PEDAGOGÍA CONTINGENTE:  ¿Por qué las declaraciones del General Bassaletti son fascistas? Acá te explicamos…

PEDAGOGÍA CONTINGENTE: ¿Por qué las declaraciones del General Bassaletti son fascistas? Acá te explicamos…

Una intensa rabia y sensación de perplejidad se ha desatado por redes sociales después de las declaraciones que diera ayer jueves 21 de noviembre el General de Carabineros Enrique Bassaletti, jefe de zona este de la Región Metropolitana, saliendo al paso de las críticas por el uso de escopetas antimotines durante la jornada del jueves en la Plaza de la Dignidad (ex Plaza Italia) contra el pueblo movilizado, pese a que un día antes el General Director Mario Rozas había suspendido su uso después de que la Universidad de Chile demostrara que, contrario a lo que señalaba Carabineros, estos balines eran letales -y no “de goma” como ellos aseguraban-.

Es importante decir que estas declaraciones no se dieron por las denuncias que circulaban por redes sociales de nuevos y nuevas manifestantes heridas por balines, sino porque dos de esos proyectiles impactaron a un camarógrafo de Chilevisión, lo que permitió que se rompiera el cerco mediático.

Para explicar el hecho, Bassaletti señaló: “Voy a hacer una analogía que no sé si es tan feliz, pero la voy a hacer igual (…) Nuestra sociedad podríamos decir que, en este último tiempo, en estos últimos treinta y pocos días, está enferma de una enfermedad grave. Supongamos que sea un cáncer, ojalá que no lo sea y que tenga solución, pero cuando el tratamiento al cáncer se hace con quimioterapia, en algunos casos, y otros con radioterapia, y cuando se busca solucionar ese problema, en el ejercicio de esas herramientas médicas, se matan células buenas y células malas“.

Para nuestro pueblo, que tiene memoria, las palabras calaron hondo ya que son muy similares a las que el General golpista Gustavo Leigh señaló en 1973: “Hay que extirpar el cáncer marxista”.

¿Coincidencia? En ningún caso. Acá te explicamos las razones.

Las Fuerzas Armadas en nuestro país vivieron un proceso de “profesionalización” desde finales del siglo XIX, el que también desarrollaron varios países de Nuestramérica. En dicho proceso, por el colonialismo propio de nuestras élites, se pensó que para “profesionalizarlas” se debían copiar los modelos de ejércitos europeos, por ejemplo, del ejército francés y del prusiano. En nuestro país se optó por el segundo (por eso los uniformes de las fuerzas armadas chilenas hasta hoy tienen reminiscencias alemanas: como el color gris o los cascos stahlhelm).

Los militares prusianos que arribaron a nuestro país a reformar por completo a las fuerzas armadas no eran sujetos neutrales (¿alguien puede serlo?) sino que portaban una visión de mundo que conocemos como corporatismo o corporativismo. En palabras simples, el corporatismo es una ideología que señala que las sociedades son “cuerpos vivos”, por ello tienen un proceso de nacimiento, crecimiento, apogeo, crisis y decadencia. Dentro de ese “cuerpo social”, cada órgano debe cumplir con su función sin buscar salirse de ella. Es decir, hay sujetos cuya función es pensar o mandar, y otros deben trabajar y obedecer. Para el corporatismo, lo que puede mantener unido este cuerpo social es un pegamento llamado “patriotismo”, el que no puede cuestionarse, solo debe “sentirse”.

El elemento fundamental en esta historia es el rol que cumplirían las FF.AA. y de Orden en esa ideología: ellas serían el “alma” del cuerpo o, como ellos mismos lo señalan, la “reserva moral última de la Nación”. Por ello, no serían deliberantes y solo intervendrían cuando ese cuerpo social se vea atacado desde fuera o cuando algún “agente externo” se filtre y ataque a ese cuerpo social desde dentro. Bajo esa ideología, el Ejército chileno justificó las masacres contra el movimiento obrero ocurridas en los primeros años del siglo XX (1903 en Valparaíso, 1905 en Santiago, 1906 en Antofagasta, 1907 en Iquique, por nombrar algunas de las brutalmente emblemáticas) ya que, según ellos, las manifestaciones obreras pacíficas que solicitaban a los gobiernos de turno una mejor calidad de vida -en medio de lo que se conoció como “la cuestión social”- no eran sino intentos por quebrar el cuerpo social, ya sea porque la clase obrera no quería cumplir su función o porque estaría “infiltrada” por agentes externos que querían romper ese cuerpo social.

Esa ideología, evidentemente, consideró que sus enemigos fundamentales eran todas aquellas ideologías que plantearan que ese cuerpo social no existe, o que no es un cuerpo unido sino diversos grupos que pueden tener intereses diferentes o incluso contrapuestos. Por eso, el corporatismo se declaró abiertamente antimarxista, pues considerar la posibilidad de que las sociedades no son sino diversas clases sociales que, a menudo, tienen proyectos e intereses antagónicos y que en función de ello se enfrentan (lucha de clases), les rompía por completo su ideal.

Ese corporatismo es la base ideológica de lo que después llamaremos el fascismo y, cuando a algunos les dio por incluir en esta teoría la necesidad de que esos “cuerpos” tuvieran, en su fase de apogeo, la necesidad de tener un “espacio vital” donde expandirse, le empezamos a decir nazismo.

Ya en el siglo XX, el imperialismo norteamericano le sumó un elemento extra a esta ideología: la Doctrina de Seguridad Nacional. Dicho en simple, esta ideología propone que las guerras convencionales son cosas del pasado ya que ahora los enemigos se “camuflan” entre la ciudadanía y la corroen internamente. Son como una manzana podrida que empieza a podrir al resto o una especie de célula cancerígena que debe ser exterminada. Apareció la idea del “enemigo interno” y EEUU se encargó de diseminarla por todos los ejércitos de Nuestramérica.

Bajo estas dos ideologías las FF.AA. y de Orden justificaron el golpe de Estado que dieron en 1973. Recordemos que Augusto Pinochet fue uno de los promotores del corporatismo fascista al interior del Ejército, en su cargo de subdirector y profesor de Geopolítica en la Academia de Guerra y a través de dos libros sobre el tema que publicó en esos años (‘Ensayo de un estudio preliminar de una geopolítica en Chile’ y ‘Geopolítica’). Incluso exportó esta ideología a otros países de la región, como en la misión militar que realizó en los 60 a Ecuador para organizar la Academia de Guerra en dicho país.

