Se nos fue un grande de la educación popular: Hernán Peralta

Se nos fue un grande de la educación popular: Hernán Peralta

Se nos fue Hernán Peralta. El pasado 30 de diciembre en San Antonio de los Altos, Venezuela, se nos fue un grande de la educación popular latinoamericana. Compañero entrañable con una historia de vida tan potente y diversa como las formas de emancipación que se han forjado en Nuestra América y el mundo. Fue un luchador que asumió en la Educación Popular su trinchera político-cultural, que lo llevó a abrazar la dimensión creadora del pueblo. Por eso apostó a las radios territoriales y a la comunicación popular, al teatro callejero y al arte como herramienta no solo de entretención sino como una forma de concientización y re-creación de lo humano.

De la mano de todo esto y habiendo experimentado en carne propia cómo las experiencias de lucha nos enseñan y nutren con infinitos aprendizajes, asumió el desafío de reconocer, visibilizar y compartir los saberes que están presentes en nuestras organizaciones y en la construcción de poder popular. Fue entonces que creó la “Metodología de Análisis con Registro Abierto”, un método popular de sistematización de experiencias comunitarias que se hizo conoido como el “método churuata”.

En el 2017 y en el marco de la publicación de su libro ‘Cómo hacer para saber qué hacer..’ -donde precisamente se explica dicha metodología-, le pedimos que nos escribiera una pequeña autobiografía donde nos contara su experiencia en ‘Los Saltamontes’, o en el Centro de Estudiantes de Teatro con Víctor Jara, su paso por Radio Moscú y Radio Rebelde, la traducción del Libro Rojo de Mao, entre tantas otras historias más donde estuvo aportando su grano de arena. Su negativa fue categórica. Le estábamos pidiendo que reconstruyera su vida y, entre ello, algunos pasajes que había tenido que olvidar a la fuerza para no delatar en la tortura por la que lo hizo pasar la Dictadura de Pinochet. Le insistimos: ‘lo que sea que recuerdes, Hernán, ¡cuéntalo!’.

Tal vez por el paso de los años, la distancia geográfica o la extraña persistencia de estos nuevos bichitos -antes ‘Saltamontes’, ahora ‘Caracoles y Caracolas’-, en un ejercicio de generosidad pura, accedió. Claro que nos advirtió que lo único que podía compartirnos eran las distintas vivencias que lo habían llevado a formular el método Churuata. Casi como un álbum de fotos o un colláge de imágenes nos llegó este texto que se convirtió en el epílogo de su libro que con tanta alegría aceptó publicar con Caracol y con Quimantú. Un texto que hoy nos parece importante compartir.

Nos va a hacer falta Hernán, un compañero que honró la vida llenándola de experiencias de liberación, creación y resistencia…

Un necesario para nuestros tiempos de digna rebeldía.

Construyendo la Red de Educación Popular de Santiago (Caracol TV)

Construyendo la Red de Educación Popular de Santiago (Caracol TV)

El día 8 de diciembre de 2019 se realizó la segunda jornada de construcción de la Red de Organizaciones de Educación Popular de Santiago en el colegio Paulo Freire de San Miguel y, como Caracol, estuvimos ahí apañando.

Las organizaciones asistentes reflexionaron sobre las posibilidades de trabajar juntos en coordinación y las formas en que esa colaboración se puede dar. Este videíto pretende ser un aporte en el ámbito informativo como en el ámbito formativo, en tanto se describe la propuesta metodológica utilizada durante la jornada (¡y que nos funcionó muy bien!).

Si quieres conocer más detalles, contáctate con nosotres.

¡Vamos lento porque vamos lejos!

