieja Escuela de Artes y Oficios (EAO) de la USACH y sus dos filas de personas esperando para inscribirse indicaban que la jornada era, al menos en asistencia, un éxito. Algo predecible si es que consideramos que en el Chile post 18 de octubre muchos imposibles se volvieron posibles, pero con la dificultad de que la convocatoria de la CAT (Coordinadora de Asambleas Territoriales de Santiago) se realizaba a un conjunto indeterminado de asambleas, de origen reciente, de difícil cartografía y en constante movimiento.

Si bien la cifra oficial de participantes aún no se da a conocer, la organización estimó la asistencia en más de mil voceros/as o representantes de 164 asambleas (con, al menos, 24 asambleas que llegaron desde fuera de Santiago). Es decir, más de un centenar de organizaciones sociales y populares nuevas, hijas de la rebelión popular que nació el 18 de octubre.

2. Las asambleas como expresión de poder popular

Las asambleas territoriales nacidas en este contexto son la manifestación asociativa y organizativa más relevante de este período y responden a las características propias de la rebelión popular en curso. A fin de cuentas, el “octubre chileno” ha sido un proceso de protesta popular fundamentalmente urbana que comienza en Santiago y que se extiende y ramifica luego por las principales ciudades del país. Una protesta que generó un clima de ingobernabilidad nunca visto en la postdictadura (solo asimilable al período de las Jornadas de Protesta Nacional que se dieron entre 1983 y 1986 contra la dictadura civil-militar de Pinochet) y que si bien tuvo y tiene en la ocupación de la Plaza de la Dignidad (ex Plaza Italia) y de las plazas centrales de otras ciudades su postal más característica, es un proceso que se alimenta de centenares de acciones simultáneas que se están dando en cada plaza o esquina principal de barrios y poblaciones, muchas de ellas lejos del centro y del palacio de gobierno (donde destaca la heroica resistencia de la población Bonilla, en Antofagasta, o Pudahuel Sur y Lo Hermida, en Santiago).

Esos otros rincones periféricos fueron la cuna de estas organizaciones, que nacieron autoconvocadas, buscando agrupar en un lugar específico y simbólico, en cada territorio, a los vecinos y vecinas que se encontraban en el día organizando cabildos o pegando propaganda, y cada noche tocando cacerolas y levantando barricadas. Por ello su diversidad en el bautismo: asambleas territoriales, cabildos, trawûn o esquinas. Por ello, su unidad en la acción: diálogo y deliberación sin jerarquías, autoeducación y protesta local.

Con todo, las asambleas territoriales son la expresión popular urbana más concreta de “poder popular local”: espacios donde vecinas y vecinos se agrupan para resolver, por mano propia y colectiva, sus problemáticas urgentes y sus sueños compartidos. Con la vista en lo nacional, pero con los pies bien clavados en la realidad local.

3. Un encuentro con sabor a educación popular

A pesar de lo anterior, sería un error decir que el fenómeno asambleario es algo nuevo: a fin de cuentas, en el Chile de abajo, esta forma organizativa ya está legitimada y se ocupa hace un buen rato. Frente a la creciente crisis de representatividad de la clase política civil, que crece a pasos agigantados y sin detenerse desde el primer día de la transición a la democracia, y la posterior crisis de legitimidad de su modelo de democracia representativa, las organizaciones sociales y populares comenzaron a utilizar formas de democracia directa que hoy son la base de parte considerable de las organizaciones estudiantiles, medioambientales, feministas y territoriales. De hecho, importantes procesos de levantamientos regionales (como el de Magallanes el 2011 o el de Aysén en el 2012) se hicieron bajo esta forma organizativa. Método que, como era de esperar, es resistido por las militancias político-partidistas (incluidas algunas que se dicen de izquierda).