Las FF.AA. y de Orden en Chile siguen esta ideología hasta nuestros días. Como no han sido democratizadas tras el fin de la Dictadura Civil y Militar, su ideología es exactamente la misma. Por ello, las palabras de Bassaletti no son “desafortunadas”: no llegó a ese cargo por no saber dar declaraciones. Al contrario, lo más seguro, es que fue el mejor alumno en esta formación y cree, de verdad, en las tesis del corporatismo (es decir, del fascismo) y de la Doctrina de Seguridad Nacional norteamericana (ya que no debemos olvidar que durante toda la postdictadura el Estado Chileno ha enviado diversas delegaciones para formarse en la Escuela de las Américas donde EEUU enseña esta ideología además de técnicas de tortura). Bassaletti no ve manifestaciones masivas pidiendo una vida digna, solo ve “agentes destructores del cuerpo social” (u “orden social” como le llaman ellos) y la solución para ellos es “matar estas células cancerígenas” antes que acaben con el cuerpo.

Por ello, las declaraciones de Bassaletti son profundamente peligrosas, porque denotan que el fascismo se apodera de quienes, se supone, solo deben velar por el orden público y la seguridad. Y si el gobierno las avala, no removiendo de sus cargos a quienes lo promueven, es porque comulga con esas ideas fascistas. ¿Una idea loca? No tanto, a fin de cuentas, Piñera lo dijo explícitamente: mientras el pueblo se manifestaba en las calles exigiendo dignidad, él señaló estar “en guerra” contra un “enemigo poderoso”.

Se hace fundamental que desde cada asamblea territorial o espacio movilizado levantemos la voz para exigir la renuncia de estos personajes que tanto daño le hacen a cualquier proyecto de democracia popular que queramos levantar.

El camino por una sociedad justa, donde nuestro pueblo viva dignamente, es largo y tortuoso. Para quienes no creemos en el corporatismo, sabemos que solo la unidad de los pueblos oprimidos y explotados puede lograr arrebatarle a la clase explotadora y opresora lo que requerimos para el Buen Vivir, que surge de nuestro trabajo pero que ellos nos han negado (tal como lo han hecho este mes, a partir de concedernos pequeñas migajas que no habrían soltado sino fuera por la protesta popular de estos días). Sin embargo, en algún momento deberemos ponernos a pensar sobre cómo democratizaremos a las FF.AA. y de Orden. De no hacerlo, nos condenaremos una y otra vez en el futuro. Confiamos en que el enorme ingenio y creatividad de nuestro pueblo sabrá encontrar las respuestas.

Colectivo Caracol – El apañe de los Piños

Educación Popular – Comunicación Popular – Sistematización Militante

Viernes 22 de noviembre de 2019


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A un mes de rebelión popular, Chile cambió y lo hizo para siempre…   Apuntes paridores de un mundo otro  (Declaración Nº4)

A un mes de rebelión popular, Chile cambió y lo hizo para siempre… Apuntes paridores de un mundo otro (Declaración Nº4)

‘¿Qué es la revolución?
Un millón de picaduras de abejas,
un millón de dignidades.’

A nuestros compañeros y compañeras de organizaciones populares hermanas con las que construimos a diario una realidad “otra”, justa y digna.
A todo nuestro pueblo que, a pesar del terrorismo de Estado, sigue en la calle empecinadamente luchando:

A lo largo de este mes de lucha y rebeldía hemos querido aportar compartiendo impresiones o lecturas que como Colectivo Caracol hemos ido realizando y que, creemos, pueden volverse un insumo para la conversa y organización popular.

Anteriormente, tras la “cocina” de la clase política civil, socializamos un escrito donde nos centrábamos en la denuncia de la situación y las estrategias opresoras. Hoy, tras 30 días de lucha y resistencia, queremos posicionarnos en el anuncio de ese mundo otro. Un mundo otro que no se construye sólo en el discurso, sino en la performatividad de la lucha, la cual se hace presente tanto en el enfrentamiento, como en diversas formas de resistencia y apoyo mutuo que se han generado en las asambleas territoriales, en los espacios de encuentro, en las redes de construcción que se forjan desde abajo y que nos permite revertir en el hacer mismo las formas de dominación que el modelo neoliberal, colonialista y patriarcal ha implantado en nuestros cuerpos y subjetividades.

Nuestra lucha no sólo nos lleva a enfrentarnos directamente con este sistema para destruirlo, también nos exige que dejemos de crearlo y reproducirlo cotidianamente. Es decir, que nos vayamos desprendiendo de todas las formas de opresión (individualismo, competitividad, indiferencia, etc.) que hemos hecho nuestras y que a diario van alimentando este modelo de miseria y exclusión. La transformación de esas lógicas hace que la rebelión se posicione ‘en contra’ de algo y alguien (el modelo hegemónico y su casta privilegiada) al mismo tiempo que se erige ‘a favor’ de un qué y un quién (dignidad y justicia para el pueblo). Es el ejercicio de una resistencia propositiva que hace que no dejemos la creación del mundo otro para el futuro, sino que lo gestemos en el presente.

Creemos que ese anuncio, esa prefiguración de la otra realidad -como la vienen nombrando educadores y educadoras populares de toda Nuestramérica- se encarna hoy en las diversas experiencias que hemos ido levantando y posicionando y que se fortalecen en la medida en que las entrelazamos. Son nuestros triunfos, los cimientos de nuestra potencia como pueblo organizado. Es la radicalidad del poder popular.

Probablemente hay muchos otros aspectos que destacar, pero aquí presentamos algunas de nuestras pequeñas pero dignas y duraderas victorias que hemos conseguido como Movimiento Popular en estos treinta días:

1. YA NO TENEMOS MIEDO (y si tenemos, ¡ya no nos paraliza!)

Nuestro pueblo cuenta hoy con nuevas generaciones que no nacieron, vivieron ni crecieron en la tiranía de Pinochet. Son cabros y cabras rebeldes, alzadas, para quienes el shock dictatorial no se imprimió en sus cuerpos, pero que sí han vivido el neoliberalismo salvaje que les ha negado -o, en el mejor de los casos, limitado- el acceso a todo. La hermosa irrupción de esa juventud -y sobre todo de la juventud popular-, nos remeció a todas y todos y nos obligó a envalentonarnos y seguir su ejemplo. Es decir, aun cuando se nos impone el terrorismo de Estado, el miedo que sentimos ya no nos paraliza. Así, aunque aún lo sintamos, ¡salimos a la calle con miedo! Ya nadie se queda atrás por sentir eso. Al contrario, ese mismo horror frente la vulneración de los derechos humanos, hace que nos juntemos, que nos acuerpemos con otras y otros, y, así, en la colectividad, desafiamos lo que el poder nos dictamina. No podemos pasar por alto el gigantesco triunfo que significó que, aunque tuvimos a los milicos en la calle y que en algunas ciudades el toque de queda duró una semana (desde el 19 al 26 de octubre), eso no impidió que la protesta siguiera. Es más, ni un solo día el horario del toque de queda fue respetado.