VE EL VIDEO ACÁ ABAJITO:

Chile: El pulso por el futuro. Cincuenta días en la calle (por Raúl Zibechi)

Chile: El pulso por el futuro. Cincuenta días en la calle (por Raúl Zibechi)

El 7 de diciembre pasado, el intelectual militante uruguayo Raúl Zibechi publicó en el periódico Brecha, de su país natal, una interesante crónica y análisis a 50 días de la rebelión popular en Chile. En el escrito, repasa la movilización callejera y los procesos asamblearios de base que han surgido en nuestro país, e incluye pasajes de lo que fue nuestra conversación con él, en la reunión que tuvimos en el marco de la Feria Popular “América Leatina desde abajo” en Santiago. Lo compartimos ahora con ustedes…

“Volvimos a ser pueblo”: un sencillo cartel pintado sobre papel, colocado por una comunidad de vecinos sobre la avenida Grecia, es un grito de protesta contra el neoliberalismo que convirtió a las gentes en apenas consumidoras. Pero también conforma todo un programa político y una ética de vida, en apenas cuatro palabras.

No muy lejos de allí, la céntrica Plaza de la Dignidad, nombre con el que la revuelta chilena ha rebautizado a la Plaza Italia, parece zona de guerra. Los comercios están cerrados en varias cuadras a la redonda, engalanados con pintadas multicolores que denuncian la represión e incitan a la revuelta contra las más diversas opresiones. Los y las jóvenes no la quieren abandonar. Sostienen que el día que la protesta abandone la calle estará todo perdido. Una lógica implacable, pero difícil de sostener después de 50 días de movilizaciones.

La mayoría de las pintadas en muros de los alrededores, y en muros de todo Chile, cientos de miles, denuncian la violencia de Carabineros. “Nos violan y nos matan”, “No más abuso”, “Pacos asesinos”, “Paco culiao”, y así indefinidamente. Sobre una lágrima de sangre que resbala por una pared se puede leer: “Vivir en Chile cuesta un ojo de la cara”.

Los medios de la derecha destacan que los muros rayados, que se pueden ver hasta en los más remotos rincones de la ciudad, ensucian Santiago. Como suele suceder, conceden mayor importancia a las pérdidas materiales que a los ojos de los 230 manifestantes cegados por los balines de los carabineros y que a las vidas de las casi tres decenas de asesinados por las fuerzas represivas desde mediados de octubre.

Además de los dedicados a Carabineros, abundan también los muros feministas, donde se ataca frontalmente la violencia machista y el patriarcado. Pintadas en tonos violetas y lilas que se entremezclan con las jaculatorias contra la represión. Pero la palma a la creatividad en las protestas se la lleva la performance “Un violador en tu camino”, creada por Las Tesis, un colectivo interdisciplinario de mujeres de Valparaíso. Ha sido reproducida millones de veces en las redes y replicada en casi todas las capitales latinoamericanas y europeas.

Incluso los medios del sistema (desde Radiotelevisión Española y Cnn hasta el argentino Clarín) debieron dar cuenta de esa intervención callejera, una denuncia a ritmo de rap que pone en la mira tanto al gobierno como a los jueces y la policía. El seguimiento masivo que ha despertado muestra tanto la indignación mundial con la salvaje represión en Chile como la creciente influencia del feminismo en las protestas, con voces y estilos propios.

Las estatuas son un tema aparte. Se dice que son más de treinta las figuras de militares y conquistadores que fueron grafiteadas, desde Arica, en la frontera con Perú, hasta el sur mapuche. En la Plaza de la Dignidad, la figura ecuestre del general Baquedano ha sido pintada y tapada parcialmente. La historiografía de arriba lo considera un héroe de la guerra del Pacífico contra Perú y Bolivia, cuando el país vecino perdió su salida al mar.

En Arica, los manifestantes destruyeron una escultura en piedra de Cristóbal Colón, que llevaba más de un siglo en el lugar. En La Serena, rodó la estatua del colonizador y militar Francisco de Aguirre y en su lugar los vecinos colocaron la escultura de una mujer diaguita. En Temuco removieron el busto de Pedro de Valdivia y su cabeza fue colgada en la mano del guerrero mapuche Caupolicán.

Pedro de Valdivia está en la mira de los manifestantes. El militar, que acompañó a Francisco Pizarro en la guerra de conquista y exterminio en Perú, fundó, con el mismo método, algunas de las principales ciudades de Chile, desde Santiago y La Serena hasta Concepción y Valdivia. Es una de las figuras más odiadas por la población. Su estatua estuvo a punto de ser derribada en la céntrica Plaza de Armas.