De igual forma, las prácticas de educación popular tampoco son una novedad en estos espacios asamblearios. Parte importante de estas asambleas se han transformado en instancias autoeducativas donde se comparten y producen saberes en función de las necesidades que van surgiendo cotidianamente. Por ello, no es de extrañar que la mayoría tenga comisiones de educación y que, en otras, éstas reciban el nombre de “Comisión de Educación Popular”. De hecho, la misma CAT, que agrupa hoy a cerca de cuarenta asambleas. tiene entre sus principios fundadores el de la Educación Popular como eje rector de su práctica.

Por eso, no fue extraño que una sección importante del gran encuentro del 18 de enero se enfocara en hacer un ejercicio propio de la Educación Popular (donde, como Caracol, aportamos nuestro granito de arena): un gran diagnóstico participativo. En él setecientas asamblearias y asamblearios distribuidos en más de veinte salas de la universidad, definieron, analizaron y sintetizaron los objetivos más importantes que las asambleas tienen para este 2020 teniendo a la vista cuatro áreas fundamentales: la coyuntura constituyente, la “agenda social” o pliego de demandas populares, la violación a los DDHH por parte del gobierno; y la construcción de poder territorial. Un ejercicio de diálogo y trabajo en grupos donde todas las voces fueron escuchadas y sus opiniones analizadas por los grupos de trabajo sin excluir ninguna, y que está ahora en proceso de sistematización.

Este espacio, altamente valorado por las y los participantes, es una confirmación importante de que las metodologías participativas son una propuesta política fundamental para la construcción de poder popular. Ya sea porque permiten experimentar -o pasar por el cuerpo, como decimos en Caracol- algunos principios clave como es el protagonismo popular (un espacio donde todos y todas participan y nadie se esconde en la comodidad del silencio), o porque se vuelve la instancia donde ensayamos el análisis colectivo de la realidad y la construcción de acuerdos “desde abajo”, sin imposiciones. Así, vamos desmontando la idea -y la práctica- en la que la asamblea es ese espacio donde nos sentamos en círculo pero donde solo unos pocos (casi siempre los “hombres que hablan más fuerte”) monopolizan la palabra; y, entonces, vamos reconstruyendo una forma asamblearia donde el poder -como coerción- se diluye y el poder -como capacidad colectiva- crece.

4. Las proyecciones asamblearias y el aporte de la educación popular

Como Caracol, creemos que es necesario apostar por la multiplicación y el fortalecimiento de las asambleas territoriales. Las razones son muchas, pero queremos destacar dos. La primera es que esta expresión organizativa nació y creció con la rapidez que estamos viendo ya que ha sabido responder a una necesidad concreta: agrupar y vincular territorialmente a sectores de nuestro pueblo que no estaban encontrando cabida en otras formas organizativas. Y, segundo, porque lo territorial es un espacio privilegiado para la “prefiguración”.

Esta palabra, muy usada en la educación popular de hoy, refiere a la capacidad de construir “en micro” aquello que queremos “en macro”. Dicho de otra forma, es el lugar donde creamos en el aquí y en el ahora el futuro que queremos. En ese sentido, la potencia de las asambleas es que han permitido ser laboratorios de la vida nueva, del buen vivir. Lugares donde la palabra y la comida se comparte, donde las decisiones se toman comunitariamente en base a necesidades colectivas y no a aspiraciones individuales, donde la presencia y la palabra del otro y la otra es escuchada y valorada, donde la cultura popular se expresa libremente y las relaciones entre las personas se construyen desde la empatía y la solidaridad, fuera de las garras del mercado. Podríamos seguir, pero se entiende la idea. Sin intentar “endiosar” el ejercicio asambleario, porque sabemos que aún hay muchas prácticas y constumbres que debemos ser capaces de identificar y transformar, estos son experimentos en micro, territorializados, de una nueva realidad que ahora queremos para todo el país.

Por ello, el desafío de la educación popular, de las y los educadores populares y de Caracol en particular es claro en este punto: hay que salir a apañar estos procesos. Ya sea formando a nuevas educadoras y educadores populares, aportando con metodologías participativas para los trabajos asamblearios o fortaleciendo los procesos autoeducativos que se realizan en cada una.