El miedo funciona dividiéndonos, posicionando la desconfianza como eje de nuestros vínculos, por eso necesita del individualismo. No obstante, nuestra respuesta ha sido categórica: ante su declaración de guerra, el pueblo está unido. Se hace enjambre. Así, donde antes sólo existía la fragilidad del individuo aislado, hoy hay una red que transforma esa vulnerabilidad en potencia colectiva. Ya no estamos solos. Ya no estamos solas.

Y de ese triunfo gigante, nace otro: no nos olvidamos de la importancia de contenernos, de cuidarnos. Hemos aprendido que los afectos son políticos. Más aún en estos tiempos donde oscilamos en una montaña rusa emocional: pasamos del miedo, a la rabia, y luego a la alegría esperanzada por la rebeldía cotidiana que se masifica y se hace carne en las diversas formas de lucha que hemos levantado; pero luego nuevamente, frente al horror y la violencia represora, caemos en la rabia y el miedo, y así, en un carrusel infinito. Sin embargo, los espacios comunes que estamos creando y habitando nos permiten hablar de esas emociones, sacarlas afuera y hacerlas bandera, sabiendo que siempre habrá un oído para escucharnos, una risa para amplificar la nuestra o un abrazo para evitar que nos desarmemos.

2. HEMOS HECHO CARNE LA SOLIDARIDAD Y UNIDAD POPULAR

Como ya se ha mencionado en otro lugares, esta rebelión ha logrado unir lo que hasta hace poco era inimaginable. El mejor ejemplo son las barras futboleras: Lxs de abajo, La Garra Blanca, Lxs Panzer, Lxs Cruzadxs, entre otras, han dejado de lado la rivalidad de los colores para reconocerse como parte de un mismo pueblo, oprimido y explotado, pero que hoy se levanta y lucha dignamente. Así es como en el enfrentamiento callejero, pero también en los espacios de organización territorial, quienes tradicionalmente se creían y veían como archienemigos, hoy trabajan codo a codo, por un proyecto mayor. Este ejemplo de unidad y solidaridad no es excepcional, ha sido la tónica de la rebelión. Por eso aparecen a borbotones experiencias y anécdotas de apoyo mutuo: las personas que te rocían con agua y bicarbonato después que te gasearon, el trabajador que no pudo parar pero que saca la manguera con agua para abastecer a quienes lo necesiten, la señora que lleva un fondo de comida a la protesta para darle almuerzo a quienes se manifiestan, los equipos de rescatistas y primeros auxilios que asisten -aguantando la represión- a los heridos y heridas, la señora que te presta el baño, la abuela que te ofrece quequito y huevos duros ‘para seguir luchando’, la compa que te levanta cuando te caíste arrancando y tienes el piquete policial tras de ti, el trabajador de la ferretería que regala lentes de seguridad para que no sigamos perdiendo ojos… y, así, la lista suma y sigue. Por eso decimos que volvimos a querernos, volvimos a encontrarnos, volvimos a ser pueblo y, entonces, volvimos también a discutir de política y contingencia. Así es como nuevamente nos organizamos en nuestros territorios, poblaciones, trabajos, liceos, familias, ¡en todos lados! Y tenemos claro que no solo las manifestaciones en los centros de las ciudades han fortalecido al Movimiento Popular, sino que estas experiencias de organización de base, de autoeducación y reflexión colectiva son la fuente inagotable de contrapoder, de poder popular.

3. DESCENTRAMOS LA PROTESTA

Recuperando los aprendizajes que tuvimos durante las Jornadas de Protesta Nacional en la Dictadura Civil y Militar, donde nos ingeniamos como pueblo para diversificar las formas de lucha, hemos logrado descentrar la protesta. No solo porque el estallido se extendió rápidamente desde el centro de nuestra capital hacia otras regiones de Chile, sino que en cada una de esas regiones, las protestas se fueron moviendo desde las grandes plazas centrales a las plazoletas locales, de las grandes alamedas a los cerros y pasajes tomados. Así, hoy, la estrategia desmovilizadora de limitar el transporte público para impedir que la gente se traslade a los espacios centrales ya no tienen efecto, y la protesta se ha trasladado a colegios y liceos locales, a las ferias libres, a cada esquina de la ciudad donde un grupo de personas se encuentra en el caceroleo. Los símbolos del consumo han sido tomados por la protesta (como los malls y supermercados) y los espacios locales se han transformado en semillero de miles de propuestas (bajo el nombre de Cabildo Abierto, Trawûn o Asamblea Territorial). Ese descentramiento ha hecho que la politización salga de su espacio clásico y se territorialice, creciendo y madurando al ritmo de cada población.

4. PARAMOS LA AGENDA DEL PODER

Hemos impedido la realización de actividades propias de la agenda del poder. A pesar de cómo mediáticamente se han disfrazado las verdaderas razones, es el clima de ingobernabilidad que hemos mantenido y no otra cosa, lo que ha obligado al gobierno a suspender sus emblemáticos eventos. Por ello, que la COP25, la APEC, la Final de la Copa libertadores y la Teletón -más allá del patético llanterío matinal de Mario Kreutzberger- no hayan podido realizarse, son parte de nuestras ganadas, pues dan cuenta que aun cuando la casta política y económica pretenda exportar una imagen país como el oasis del desarrollo y estabilidad, desde abajo, el pueblo chileno emerge reventando la sosegada postal y mostrando que existe otro Chile.

5. DESENMASCARAMOS A CARABINEROS

Ya no cabe ninguna duda y cada día es un sentimiento que se masifica más y más en la población: las y los pacos son los sicarios del poder. Nunca han sido compañeros. Ese viejo argumento de la clase media profesional, progre y culpógena que busca justificar que los pacos y las pacas han entrado a la institución porque su situación de clase no le daba otra opción, es hoy insuficiente. Un dicho popular señala que “solo hay dos tipos de pacos: el que te pega, y el que te mira mientras te pegan”; y es un dicho sabio porque visibiliza que todos aquellos uniformados que han callado frente al terrorismo de Estado, son cómplices de él. Por ello, hoy podemos decir con claridad que toda la institución policial ha optado por ser servil al terrorismo de Estado, y han elegido día tras día la vereda del opresor. Y lo hacen con sadismo. Por eso, festinan con la represión. La gozan, se ríen, se burlan mientras nos reprimen, nos mutilan, nos violan, nos torturan y nos asesinan.