Pero el hecho más simbólico sucedió en Concepción, 500 quilómetros al sur de Santiago. Cientos de jóvenes se concentraron en la Plaza de la Independencia, donde derribaron su estatua el mismo día, 14 de noviembre, que se conmemoraba el primer aniversario del homicidio de Camilo Catrillanca, comunero mapuche muerto a manos de Carabineros. El crimen suscitó una amplia reacción popular en 30 ciudades del país. En algunos barrios de Santiago hubo cortes de calles y caceroleos durante más de 15 días. Un año después, la mapuche es la bandera más ondeada en las protestas chilenas.

Trawün mapuche en Santiago

El último sábado de noviembre, la Coordinación de Naciones Originarias, nacida durante el estallido, convocó a un trawün (encuentro, en mapudungun), en el centro ceremonial de Lo Prado, en la periferia de la ciudad. Acudieron mapuches de diversos barrios de Santiago (Puente Alto, Ñuñoa, Pintana, entre otros), donde ya han realizado varios trawün locales. El encuentro se inicia con una ceremonia dirigida por tres longkos (autoridades comunitarias), seguida con cánticos y rezos de unas sesenta personas bajo un sol vertical. Luego de que la Pachamama les concediera permiso, se iniciaron las discusiones en dos grupos para abordar cómo deben posicionarse en los debates sobre una reforma de la Constitución.

Las mujeres, engalanadas con trajes tradicionales, participaron tanto o más que los varones, ataviados con vinchas azules. Rápidamente se constataron dos posiciones. Una proponía participar en las elecciones para la Convención Constituyente a celebrarse en abril (véase recuadro). Como los partidos que firmaron el pacto denegaron la posibilidad de que los pueblos originarios tengan un distrito electoral especial, el debate se trasladó para discutir los caminos a seguir. Esta posición ha venido creciendo desde el estallido, aunque nació hace casi dos décadas, y recibe el nombre de plurinacionalidad. Ya que los mapuches no quieren ser elegidos en los partidos existentes, algunos participantes (varias de ellas mujeres) propusieron la formación de un partido electoral mapuche. Esta corriente de pensamiento tiene mayor arraigo en las ciudades, particularmente en Santiago, donde viven cientos de miles de mapuches. Su núcleo está en las y los universitarios que emigraron del sur y hoy están establecidos en la ciudad. Emite un discurso coherente y potente, y argumenta que hay poco tiempo para tomar este camino, ya que la convocatoria para elegir constituyentes se concreta en abril.

La otra corriente defiende la autodeterminación y la autonomía, posiciones tradicionales de las comunidades mapuches del sur, las más afectadas por la represión del Estado chileno, por la militarización de sus territorios y por el despojo a manos de las empresas forestales. Esas son también las comunidades que encabezan la recuperación de tierras y las que mantienen viva la llama de la nación y la identidad tradicional mapuche. Durante el trawün, una mujer de mediana edad recordaba que “ya tenemos nuestro propio gobierno y nuestro parlamento, no necesitamos de los políticos”. Y un joven vehemente se preguntaba: “¿Realmente queremos tener un escaño dentro de la política winka?

Asambleas, barrios y clases

El colectivo Caracol, que trabaja en educación popular en los espacios y territorios de las periferias, sostiene en sus análisis semanales que el “acuerdo de paz” firmado a las tres de la madrugada del 24 de noviembre por todo el arco político –menos el Partido Comunista– le otorgó “una sobrevida” al gobierno de Piñera (colectivo Caracol, 25-XI-19).

El propio nombre del pacto delata a sus inspiradores. Si se trata de paz, dice Caracol, es porque hubo una guerra, que es lo que viene diciendo Piñera desde el primer día del estallido. La convocatoria a una convención constituyente acordada en contra de una asamblea constituyente como la que defienden los movimientos impone varios filtros.

“Esta Convención no estará compuesta por ciudadanos ni representantes de los movimientos sociales y populares, sino por quienes designen los partidos políticos existentes”, estima Caracol. Agravio al que deben sumarse los dos tercios requeridos para que se apruebe cualquier propuesta, lo que supone un veto mayor para las propuestas de la calle. “Han demostrado que los cabildos abiertos que se han desarrollado por todo Chile no les interesan, porque no les interesa la deliberación popular”, sigue el colectivo Caracol.