Los saberes que necesitamos aprender para lograr la victoria popular en esta vuelta aparecen en cada asamblea. Es nuestro deber, si es queremos hacernos cargo de la dimensión educativa del movimiento popular, recoger esa demanda y facilitar las condiciones para su producción y socialización. Bonito desafío, ¿no?

Por mientras, la CAT seguramente aumentará exponencialmente sus asambleas participantes y el Encuentro Nacional de Asambleas -que apareció como necesidad y comenzó a organizarse ese mismo 18 de enero- será prontamente realidad.

Por eso, ¡a levantar dos, tres… mil asambleas territoriales por todo Chile! ¡Ahora es cuando!

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Si quieres tener más informaciòn de la CAT, recomendamos visitar:

Para leer la declaración de la CAT socializada el 18 de enero, pincha aquí:

¿Cómo sistematizar lo que está pasando en las Asambleas Territoriales y Cabildos? (Caracol TV)

¿Cómo sistematizar lo que está pasando en las Asambleas Territoriales y Cabildos? (Caracol TV)

La revuelta popular no para y desde varios territorios organizados nos han preguntado por esto, así que compartimos algunos consejos rápidos para ponernos manos a la obra.

Lo primero que hay que aclarar es la diferencia entre SISTEMATIZAR INFORMACIÓN y SISTEMATIZAR EXPERIENCIAS.

  1. SISTEMATIZAR INFORMACIÓN es tomar una gran cantidad de información, ordenarla, procesarla y obtener datos útiles o resultados de ella (como lo haría un programa de computadora).
  2. SISTEMATIZAR EXPERIENCIAS es cuando una organización toma su propia experiencia pasada, la ordena, la analiza y aprende de ella produciendo saberes nuevos que vienen desde la misma experiencia organizativa.

Por eso es clave que discutan bien primero qué es lo que quieren o necesitan hacer.

VEAL EL VIDEO AQUÍ ABAJITO

Si necesitan sistematizar la información que está surgiendo desde las asambleas (por ejemplo, las demandas que están emergiendo para construir un Pliego Unificado) lo recomendable es recoger esa información desde las actas, declaraciones, talleres y conversaciones que se han dado en tu asamblea y luego ir ordenando todo según algunos criterios bien definidos.

Como ejemplo, las y los cumpas de la CAT (Coordinadora de Asambleas Territoriales de Santiago) están ordenando las demandas y propuestas de sus asambleas participantes según estos ejes: “Trabajo y relaciones laborales”, “Derechos sociales”, “Justicia”, “Institucionalidad Política”, “Medio Ambiente y energía” y “Economía y Propiedad”.

Puedes usar esos o construir otros criterios, aunque mientras más similares sean los que levantemos desde todo Chile, más fácil será coordinar un solo Pliego de Demandas del Pueblo organizado.

Otros criterios que puedes agregar y que sirven un montón son: dividir entre aquellas demandas que son a corto plazo o inmediatas, aquellas que son a mediano plazo y las que son a largo plazo. O también puedes ordenarlas por “frecuencia”: desde las que se repiten más entre diversas asambleas a las que están recién apareciendo.

Ahora, si lo que quieren es sistematizar la experiencia de su asamblea, cabildo u organización, es otra cosa.

La sistematización de experiencias es un proceso que sirve para muchas cosas. Por ejemplo, para levantar la moral de la organización al ver todo el camino que han recorrido juntos, para aprender de los aciertos y errores que han cometido y así fortalecer el trabajo cotidiano e incluso sirve mucho para darse una pausa, evaluar el camino que han recorrido y desde ahí proyectar colectivamente el futuro. ¡Recuerden que llevamos 57 días pero la lucha debe ser permanente!

Por eso, si es que quieren darle a este proceso, les damos un par de pistas.

Primero, es importante que resguarden la memoria de su organización y que una Comisión recopile y archive las actas, declaraciones públicas, afiches y fotografías de las actividades que han desarrollado. ¡Todo eso les será muy útil para cuando sistematicen!