Triste es que en todo este proceso solo tengamos un valiente soldado que se negó a masacrar al pueblo, David Veloso (¡y ningún Carabinero!). Por eso no hay sororidad ni abrazos para ellas y ellos. El pueblo no descansará hasta verlos tras las rejas y, tal como con el Dictador, bailará sobre sus tumbas.

6. ¡LAS Y LOS CAPUCHAS SON COMPAS!

Son la primera línea de batalla, que a pura astucia y creatividad inventan armas -escudos, formas de neutralizar las bombas lacrimógenas, láser, hondas, etc- y tácticas de defensa. Son ellos y ellas, junto a más de algún perro rebelde, quienes ponen el cuerpo para frenar el avance represivo resguardando y posibilitando que miles, millones se encuentren, marchen o se concentren un poco más atrás.

Acá no sirve el discurso neutral del tipo “condenamos todo tipo de violencia”, porque equipara el terrorismo de Estado con la defensa que la primera línea hace del pueblo para que no sea masacrado. La violencia opresora jamás será equiparable a la violencia liberadora. Y quienes las equiparan, solo han optado -consciente o inconscientemente- por el bando del opresor. ¡Larga vida a la primera línea! Son ellos y ellas las gestoras de una violencia revolucionaria defensora del pueblo organizado.

7. HEMOS RE-CREADO LA REALIDAD

Cada vez que extirpamos y/o destruimos los monumentos a los ‘héroes’ genocidas que inundaban nuestras calles y plazas, estamos pariendo un mundo otro. Glorioso es el gesto anticolonialista en el que Pedro de Valdivia es derribado y colgado a los pies de Leftraru, y desde allí comprendemos que se levanten como triunfos populares los ataques contra los monolitos que veneran a los artífices de este modelo criminal (Augusto Pinochet, Jaime Guzmán) o a las instituciones que los sustentan (Monumento a Carabineros en la Alameda, estructura hecha formando un gran número 11, en un sangriento homenaje al 11 de septiembre de 1973).

Re-crear la realidad nos exige volver a nombrarla. Por eso no es casual que el epicentro de las manifestaciones a nivel nacional, sea proclamada como nuestra Plaza de la Dignidad. Tampoco es azaroso que volvamos a llamar Tupahue (ex San Cristóbal) o Huelén (ex Santa Lucía) a los cerros que nos cobijan.

Re-crear la realidad también nos exige construir un imaginario propio donde posicionemos a nuestros héroes y heroínas. Qué mejor ejemplo de esto que aquel kiltro callejero que siempre tuvo claro contra quién lanzar mordidas y ladridos. Hoy el Negro Matapacos es un emblema de la resistencia que ha circulado por todo el globo y que sigue naciendo en tantos otros kiltros combativos.

Heroicos son también nuestros abuelos y abuelas que salen a la calle con la fuerza y digna rabia de una vida entera de lucha, y nos acompañan con lemas sobre sus cuerpos – ‘Los abuelos apoyamos a nuestros nietos’- o como aquella que se suma a las primeras filas y pelea corajuda, ‘como abuela’, contra las fuerzas represivas.

Heroína es también, la primera estudianta que saltó el torniquete y el ejército de estudiantes secundarios que la siguieron. Nuestras pingüinas y pingüinos hoy nuevamente han dado cara y nos han hecho despertar a todas y todos de esta larga noche polar. Son fuente de orgullo, de dignidad popular, por eso en nuestras paredes figuran rayados que afirman: “¡Cuando grande quiero ser secundarie!”

8. DEMOSTRAMOS QUE EL ARTE Y LA CREATIVIDAD ESTÁN DE NUESTRO LADO

A pesar de sus castigos, imposiciones y las toneladas de ritalín con que nos han querido domesticar, luchar por la creación de una realidad otra, nos lleva a buscar formas de romper los límites, de sortearlos para así no reproducirlos autómatamente. Nos exige, entonces, ver más allá y nos lleva a crear. Por eso no es casual que en las concentraciones, marchas y redes sociales abunden las manifestaciones artísticas, la creatividad de los carteles y pancartas, la danza que es denuncia e histórica resistencia, la música de una trompeta que sigue sonando entre los escudos de la primera fila, los graffitis y murales hechos al calor de la protesta, los coros callejeros entonando al Víctor, a la Violeta, a Los Prisioneros y todos aquellos que siguen creyendo que el arte es una trinchera de lucha.

Nuestra lucha es por la vida, y vivir es crear, re-crear la realidad que habitamos.

Tal vez por eso, son tan nauseabundos los intentos desesperados de musicalidad que en sus hipócritas campañas por la paz se elaboran desde el poder.

9. HEMOS DESPLAZADO LA FRONTERA DE LO POSIBLE

Hoy nos atrevemos a soñar con cambiarlo todo, con crear nuevos órdenes más allá de lo establecido. Queremos una sociedad donde no tengamos que seguir participando del mismo juego en el que siempre perdemos porque está diseñado para que así sea; y porque, cuando a pesar de eso logramos ir remontando o ganando, los dueños de todo suspenden la partida y le incluyen nuevos amarres y reglamentos que nos condenan nuevamente a la derrota. Hoy hemos dicho ¡Basta! Ya no les creemos. Por eso no aceptamos sus límites y márgenes, sus propuestas rastreras que los mantienen posicionados en sus sitiales de poder y privilegio. No queremos su mundo reformado o modificado, queremos una realidad otra, construida por todas y todos. Por eso hoy nuestra rebeldía está más esperanzada que siempre porque vemos cómo vamos avanzamos a trancos hacia la utopía que durante tanto tiempo nos parecía absurdamente remota.