Daniel Fauré, fundador de la organización, analizó en diálogo con Brecha que la decisión del gobierno de convocar a una constituyente se tomó cuando contempló la confluencia entre la protesta callejera y el paro nacional, la unidad de acción entre trabajadores sindicalizados, pobladores y jóvenes rebeldes. “Es el boicot a las asambleas territoriales, cabildos abiertos y trawün”, señaló.

Llegados a este punto, debemos recordar que la dictadura de 17 años de Augusto Pinochet se abocó a una profunda reconstrucción urbana con fines políticos. Cuando Salvador Allende llegó al gobierno, en noviembre de 1970, casi la mitad de la ciudad de Santiago estaba conformada por campamentos, espacios tomados y autoconstruidos por los sectores populares, que de ese modo se configuraron como sujeto político, bajo el nombre de pobladores, y fueron centrales en el proceso de cambios cegado por la dictadura.

En la actualidad, y según un mapeo de Caracol, existen en Santiago unas 110 asambleas territoriales, organizadas en dos grandes coordinaciones: la Asamblea de Asambleas Populares y Autoconvocadas, en la zona periférica, y la Coordinadora Metropolitana de Asambleas Territoriales, en la zona central. Estas asambleas contrastan, y a veces compiten, con las más institucionalizadas juntas de vecinos. Aunque hubo un trabajo territorial previo importante, la mayoría de estas organizaciones se formó durante el estallido. Realizan actividades culturales recreativas, organizan debates entre vecinos, ollas comunes, asisten a los heridos y detenidos en las marchas y promueven caceroleos contra la represión. Muchos de sus integrantes participan en las infaltables barricadas nocturnas.

Pero al igual que en los tiempos del dictador, tampoco el Chile pospinochetista puede aceptar el activismo de los pobladores. La clase dominante chilena no puede concebir que los rotos salgan de sus barrios, que hablen y ocupen espacios. Un relato de Caracol sobre un enfrentamiento ocurrido a fines de noviembre, cuando un grupo de pobladores fue a manifestarse a un shopping del sector más exclusivo de Santiago, lo dice todo: “Bastó que un grupo de personas de la clase popular se aparecieran en el patio de su templo del consumo en La Dehesa para que la clase alta saltara despavorida llamándolos a volver a sus poblaciones de mierda, rotos conchadesumadre” (colectivo Caracol, 25-XI-19).

Si es cierto que la revuelta de octubre de 2019 cierra el ciclo iniciado el 11 de setiembre de 1973 con el golpe de Estado de Pinochet, también debe ser cierto que se abre un nuevo ciclo, del que aún no sabemos sus características principales. Por lo que se puede ver en las calles de Santiago, este ciclo tendrá dos protagonistas centrales: el Estado policial –brazo armado de las clases dominantes– y los sectores populares, afincados en sus poblaciones y en el Wall Mapu o territorio mapuche. El pulso entre ambos configurará el futuro de Chile.

Brecha 6-12-2019

A un mes de rebelión popular, Chile cambió y lo hizo para siempre…   Apuntes paridores de un mundo otro  (Declaración Nº4)

A un mes de rebelión popular, Chile cambió y lo hizo para siempre… Apuntes paridores de un mundo otro (Declaración Nº4)

‘¿Qué es la revolución?
Un millón de picaduras de abejas,
un millón de dignidades.’

A nuestros compañeros y compañeras de organizaciones populares hermanas con las que construimos a diario una realidad “otra”, justa y digna.
A todo nuestro pueblo que, a pesar del terrorismo de Estado, sigue en la calle empecinadamente luchando:

A lo largo de este mes de lucha y rebeldía hemos querido aportar compartiendo impresiones o lecturas que como Colectivo Caracol hemos ido realizando y que, creemos, pueden volverse un insumo para la conversa y organización popular.