Lo segundo, es que planifiquen algunas jornadas para esto. La sistematización de experiencias no lo hace una comisión, sino que debe ser un proceso donde, ojalá, participe toda tu asamblea, para que los saberes que surjan desde ahí sean colectivos y el aprendizaje también. Pero ojo, que es un proceso que puede tomar desde un fin de semana hasta un par de meses, por lo que deben planificarlo con tiempo.

Nosotras y nosotros como Caracol – El apañe de los Piños, hemos acompañado varios procesos de sistematización de experiencias porque nos interesa que como pueblo organizado levantemos nuestros propios saberes desde las prácticas mismas, para que no dependamos de ninguna vanguardia iluminada ni académico famosillo para avanzar en las diversas luchas que tenemos. Si les tinca, obvio que los podemos apañar en este proceso lento, pero seguro que es sistematizar…

Y si les tinca seguir aprendiendo de esto, les invitamos a ver un videíto que hicimos hace un tiempo que explica lo que es sistematizar experiencias.

¿Cómo levantar espacios autoeducativos en las asambleas territoriales? (Caracol TV)

¿Cómo levantar espacios autoeducativos en las asambleas territoriales? (Caracol TV)

Nos han llegado varias consultas sobre este tema, así que acá te van algunos consejos rápidos para pensar espacios autoeducativos participativos, que sirvan para ponerle el hombro a la rebelión popular en curso y que nos proyecten más allá.


1. Lo primero, arma un equipo o comisión de trabajo… ¡acá no sirven las arrancadas individuales! No es necesario que sean profesores o profesoras, solo que tengan ganas de participar… la educación popular no requiere de títulos o cartones.

2. Las temáticas que trabajen en esos talleres tienen que surgir desde la asamblea. ¡Nada de pasar máquina! Acá, lo importante es que la Comisión sepa jerarquizar los diferentes temas que salgan. Recomendamos hacer eso según algún criterio fijo: por ejemplo, según la coyuntura o según lo que sea más sentido para tu comunidad. Presenta ese programa de trabajo en la asamblea y espera que sea aprobada… ¡solo así ganará legitimidad la propuesta!

3. Desde la educación popular trabajamos con la modalidad de Talleres. Eso quiere decir que son espacios de trabajo –no solo de escucha– donde la gente que participe tiene que construir o elaborar algo en común. Los talleres se dividen en tres grandes partes o lo que llamamos el “método del arco”: partimos desde abajo, luego subimos, para volver a bajar.

¿Qué quiere decir esto?
Te lo explicamos…

Primero, el punto de partida: el diagnóstico sobre el tema. Los talleres siempre deben comenzar con algún ejercicio que permita que la comunidad diga lo que sabe del tema, comparta sus expectativas y sus preguntas. Si nuestros talleres no parten de la realidad, desde el “aquí y ahora” de nuestra comunidad, no podemos saber cuánto debemos o podemos avanzar.

Segundo, vamos hacia arriba: En esta segunda parte, en base a ese diagnóstico, “subimos” a una reflexión mayor. Eso puede ser un aporte teórico, compartir un saber nuevo o darle a la reflexión colectiva. Acá, si tienen algún invitado o invitada a hablar, díganle que debe basarse en el diagnóstico del punto de partida (¡no hablar lo que quiera!) pero si no tienes un “experto” no te preocupes… en esta parte pueden ver un documental o revisar colectivamente un pequeño texto. Lo importante es que aporte elementos que permitan leer tu realidad con nuevas categorías o perspectivas.

Tercero, bajamos a la realidad. En esta parte, la palabra vuelve a la asamblea para volverse propuestas de acción. Ojo: no es un espacio solo para que se hagan preguntas a la persona que expuso, sino para que volvamos a conversar sobre nuestra realidad, para ver cómo lo que aprendimos antes nos ayuda o no a analizar nuestros territorios y para que surjan ideas concretas que nos lleven a cambiar la realidad que no nos gusta. Esta parte no es necesariamente una “PLENARIA” puede ser un nuevo espacio para trabajar en grupos.