La dignidad la construimos día a día, a pulso, desde abajo y a la izquierda. Nos revolucionamos en el aquí y ahora. Tenemos nuestras victorias, pequeñas pero potentes que alimentan nuestra perseverancia. No estamos dispuestas a tranzar. Nuestra lucha es por la vida, la justicia y la dignidad; y eso precisa que sigamos pariendo un mundo otro, que continuemos con porfía revolucionándonos. No vamos a claudicar, seguiremos hasta vencer o vencer…

Colectivo Caracol – El apañe de los Piños
Educación Popular – Comunicación Popular – Sistematización Militante
Lunes 18 de noviembre de 2019


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Apuntes (urgentes) sobre la “cocina” de la clase política civil: ¿Qué se firmó y qué debemos hacer como pueblo?

Apuntes (urgentes) sobre la “cocina” de la clase política civil: ¿Qué se firmó y qué debemos hacer como pueblo?

¿QUÉ ES LO QUE SE FIRMÓ ANOCHE?

1. Lo que se firmó anoche a las 3:00 a.m. no es un “Acuerdo Histórico Nacional” como quiere venderse. Es nada más que una propuesta realizada por la gran mayoría de la clase política civil. Anoche no firmó ningún representante del movimiento social, ni Unidad Social, ni las Asambleas Territoriales. Ningún obrero, jubilada, estudiante, trabajadora doméstica o temporero estuvo presente y firmó ese papel… ¡ni siquiera lo firmaron todos los partidos! Por eso, es simplemente eso: una propuesta que viene desde un sector desprestigiado de la sociedad. Por ello, es deber nuestro ahora ver si la aceptamos o la rechazamos. Acá nada ha terminado, por mucho papel blanco que compren para tapar la sangre que hay en la Plaza de la Dignidad.

2. Lo que se firmó anoche fue solo una propuesta de cambio constitucional, no un “Acuerdo de Paz”. Si fuera de “paz” es porque se asume que antes hubo una guerra. En Chile no hubo ni hay guerra, lo que hubo -y sigue ocurriendo- es un proceso sistemático de violación a los derechos humanos por parte del gobierno de Piñera. Es decir, terrorismo de Estado. Ese juego de lenguaje que hace el poder de los de arriba es solo para confundirnos.

3. Lo que se firmó anoche fue un pacto de la clase política civil para devolver la gobernabilidad, de espaldas al pueblo movilizado. Los únicos que ganan con esto son: primero, el gobierno dictatorial de Sebastián Piñera ya que esto le permite ganar tiempo, dividir al pueblo movilizado y preparar su salida impune y b) el gran empresariado que es el único que ha salido a celebrar el acuerdo1. Tal como ocurrió en Dictadura cuando Alianza Democrática (futura Concertación) negoció con Pinochet para respetar su calendario, la Concertación con casi la totalidad del Frente Amplio le dieron una sobrevida al gobierno que nos reprimió, torturó, mutiló, violó y asesinó, permitiéndole terminar su mandato. Y eso se llama traición al pueblo y complicidad con sus crímenes.

4. Lo que propone la clase política civil no es una Asamblea Constituyente, sino una Convención Constituyente. Por eso, como señalan en su punto 4, para elegir a los representantes se utilizará el mismo método para la elección de diputados (el método D’Hondt) que obliga a formar listas con los partidos políticos existentes, impidiendo que se presenten independientes (y si se presentan, que tengan que sacar más votos que toda una lista para ganar). Es decir, esta Convención no estará compuesta por “ciudadanos” ni representantes de los movimientos sociales y populares, sino por quienes designen los partidos políticos ya existentes. Además, da la posibilidad de que políticos actualmente en ejercicio renuncien a sus cargos para ser delegados constituyentes, lo que le facilita el trabajo a la derecha y la Concertación de mover sus máquinas electorales a partir de los recursos que tienen (y que le entrega el gran empresariado). Con esto, han demostrado que los Cabildos Abiertos que se han desarrollado por todo Chile no les interesan, porque no les interesa la deliberación popular.

5. El veto de los 2 / 3 es la trampa que inventó Jaime Guzmán para la Constitución del 80 aplicada a la nueva realidad. Con ello, la derecha asegura que la Constitución sea mínima (es decir, que muy pocas cosas logren acuerdo y queden en el texto final) y lo que no logre esos 2 / 3 quede a merced de leyes discutidas posteriormente en el Congreso (donde tienen mayor poder).

PARA LOS QUE ESTAMOS ABAJO Y, DESDE ABAJO, NOS MOVILIZAMOS

6. Esta propuesta, con todas sus falencias, es una respuesta a nuestra capacidad de hacer temblar el modelo levantado por Pinochet y Guzmán y administrado por la derecha y la centro-derecha (Concertación). Sin embargo, es insuficiente. Por eso, ahora debemos ser nosotras y nosotros los que propongan:

a) Asamblea Constituyente (no Convención Constituyente).

b) 100% de representantes elegidos por el pueblo.

c) Prohibición de participar a personas que hayan sido elegidas en cargos de representación en los últimos 30 años.

d) Cabildos locales vinculantes, desde los cuales se propongan a los delegados y delegadas constituyentes.

e) Asegurar participación paritaria y con un mínimo de 10% de delegados y delegadas de pueblos originarios.

e) Quorum de aprobación de 3/5 en la Asamblea Constituyente. Y frente a disensos, que se resuelvan a partir de un plebiscito.

f) Que los delegados/as constituyentes no pueden volver a postularse a cargos de representación popular al menos en 5 años.

7. Debemos rechazar esta propuesta de la clase política civil y levantar una propuesta propia con urgencia. Para ello, pueden ser referentes válidos para levantarla tanto Unidad Social como las Asambleas Territoriales que están en proceso de articulación (¡proceso que debe acelerarse!). Nuestro pueblo es sabio y sabrá apoyar cualquier propuesta que venga desde abajo.

8. Si aceptamos esta propuesta de la clase política civil, les estaremos mandando el siguiente mensaje: ustedes pueden resolver este conflicto, sin el pueblo y sin la calle. Ello implicará una enorme frustración por parte de importantes sectores del pueblo movilizado, un reflujo no organizado que puede caer en la apatía y en el divisionismo extremo, lo que solo fortalece a la ultraderecha.

8. Con este pacto entre gallos y medianoche le dieron un respiro al Gobierno de Piñera (por eso los únicos que celebraron hoy fueron los capitalistas especulativos, a los que la prensa llama “los mercados”). Ahora, la derecha instalará el juego del divisionismo, que nos tiene debatiendo puntos y comas de SU propuesta, no de la nuestra. El segundo paso será hacernos pelear entre “moderados” y “extremos”, y bajo el discurso del “realismo político” empujarán a los sectores “moderados” de nuestro pueblo a demonizar a las y los que sigan movilizados. Solo recuerden que si hubiésemos sido moderados, nada de esto tendríamos y seguiríamos en el cómodo silencio anterior.