Anteriormente, tras la “cocina” de la clase política civil, socializamos un escrito donde nos centrábamos en la denuncia de la situación y las estrategias opresoras. Hoy, tras 30 días de lucha y resistencia, queremos posicionarnos en el anuncio de ese mundo otro. Un mundo otro que no se construye sólo en el discurso, sino en la performatividad de la lucha, la cual se hace presente tanto en el enfrentamiento, como en diversas formas de resistencia y apoyo mutuo que se han generado en las asambleas territoriales, en los espacios de encuentro, en las redes de construcción que se forjan desde abajo y que nos permite revertir en el hacer mismo las formas de dominación que el modelo neoliberal, colonialista y patriarcal ha implantado en nuestros cuerpos y subjetividades.

Nuestra lucha no sólo nos lleva a enfrentarnos directamente con este sistema para destruirlo, también nos exige que dejemos de crearlo y reproducirlo cotidianamente. Es decir, que nos vayamos desprendiendo de todas las formas de opresión (individualismo, competitividad, indiferencia, etc.) que hemos hecho nuestras y que a diario van alimentando este modelo de miseria y exclusión. La transformación de esas lógicas hace que la rebelión se posicione ‘en contra’ de algo y alguien (el modelo hegemónico y su casta privilegiada) al mismo tiempo que se erige ‘a favor’ de un qué y un quién (dignidad y justicia para el pueblo). Es el ejercicio de una resistencia propositiva que hace que no dejemos la creación del mundo otro para el futuro, sino que lo gestemos en el presente.

Creemos que ese anuncio, esa prefiguración de la otra realidad -como la vienen nombrando educadores y educadoras populares de toda Nuestramérica- se encarna hoy en las diversas experiencias que hemos ido levantando y posicionando y que se fortalecen en la medida en que las entrelazamos. Son nuestros triunfos, los cimientos de nuestra potencia como pueblo organizado. Es la radicalidad del poder popular.

Probablemente hay muchos otros aspectos que destacar, pero aquí presentamos algunas de nuestras pequeñas pero dignas y duraderas victorias que hemos conseguido como Movimiento Popular en estos treinta días:

1. YA NO TENEMOS MIEDO (y si tenemos, ¡ya no nos paraliza!)

Nuestro pueblo cuenta hoy con nuevas generaciones que no nacieron, vivieron ni crecieron en la tiranía de Pinochet. Son cabros y cabras rebeldes, alzadas, para quienes el shock dictatorial no se imprimió en sus cuerpos, pero que sí han vivido el neoliberalismo salvaje que les ha negado -o, en el mejor de los casos, limitado- el acceso a todo. La hermosa irrupción de esa juventud -y sobre todo de la juventud popular-, nos remeció a todas y todos y nos obligó a envalentonarnos y seguir su ejemplo. Es decir, aun cuando se nos impone el terrorismo de Estado, el miedo que sentimos ya no nos paraliza. Así, aunque aún lo sintamos, ¡salimos a la calle con miedo! Ya nadie se queda atrás por sentir eso. Al contrario, ese mismo horror frente la vulneración de los derechos humanos, hace que nos juntemos, que nos acuerpemos con otras y otros, y, así, en la colectividad, desafiamos lo que el poder nos dictamina. No podemos pasar por alto el gigantesco triunfo que significó que, aunque tuvimos a los milicos en la calle y que en algunas ciudades el toque de queda duró una semana (desde el 19 al 26 de octubre), eso no impidió que la protesta siguiera. Es más, ni un solo día el horario del toque de queda fue respetado.

El miedo funciona dividiéndonos, posicionando la desconfianza como eje de nuestros vínculos, por eso necesita del individualismo. No obstante, nuestra respuesta ha sido categórica: ante su declaración de guerra, el pueblo está unido. Se hace enjambre. Así, donde antes sólo existía la fragilidad del individuo aislado, hoy hay una red que transforma esa vulnerabilidad en potencia colectiva. Ya no estamos solos. Ya no estamos solas.