Finalmente, como cualquier ejercicio educativo es importantísimo hacer algún ejercicio de evaluación. Puede ser pequeñito (como sintetizar en una palabra lo que sentiste en el taller) o en otros formatos, como en dibujos colectivos o post it en un papelógrafo. ¡Esto es fundamental porque te permitirá ir mejorando en los talleres que sigan!

Postdata: Los mejores talleres son los que parten a la hora, y ¡donde tenemos cositas ricas para compartir! Un matecito, una once , una olla común… ¡comer juntos nos da ánimo para educarnos y nos hace comunidad!


Si la represión avanza, ¡el pueblo responde con más organización!

Colectivo Caracol – El apañe de los Piños

03 de diciembre de 2019

¿Qué nos jugamos como pueblo movilizado esta semana? Siete ideas para dialogar   (Declaración Nº5)

¿Qué nos jugamos como pueblo movilizado esta semana? Siete ideas para dialogar (Declaración Nº5)

Esta semana será clave en esta hermosa lucha popular por una vida digna que ya lleva 39 días de movilizaciones. Para fomentar el debate en las asambleas territoriales, cabildos abiertos y trawun, compartimos algunas reflexiones:

UNO: Después del impasse de la “cocina” de los partidos políticos, retomamos la lucha con más claridad

El “Acuerdo por la Paz y por una Nueva Constitución” que firmó la clase política civil fue un golpe bajo para los sectores movilizados. Por eso, las bases organizadas tuvieron que poner cierta pausa en la lucha para analizar punto por punto esta propuesta leyendo la letra chica que portaba. Sin embargo, esa pausa terminó y, tal como muestran las declaraciones de muchas asambleas territoriales, ya tenemos claridades sobre ese proceso y algunas razones para rechazarlo:

  • Lo primero es señalar que eso es solo una propuesta, un papel con un par de ideas que firmaron algunos personajes. No es una ley ni una propuesta inmodificable, por mucho que los medios masivos de comunicación lo den por hecho. Es decir, la lucha en este tema no ha terminado.
  • Este “Acuerdo” no propone una Asamblea Constituyente, sino un Congreso Constituyente disfrazado. Al mantener el sistema electoral del parlamento (Sistema D’Hondt) genera profundas limitaciones para que cualquier independiente pueda presentarse ya que debe hacerlo patrocinado por un partido político o, si decide hacerlo independiente, superar todos los votos de la lista de candidatos que presenten los partidos. Es decir, es un boicot a las asambleas territoriales, cabildos abiertos y trawun.
  • Este “Acuerdo”, al imponer un quorum de ⅔ y no proponer que los disensos en temas importantes los decida la gente a partir de un plebiscito (sino que se pasan a trámite legal en el parlamento), presiona a hacer una Constitución “minimalista” (como ya lo aplaudió el empresariado) y que las temáticas importantes se sigan decidiendo en un parlamento donde la derecha empresarial tiene control. Es decir, es antidemocrática.

Ahora, independiente de lo anterior, es importante decir que esta “cocina” constituyente dolió en las bases porque fue repetir la escena que se dio desde mediados de los 80 cuando la futura Concertación osó llamarse pueblo y negoció con el Dictador para hacerse del poder político y administrar luego su orden autoritario y neoliberal. Dolió porque, con ella, los partidos del Frente Amplio que firmaron el acuerdo no solo le dieron un tanque de oxígeno a un gobierno que estaba agonizando sino, además, revitalizaron la agenda criminalizadora del gobierno, dándole un argumento más: el que no esté con el acuerdo es un “violentista” o “extremista” y será reprimido. Por eso, las violaciones a los DD.HH. ocurridas posterior a esa firma, son con su complicidad.

Creemos que es importante que el Frente Amplio asuma hoy (y no en unos años más) que cometió un error político con ese acuerdo y no machacarnos con eslóganes de que “la lucha continúa” si no son capaces de estar en esa lucha sin negociar a nuestras espaldas. De la misma forma que es necesario que no equiparen la violación a los derechos humanos del gobierno que salieron a salvar, con la digna y legítima rabia de las personas que funaron a algunas de sus figuras cuando osaron aparecerse por la Plaza de la Dignidad (como hizo el senador Latorre condenando la “violencia” de la funa); y que dejen su soberbia universitaria clasemediera de lado con esas declaraciones de que “es necesario que expliquemos en las asambleas los acuerdos”, como si la inteligencia colectiva que surge de ellas no fuera suficiente para entender sus letras chicas.