9. ¡Extrema atención a este punto! Todo este pacto de las élites se generó después de que lograron unirse, por un día, la clase trabajadora organizada con el pueblo movilizado en las calles uniendo las dos formas de lucha: el Paro Nacional con la protesta popular. Tanto fue el terror de las élites que la prensa lo repitió una y otra vez: “Esta es la jornada más violenta de todas” y Piñera se reunió de urgencia y negoció con los militares un nuevo estado de excepción (que no le funcionó). De ese terror nació esta propuesta urgente encabezada por el presidente de Renovación Nacional Mario Desbordes. Por lo mismo, de aquí en adelante, debemos potenciar esa herramienta de lucha, para lograr los tres objetivos que aun quedan:

a) Renuncia de Piñera y creación de una Comisión de Verdad, Justicia y Reparación para las miles de víctimas del Terrorismo de Estado de estas más de tres semanas.

b) Aprobación de la Agenda Social que propone el movimiento social (sintetizada por Unidad Social)

c) Asamblea Constituyente con protagonismo popular (y no de la clase política civil).

¡A no abandonar la calle y fortalecer los órganos deliberativos populares!

¡El nuevo Chile lo haremos desde abajo y sin permiso!

Colectivo Caracol – El apañe de los Piños

Educación Popular – Comunicación Popular – Sistematización Militante

Viernes 15 de noviembre de 2019


1Ver: https://www.latercera.com/pulso-trader/noticia/acuerdo-constitucional-chile-vuelve-pais-menos-riesgoso-america-latina/902332/?fbclid=IwAR3D4ZF2F_oA_dz6upqQkkcEgvQ5U58VMBCt3UB03RMWhsaRykI0VAccSCg


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CARACOL – EL APAÑE DE LAS ASAMBLEAS

CARACOL – EL APAÑE DE LAS ASAMBLEAS

Desde que nacimos como orga, decidimos ser un apañe concreto a los piños organizados, apoyando con formación en educación popular, metodologías participativas para empoderar a las bases, sistematización de sus experiencias y comunicación popular.

Hoy, en medio de la revuelta popular más importante de los últimos 30 años, queremos ser el apañe también de una de las expresiones de poder popular local más grandes que han surgido: las asambleas territoriales. Varios correos nos han llegado desde ellas y ahora queremos extender la invitación:

Si tienes dudas de cómo organizar asambleas o cabildos de forma participativa, si te metiste a la comisión de educación de tu asamblea y quieren organizar espacios de aprendizaje horizontales, si quieres que los espacios de reunión sean de diálogo y no un discurso eterno solo de algunos dirigentes, ¡cuéntanos!

No tenemos todas las respuestas, no las sabemos todas, pero algo sabemos y lo que sabemos lo compartimos. Por eso, te responderemos con un correo, un videíto, una cartilla o te haremos algún contacto con otra orga hermana que sepa de esos temas, ¡lo importante es que encontremos soluciones colectivas y que las asambleas se empoderen!

Lo más probable es que el problema metodológico que tienes en tu asamblea, sea similar al que tienen en otras. La respuesta para tí puede ser útil a muchas compañeras y compañeros más…

¡Si no nos apañamos entre todas y todos, este poder popular local no va a germinar y crecer!

¡El nuevo Chile lo haremos desde abajo y sin permiso!

PD: Imaginábamos que sería bonito si nos mandan sus preguntas a través de un video, así nosotros/as les contestamos en otro ¡y lo viralizamos! Ahora, si quieren algo más piola, está bien… nos escriben y les contestamos por escrito, o vamos acordando cómo…

PD2: Escríbannos a nuestro facebook, instagram o mail…

¡A no bajar la movilización hasta que caiga el malgobierno! (Apuntes para el diálogo entre organizaciones populares, desde abajo y a la izquierda)

¡A no bajar la movilización hasta que caiga el malgobierno! (Apuntes para el diálogo entre organizaciones populares, desde abajo y a la izquierda)

A nuestros compañeros y compañeras de organizaciones populares hermanas con las que construimos a diario una realidad “otra”, justa y digna.

A las personas que están en las calles colocando -literalmente- el pecho y los ojos a las balas del gobierno de Piñera:

Hace unos días, compartimos algunas impresiones rápidas sobre la coyuntura actual[1]. Sabemos que el ritmo de la movilización hace difícil que tengamos tiempo para reflexionar y escribir, pero -aunque sea en pequeños textos- debemos compartir insumos  que enriquezcan nuestro diálogo y proyección.

Fieles a la educación popular, creemos que toda acción política incluye una denuncia y un anuncio. Denuncia de la situación opresora y anuncio de la nueva realidad. En este pequeño escrito, nos centraremos en lo primero.

1. El gobierno de los empresarios -contrario a las dos primeras semanas en que fue algo más errático- definió una estrategia para enfrentar la protesta social y revuelta popular que ha mantenido estos días. Está intentando pasar del desgaste a la guerra de baja intensidad. Si bien la estrategia es sangrienta, al menos nos da una posibilidad como pueblo organizado para generar otra, desde abajo, y enfrentarla.

2. El Desgaste: Piñera, desde la salida de los militares de la calle hasta este jueves 7 de noviembre, encaró la  protesta social y rebelión popular como si fuera una huelga de una de sus empresas. Se negó a negociar, ofreció pequeñas migajas para aparentar que recogía las demandas sociales pero, en el fondo, simplemente esperó. Creyó que el tiempo era su mejor aliado, ya que el pasar de los días tiende a desgastar la movilización y genera fisuras entre la gente movilizada. El problema de su estrategia fue su lectura de contexto: la protesta social y popular no es por una reinvindicación menor sino por un cambio de modelo; y, como el pueblo apuesta a cambiarlo todo, la distancia que se generó entre las migajas que ofreció y lo que demanda la calle se hizo tan grande y notoria con el paso de los días, que fortaleció y radicalizó su actuar,  debilitando la imagen de su gobierno que solo cuenta con el apoyo de la derecha más dura (9,1%). Por ello, es clave que mantengamos como pueblo la demanda por un cambio radical de modelo (y nada menos), ya que ello es lo que permite que la estrategia del desgaste caiga definitivamente por su propio burdo peso.