Y de ese triunfo gigante, nace otro: no nos olvidamos de la importancia de contenernos, de cuidarnos. Hemos aprendido que los afectos son políticos. Más aún en estos tiempos donde oscilamos en una montaña rusa emocional: pasamos del miedo, a la rabia, y luego a la alegría esperanzada por la rebeldía cotidiana que se masifica y se hace carne en las diversas formas de lucha que hemos levantado; pero luego nuevamente, frente al horror y la violencia represora, caemos en la rabia y el miedo, y así, en un carrusel infinito. Sin embargo, los espacios comunes que estamos creando y habitando nos permiten hablar de esas emociones, sacarlas afuera y hacerlas bandera, sabiendo que siempre habrá un oído para escucharnos, una risa para amplificar la nuestra o un abrazo para evitar que nos desarmemos.

2. HEMOS HECHO CARNE LA SOLIDARIDAD Y UNIDAD POPULAR

Como ya se ha mencionado en otro lugares, esta rebelión ha logrado unir lo que hasta hace poco era inimaginable. El mejor ejemplo son las barras futboleras: Lxs de abajo, La Garra Blanca, Lxs Panzer, Lxs Cruzadxs, entre otras, han dejado de lado la rivalidad de los colores para reconocerse como parte de un mismo pueblo, oprimido y explotado, pero que hoy se levanta y lucha dignamente. Así es como en el enfrentamiento callejero, pero también en los espacios de organización territorial, quienes tradicionalmente se creían y veían como archienemigos, hoy trabajan codo a codo, por un proyecto mayor. Este ejemplo de unidad y solidaridad no es excepcional, ha sido la tónica de la rebelión. Por eso aparecen a borbotones experiencias y anécdotas de apoyo mutuo: las personas que te rocían con agua y bicarbonato después que te gasearon, el trabajador que no pudo parar pero que saca la manguera con agua para abastecer a quienes lo necesiten, la señora que lleva un fondo de comida a la protesta para darle almuerzo a quienes se manifiestan, los equipos de rescatistas y primeros auxilios que asisten -aguantando la represión- a los heridos y heridas, la señora que te presta el baño, la abuela que te ofrece quequito y huevos duros ‘para seguir luchando’, la compa que te levanta cuando te caíste arrancando y tienes el piquete policial tras de ti, el trabajador de la ferretería que regala lentes de seguridad para que no sigamos perdiendo ojos… y, así, la lista suma y sigue. Por eso decimos que volvimos a querernos, volvimos a encontrarnos, volvimos a ser pueblo y, entonces, volvimos también a discutir de política y contingencia. Así es como nuevamente nos organizamos en nuestros territorios, poblaciones, trabajos, liceos, familias, ¡en todos lados! Y tenemos claro que no solo las manifestaciones en los centros de las ciudades han fortalecido al Movimiento Popular, sino que estas experiencias de organización de base, de autoeducación y reflexión colectiva son la fuente inagotable de contrapoder, de poder popular.

3. DESCENTRAMOS LA PROTESTA

Recuperando los aprendizajes que tuvimos durante las Jornadas de Protesta Nacional en la Dictadura Civil y Militar, donde nos ingeniamos como pueblo para diversificar las formas de lucha, hemos logrado descentrar la protesta. No solo porque el estallido se extendió rápidamente desde el centro de nuestra capital hacia otras regiones de Chile, sino que en cada una de esas regiones, las protestas se fueron moviendo desde las grandes plazas centrales a las plazoletas locales, de las grandes alamedas a los cerros y pasajes tomados. Así, hoy, la estrategia desmovilizadora de limitar el transporte público para impedir que la gente se traslade a los espacios centrales ya no tienen efecto, y la protesta se ha trasladado a colegios y liceos locales, a las ferias libres, a cada esquina de la ciudad donde un grupo de personas se encuentra en el caceroleo. Los símbolos del consumo han sido tomados por la protesta (como los malls y supermercados) y los espacios locales se han transformado en semillero de miles de propuestas (bajo el nombre de Cabildo Abierto, Trawûn o Asamblea Territorial). Ese descentramiento ha hecho que la politización salga de su espacio clásico y se territorialice, creciendo y madurando al ritmo de cada población.