DOS: el dictador Piñera está solo, por eso busca desesperado el apoyo de las FF.AA. y de Orden

Después de la Huelga General del martes 12 el gobierno estaba en el suelo y tenía las horas contadas. Las y los que estábamos en la calle lo sabíamos. Sin embargo, la clase política unida le dio un salvavidas. Después de ello, sin embargo, lo volvieron a dejar solo por una razón sencilla: no se pueden ocultar las graves y sistemáticas violaciones a los Derechos Humanos que el gobierno ha cometido contra nuestro pueblo que ya lleva 24 personas muertas, 2.535 personas heridas que han sido atendidas en hospitales (sin contar las miles de personas que son atendidas en las postas improvisadas en la calle), 223 personas mutiladas oculares, sumado a las 341 querellas por torturas y 74 por abuso sexual o violación que el INDH ha presentado. Por eso, el informe de Amnistía Internacional pegó hondo en la derecha y, mientras el gobierno de Piñera “rechazó” el informe (tal como la Dictadura de Pinochet lo hizo en su momento) hundiendo su imagen internacional, el resto de la derecha guarda un cómodo silencio.

Estos crímenes pueden ser pasados por alto por la justicia en medio de la movilización pero, esperamos más temprano que tarde, van a empezar a ser judicializados y sus responsables deberán responder. Por eso el gobierno se blinda, no da declaraciones (¡una sola entrevista -y pauteada- ha dado Piñera en 39 días!) y busca desesperadamente allegarse a las FF.AA. y Carabineros prometiéndose mutuamente lealtad e impunidad; una impunidad que ellos mismos saben que no van a tener. Por mientras, la misma derecha política (con Mario Desbordes a la cabeza) se separa del Presidente y ve como se hunde solitario, en medio de una serie de anuncios donde se sigue apostando a equiparar su violencia contra las personas al daño contra las cosas o el capital, empatando la represión con una cifra dudosa de Carabineros heridos.

La violación a los Derechos Humanos es el punto débil de la derecha. Todos y cada uno de ellos son parte activa o pasiva de estos crímenes. Ya sea porque son parte del gobierno que los ejecutó, porque los avalaron o porque -conociéndolos-, los negaron. La lucha contra la impunidad no es una tarea para mañana, es una urgencia de hoy. Y hoy, la mayor impunidad, es que un gobierno que viola los derechos humanos de la forma en que lo hace este gobierno, termine su mandato.

TRES: La “cocina” hoy se llama “mesa técnica”, pero aparecen más propuestas

Como el “Acuerdo” no es más que un simple papel con la opinión de gente que no ha estado movilizada, deben ahora darle carácter legal. Para ello, formaron una “Mesa Técnica” donde hay 14 representantes (7 de la derecha y 7 de la oposición, incluidos dos frenteamplistas) que intentarán transformarlo en proyecto de ley. Debemos ser capaces de presionar como pueblo movilizado para que esa propuesta incluya nuestra visión. ¿Y de dónde saldrá esa visión? De los centenares de asambleas, cabildos y trawun que se siguen multiplicando en los territorios (esos mismos que aplaudió la clase política los primeros días pero que luego olvidaron cuando se encerraron en su cocina).

Pero ojo que nuevas propuestas le salieron al paso. En particular, destacan dos. La primera, el “Acuerdo Soberano: Chile decide” que firmaron los partidos políticos que no participaron de la “cocina”, que plantea una “Asamblea Constituyente Soberana”, que incluya una fase deliberativa previa a partir de cabildos locales, organizado por las universidades chilenas, un sistema electoral nuevo para elegir representantes (con paridad de género y cupos para pueblos indígenas) con participación desde los 16 años, un quorum de 3/5 que incluya que aquellas materias sin ese quorum, pero que hayan alcanzado la mayoría absoluta calificada, serán resueltas en el plebiscito de salida(1); y la segunda, la propuesta de “Asamblea Constituyente libre, soberana, paritaria y plurinacional” que levantó Unidad Social, que será discutida en sus bases hasta el miércoles y presentada al país este jueves(2).