3. La guerra de baja intensidad: La novedad de estos días -sobre todo después del llamado al Consejo de Seguridad Nacional (COSENA) y la agenda de criminalización de la protesta social que anunció el jueves 7 de noviembre pasado- es que la declaración de guerra que Piñera hizo contra el pueblo el 21 de octubre no se terminó con el fin del estado de excepción. Al contrario, ahora volvió y para quedarse, con la única diferencia de que será ejecutada solo por las fuerzas de orden público, sin ayuda militar. Por eso la llamamos de “baja intensidad”, no porque no sea letal contra nuestro pueblo, sino porque no se basa en grandes ejércitos invadiendo territorios, sino en la labor constante de represión militar, pero implementada por carabineros en cada manifestación social. Esta estrategia se divide en tres subestrategias:

3.1 Guerra física: Debemos colocarle nombre a las cosas. No estamos viviendo una “situación de violencia” como nos dice la clase política civil y su prensa. “Situación de violencia” sería una serie de peleas callejeras entre civiles. Cuando el Estado ocupa el monopolio de la violencia contra la ciudadanía que le entregó esa potestad para defenderla, se llama “Terrorismo de Estado”. Este gobierno es terrorista y, como tal, debe ser enfrentado y juzgado. Todo el pueblo que está en la calle sabe que está enfrentando una violencia sistemática que viene planificada desde arriba. La tesis de los “excesos” de algunos uniformados es imposible de sostener cuando, a la fecha, tenemos más de 20 asesinados[2], entre 2.009 (INDH) y 2.500 personas (Cruz Roja) heridas por armas del ejército y de Carabineros -entre ellas 197 con mutilación de uno o ambos ojos-, más de 900 personas encarceladas por Ley de Seguridad Interior del Estado o acusadas de maltrato a la policía (CODEPU), 192 querellas por tortura y 52 por abuso sexual (INDH); y donde además se han descubierto ya tres centros de detención y tortura ilegales (Metro Baquedano, Antofagasta y Maipú). Por ello, hay que decir las cosas por su nombre: estos no son “excesos”, es una política de represión, tortura, violación, mutilación y exterminio mandatada desde la Presidencia de la República. Y esa política incluso viola las normas internacionales de una guerra: acá se ha atacado a colegios (Liceo 7 de Niñas, en Santiago) y a Hospitales (Hospital Dr. Gonzalo Fricke en Viña del Mar).

3.2 Guerra comunicacional: Esta segunda declaración de guerra responde al control de los medios de comunicación. Desde la reunión de la presidencia con los directores de canales de televisión (denunciada el 26 de octubre pasado), sus líneas editoriales han sido intervenidas, siendo los casos más evidentes Canal13 y La Tercera. La orden fue clara: no hablar de las Violaciones a los Derechos Humanos y no mencionar nada sobre la Acusación Constitucional contra Piñera. Sin embargo, esta apuesta ha sido insuficiente y se ha visto resquebrajada por la distancia abismal que existe entre lo que se reportea o se muestra por la pantalla y lo que se ve en la calle -y/o difunde en redes sociales-. Por ello el poder ha ideado otros trucos. En esa línea se puede entender la iniciativa de sectores de la burguesía -grandes empresas como Agrosuper y Sutil- de retirar sus aportes a CNN para así exigir una modificación en su línea editorial. Todo esto sumado al llamado derechamente fascista que han hecho, abierta o solapadamente, los medios y sectores de la derecha a que “los vecinos” se armen contra la “delincuencia”, en una versión 2.0 del llamado a los “chalecos amarillos” y que hoy domingo estuvo a punto de cobrar su primera víctima fatal en Reñaca.

3.3 Guerra Psicológica: La semana de terror vivida con los militares y Carabineros en las calles reprimiendo tuvo un efecto: aumentó nuestra tolerancia a la violencia estatal. Esto no es una casualidad, acusamos que es una política del gobierno de los empresarios. Y cada día, esta violencia se va incrementando a partir de pequeñas acciones que van corriendo el marco de la tolerancia a la represión un paso más atrás, hasta arrinconarnos. Un día, Fuerzas Especiales de Carabineros balean a estudiantes en el patio de un liceo; al otro, disparan gases lacrimógenos y balines al interior de un Hospital; al otro, se descubren sus seguimientos policiales a líderes sociales; al otro, golpean a personas en sillas de ruedas; al otro, dejan ciego a un manifestante mutilándole ambos ojos con balines. Y así, suma y sigue. El resultado: miedo a movilizarse y insensibilidad frente a la violencia. ¿Qué más debe pasar para que empecemos a llamarle Dictadura?

4. Frente a esto, se han levantado coordinadoras -como el Bloque Sindical de Unidad Social- que han sintetizado las demandas populares en un petitorio, denominado el “Pliego de las trabajadoras y trabajadores” y que es la base para el llamado a Paro Nacional para este lunes 11 y martes 12 de noviembre. Este petitorio incluye:

1.- Discusión inmediata de un salario mínimo nacional de $500.000 líquido para trabajadores y trabajadoras del sector público y privado.

2.- Reconocimiento Pleno de la Libertad Sindical: Negociación Colectiva Ramal y respeto del Derecho a Huelga como derecho fundamental.

3.- Pensión mínima equivalente al salario mínimo que se propone.

4.- Canasta de servicios básicos protegidos (agua, luz, gas, teléfono, cable, internet).

5.- Sistema único de transporte, administrado por el Estado, y considerado como derecho social.

6.- Reducción de la Jornada de Trabajo.

7.- Salud, Educación y vivienda como Derechos sociales.

8.- Derechos Humanos:  Investigación, juicio y castigo de las violaciones de los derechos humanos que se han ejercido durante el llamado “Estado de excepción”.

9.- Presupuesto Fiscal 2020 centrado en la protección de derechos sociales de los chilenos y chilenas.

10.- Nueva Constitución Política vía Asamblea Constituyente

Si bien este esfuerzo de síntesis es valorable, olvidan un punto fundamental que cualquiera que haya estado en un caceroleo, marcha, cabildo, asamblea o barricada ha escuchado: la renuncia de Piñera. Creemos que este punto es fundamental porque la política de represión, tortura, violación, mutilación y exterminio en contra del pueblo movilizado ha sido de tal magnitud que cualquier victoria parcial o total que se consiga de ese petitorio sin incluir el fin de este gobierno dictatorial implica una lección implícita para la clase política civil y militar: cualquier gobierno que salga elegido por las urnas puede masacrar la protesta social sin tener que pagar consecuencias. Por respeto a nuestro pueblo que ya sufrió la Dictadura Civil Militar de Pinochet y su posterior impunidad (hasta nuestros días), necesitamos una política de “Nunca Más” real, no solo en el discurso. Si efectivamente no queremos que se vuelvan a violar los derechos humanos de nuestro pueblo, no podemos permitir que un gobierno elegido por las urnas lo haga sin tener que pagar por ello con su salida inmediata.