En ese sentido, creemos importante tres cosas: la primera, es no caer en el juego de los partidos que participaron de la “cocina” constituyente que intentan señalar que quienes nos oponemos a su propuesta estamos en contra de una Nueva Constitución. ¡Todo lo contrario! La segunda es que debemos estar atentos para apoyar aquellas propuestas que van en la línea de una construcción popular de la nueva Carta Magna, que parta desde la deliberación de las bases (asambleas territoriales, cabildos y trawun) y desde ahí se vaya articulando a nivel país, de forma democrática, paritaria y plurinacional. Y la tercera es que hay que ser claros en que no endosaremos votos ni representatividad a partidos y conglomerados por el simple hecho de estar haciendo su trabajo (como estas propuestas que están construyendo). Los conocemos y sabemos su capacidad para utilizar al pueblo, así que estaremos atentas y atentos a cada movimiento para saber si funcionan como voceros o se arrancan con los tarros.

¡A desbordarle su “cocina constituyente” con movilización y propuestas! ¡La soberanía reside en los pueblos, no en la clase política civil!

CUATRO: El Paro Nacional, la Huelga General y la protesta popular son nuestras mejores armas como pueblo.

Como señalamos en nuestra tercera declaración, la mayor fuerza en todos estos 39 días de movilización fue cuando logramos unir la protesta social y popular con la Huelga General de las y los trabajadores el martes 12 de noviembre. Paralizar la producción, la movilización y el consumo son la mayor muestra de que sin nosotros y nosotras, el pueblo, nada se crea, nada funciona; porque es el pueblo el que crea y hace mover el país. Por eso, esa noche del martes 12 el dictador Piñera intentó desesperadamente volver a instalar un Estado de Excepción, sin éxito.

Y es que la Huelga General y la protesta social y popular son nuestras mejores armas. Esto porque tenemos un sistema político que no es capaz de procesar las demandas sociales, ya que solo las tergiversa, minimiza o las invierte para mantener el modelo económico. Por lo mismo, la única forma en que los movimientos sociales y populares han conseguido algo en la postdictadura ha sido generando condiciones de ingobernabilidad que fuercen al ejecutivo a negociar y cumplir las demandas. Esta no es la excepción.

Hoy comienza un nuevo paro y mañana martes tenemos Huelga General. Depende de todas y todos que se transforme en una manifestación mayor de nuestra fuerza que haga que la iniciativa vuelva estar en el pueblo y no en la clase política. Y, de tener éxito, hay que mantenerla más allá del martes.

El gobierno le teme a esto, por eso llamó desesperadamente el viernes pasado a Unidad Social a negociar (¡justo cuando se anunció el Paro!). Debemos estar vigilantes de los pasos de esta negociación, para evitar que el gobierno institucionalice el conflicto (lo saque de la calle y lo encierre en el parlamento) o que Unidad Social entre a una nueva cocina, negociando el “Pliego de las y los trabajadores de Chile” que fue construido en base a los Cabildos que alcanzaron a sistematizar.

CINCO: Las clases sociales reaparecieron en el Mall La Dehesa

No podemos cerrar sin hacer mención a que a medida que avanzan los días, ciertas formas de organizar y entender la sociedad se resquebrajan y otras formas de leer la realidad (re)emergen. Esto porque durante parte importante de la postdictadura la clase política civil y las ciencias sociales funcionales a ella intentaron levantar el discurso de que en este país eramos todos “gente” o “ciudadanos”, sin más distinciones que nuestro nivel de consumo. Prohibieron las palabras “clase social” y “pueblo”. Pero la realidad no cambia al prohibir palabras y está reemergiendo con fuerza y, contrario al discurso corporatista-fascista (“somos todos un solo pueblo”) o neoliberal (“somos todos iguales en el mercado”)(3), vuelven a reaparecer las clases sociales. Bastó que un grupo de personas de la clase popular se aparecieran en el patio de su templo del consumo en La Dehesa, para que la clase alta saltara despavorida llamándonos a “volver a nuestras poblaciones de mierda, rotos conchasdesumadre”.

Por ello, es importante que educadoras y educadores populares, comunicadoras y comunicadores populares, artistas populares y militantes de base nos unamos para generar una importante campaña de educación que permita reinstalar un análisis de clase en nuestro pueblo. Lo del Mall La Dehesa fue una muestra de la unidad de clase que tienen la élite y que nosotras y nosotros, acá abajo, necesitamos.

La clase popular abrió los ojos, y cuando lo hizo, la clase dirigente la quiso cegar. ¡No podrán!

SEIS: ¿Y qué pasa con las Asambleas Territoriales? ¡A apurar el tranco!

Como Caracol – El apañe de los Piños, creemos que la principal novedad organizativa de este proceso son las Asambleas Territoriales, que han permitido levantar espacios de asociatividad y organización de sectores de nuestro pueblo que no tenían participación social y política permanente. Creemos que las asambleas están recogiendo lo mejor de la tradición organizativa del movimiento de pobladores y pobladoras que fue clave en el período 1957-1973 y luego fueron protagonistas en la lucha contra la Dictadura.

Nuestro pueblo tienen un arraigo territorial fuerte y es importante que desde ahí surjan expresiones organizativas autónomas. Por ello, saludamos y buscamos apañar cada instancia que se ha levantado y donde cotidianamente se están dando procesos de fortalecimiento de la identidad, de desarrollo de arte y cultura popular, de autoeducación popular y deliberación política, con un pie en lo nacional y otro en lo local.

Sin embargo, esta expresión genuina del pueblo organizado no ha sido hoy un actor relevante en el debate anterior. Es más, la clase política civil han bloqueado su auge, al buscar desautonomizar su función (reduciendo la participación de éstas a un voto para un “Congreso Constituyente”), cercenando con ello el interesante proceso de imaginación política popular que está levantando nuevas formas de organización frente a un orden político deslegitimado.

Por ello urge que las articulaciones que están surgiendo a nivel metropolitano y nacional (donde destacan la “Asamblea de Asambleas Populares y Autoconvocadas” y la “Coordinadora Metropolitana de Asambleas Territoriales”) generen un acercamiento y articulación que permita incidir en el debate nacional. Son las asambleas territoriales, cabildos abiertos y trawun los únicos espacios que cuentan con legitimación popular para levantar las demandas y propuestas populares hoy en el país. Es necesario estar a la altura de las circunstancias.

SIETE: Para que le demos una vuelta…

Como pueblo, como clase popular, somos diversos, a veces dispersas, y con intereses heterogéneos. Sin embargo, tenemos necesidades compartidas y, poco a poco, horizontes cada vez más comunes. Debemos continuar en esa senda de unidad, respetando los tiempos de cada territorio.

Sin embargo, no debemos caer en el fatalismo del “aquí no se ha ganado nada aún”: donde estamos hoy, con la posibilidad de construir una nueva constitución, con un “Pliego de demandas” que vamos a salir a pelear a nivel nacional es solo por la valentía de aquellos sectores de nuestro pueblo que no dudaron y salieron a la calle. Estamos acá, de pie y peleando, hace 39 días, sin vendernos, y eso es ya una victoria. Este será un proceso largo y si lo reducimos todo siempre a una hipotética “guerra final” -que nunca llega-, solo se generará frustración en nuestra gente.

Un abrazo fraterno para todo y todas, desde sus diversas trincheras. ¡Nos vemos en las calles!

Colectivo Caracol – El apañe de los piños
Educación Popular – Comunicación Popular – Sistematización Militante
Lunes 25 de noviembre de 2019


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