5. Por ello, creemos y sentimos que es necesario establecer un “Pliego del Pueblo” de carácter urgente sin el cual es muy difícil que logremos avances. Este pliego debería considerar dos grandes puntos:

Dimisión del Gobierno de Piñera (por planificar e implementar una política sistemática de represión, tortura, mutilación, violación y exterminio del pueblo)

– Instauración de un Gobierno provisional con tres tareas en el corto plazo:

a) Creación de una Comisión de Verdad, Justicia y Reparación que haga del “Nunca Más” una política de Estado, no solo una frase.

b) Convocatoria a una Asamblea Popular Constituyente

c) Convocatoria a nuevas elecciones presidenciales y parlamentarias.

6. Para lograr articularnos en este “Pliego del Pueblo”, no se puede parlamentarizar el conflicto. Hemos sido testigos de cómo la clase política civil en su conjunto (con muy pocas excepciones), se ha unificado para defender este modelo de democracia de baja intensidad. Cuando Piñera intervino los medios de comunicación fue porque sabía que lo único que podía darle un horizonte a corto plazo a esta movilización social y popular era la convocatoria por su renuncia, debido a las violaciones a los derechos humanos (¡eso  fue lo que sacó a dos millones de personas a la calle el 25 de octubre!). Y no solo Piñera lo sabía. Lo sabían también todos los partidos políticos. Ninguno tuvo el coraje para recoger esa demanda social. La cobardía con la que se cuadró la clase política para impedir una acusación constitucional contra Piñera lo demuestra. Saben que, de caer Piñera por vía legal, ellos también caerán. Por lo mismo, la salida popular a esto debe ser manteniendo la protesta social y la ingobernabilidad, avanzando hasta el paro nacional total. Los trabajadores y trabajadoras movemos cada día el país, y también podemos detenerlo. Sobre todo si sumamos nuestras fuerzas con la presión internacional contra la Dictadura de Piñera (que se manifiesta transversalmente y por razones muy diversas: desde la solidaridad espontánea de otros pueblos del mundo hasta el pavor de los capitalistas especulativos que, tras el llamado de JP Morgan, están retirando sus inversiones del país)

7. La protesta social y rebelión popular nació -como tantas otras veces- de la hermosa rebeldía secundaria, pero se ha mantenido gracias a la fuerza territorial local y el copamiento de las grandes plazas de nuestras ciudades. Por ello, hay que seguir apostando por transformar esa protesta en organización, levantando, acompañando, fortaleciendo cada asamblea territorial que se ha constituido, sin soltar la calle. Al mismo tiempo, hay que avivar los procesos de articulación de estas asambleas para que, en el brevísimo plazo, estas coordinadoras se hagan visibles en el debate y se levanten como interlocutoras válidas. Por ello, saludamos la iniciativa de las dos coordinadoras que se están levantando en la Región Metropolitana y llamamos a que busquen la forma de unificarse en breve.

8. La izquierda parlamentaria no está a la altura del momento. Su incapacidad de convocar, conducir el conflicto, aunar petitorios u ofrecer planes de acción, es lamentable. Además, al no ser golpeados por la represión, sus llamados a frenarla son tibios y acomodaticios. Sin embargo, aún tienen una salida para ser un aporte: ser la vocería de lo que el pueblo demanda. Dejar la calculadora al lado (como los llamados a pensar en las municipales) y sumarse a la lucha por sacar a este gobierno dictatorial. Estamos en una situación muy similar a la de 1983 cuando el pueblo se levantó contra la tiranía y la potencia de la protesta era suficiente para derrocar al tirano. Ustedes tienen que elegir si se suman al pueblo bravo que está siendo masacrado en las calles o nuevamente pasan a la historia como aquellos que aceptaron el calendario impuesto por el régimen y lo dejarán terminar su mandato en impunidad.

9. Para aquellos que plantean que el término anticipado del gobierno no constituye una victoria popular, les pedimos un poco de humildad. ¡Qué mayor victoria para nuestro pueblo valiente que saber que cuando un gobierno lo masacra tiene todo el derecho a levantarse y tumbarlo! Ese aprendizaje puede constituirse en la base que asegure no solo una victoria presente, sino un futuro donde el pueblo sea protagonista, y no mera comparsa electoral. Un futuro donde quede claro que cada representante debe someterse a la voluntad popular. Es decir: una democracia real. Aprendan a confiar en su propio pueblo y dejen la soberbia al lado. Entendemos la importancia de la Asamblea Constituyente como eje articulador, pero no lo haremos olvidando a nuestros muertos y muertas.

10. Frente a la propuesta desmovilizadora de este gobierno manchado de sangre de convocar a un Congreso Constituyente, debemos responder con una campaña masiva de educación popular que desenmascare este engaño. ¡La clase política que creó, administró y defendió este modelo político, económico y cultural injusto no tiene la legitimidad para redactar una nueva constitución! ¡Los que nos llevaron a esta crisis no van a ser quienes nos saquen de ella!

¡A no bajar la movilización hasta que caiga este malgobierno!

¡El nuevo Chile lo haremos desde abajo y sin permiso!

Colectivo Caracol – El apañe de los Piños

Educación Popular – Comunicación Popular – Sistematización Militante

Domingo 10 de noviembre de 2019


[1]          Ver: http://colectivocaracol.org/?p=763

[2]     ¿Se dieron cuenta que el INDH ya no informa diariamente la cantidad de fallecidos o fallecidas? Se sabe de nuevos casos de muerte que, sencillamente, no están siendo reportados. Debemos generar una plataforma alternativa que nos permita pesquisar esos casos.


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(NUEVO VIDEO) ¡A levantar la democracia popular! Asambleas Territoriales y Cabildos Abiertos

(NUEVO VIDEO) ¡A levantar la democracia popular! Asambleas Territoriales y Cabildos Abiertos

¡A levantar la democracia popular desde los territorios!

La fuerza de la protesta nacional de estos días se tiene que transformar en soberanía popular. El primer paso es que tengamos poder local. Para eso, es necesario levantar Asambleas Territoriales y Cabildos Abiertos que organicen a la población y proyecten la movilización.

¿Cómo hacerlo? Acá te dejamos algunas ideas…

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