4. PARAMOS LA AGENDA DEL PODER

Hemos impedido la realización de actividades propias de la agenda del poder. A pesar de cómo mediáticamente se han disfrazado las verdaderas razones, es el clima de ingobernabilidad que hemos mantenido y no otra cosa, lo que ha obligado al gobierno a suspender sus emblemáticos eventos. Por ello, que la COP25, la APEC, la Final de la Copa libertadores y la Teletón -más allá del patético llanterío matinal de Mario Kreutzberger- no hayan podido realizarse, son parte de nuestras ganadas, pues dan cuenta que aun cuando la casta política y económica pretenda exportar una imagen país como el oasis del desarrollo y estabilidad, desde abajo, el pueblo chileno emerge reventando la sosegada postal y mostrando que existe otro Chile.

5. DESENMASCARAMOS A CARABINEROS

Ya no cabe ninguna duda y cada día es un sentimiento que se masifica más y más en la población: las y los pacos son los sicarios del poder. Nunca han sido compañeros. Ese viejo argumento de la clase media profesional, progre y culpógena que busca justificar que los pacos y las pacas han entrado a la institución porque su situación de clase no le daba otra opción, es hoy insuficiente. Un dicho popular señala que “solo hay dos tipos de pacos: el que te pega, y el que te mira mientras te pegan”; y es un dicho sabio porque visibiliza que todos aquellos uniformados que han callado frente al terrorismo de Estado, son cómplices de él. Por ello, hoy podemos decir con claridad que toda la institución policial ha optado por ser servil al terrorismo de Estado, y han elegido día tras día la vereda del opresor. Y lo hacen con sadismo. Por eso, festinan con la represión. La gozan, se ríen, se burlan mientras nos reprimen, nos mutilan, nos violan, nos torturan y nos asesinan.

Triste es que en todo este proceso solo tengamos un valiente soldado que se negó a masacrar al pueblo, David Veloso (¡y ningún Carabinero!). Por eso no hay sororidad ni abrazos para ellas y ellos. El pueblo no descansará hasta verlos tras las rejas y, tal como con el Dictador, bailará sobre sus tumbas.

6. ¡LAS Y LOS CAPUCHAS SON COMPAS!

Son la primera línea de batalla, que a pura astucia y creatividad inventan armas -escudos, formas de neutralizar las bombas lacrimógenas, láser, hondas, etc- y tácticas de defensa. Son ellos y ellas, junto a más de algún perro rebelde, quienes ponen el cuerpo para frenar el avance represivo resguardando y posibilitando que miles, millones se encuentren, marchen o se concentren un poco más atrás.

Acá no sirve el discurso neutral del tipo “condenamos todo tipo de violencia”, porque equipara el terrorismo de Estado con la defensa que la primera línea hace del pueblo para que no sea masacrado. La violencia opresora jamás será equiparable a la violencia liberadora. Y quienes las equiparan, solo han optado -consciente o inconscientemente- por el bando del opresor. ¡Larga vida a la primera línea! Son ellos y ellas las gestoras de una violencia revolucionaria defensora del pueblo organizado.

7. HEMOS RE-CREADO LA REALIDAD

Cada vez que extirpamos y/o destruimos los monumentos a los ‘héroes’ genocidas que inundaban nuestras calles y plazas, estamos pariendo un mundo otro. Glorioso es el gesto anticolonialista en el que Pedro de Valdivia es derribado y colgado a los pies de Leftraru, y desde allí comprendemos que se levanten como triunfos populares los ataques contra los monolitos que veneran a los artífices de este modelo criminal (Augusto Pinochet, Jaime Guzmán) o a las instituciones que los sustentan (Monumento a Carabineros en la Alameda, estructura hecha formando un gran número 11, en un sangriento homenaje al 11 de septiembre de 1973).

Re-crear la realidad nos exige volver a nombrarla. Por eso no es casual que el epicentro de las manifestaciones a nivel nacional, sea proclamada como nuestra Plaza de la Dignidad. Tampoco es azaroso que volvamos a llamar Tupahue (ex San Cristóbal) o Huelén (ex Santa Lucía) a los cerros que nos cobijan.

Re-crear la realidad también nos exige construir un imaginario propio donde posicionemos a nuestros héroes y heroínas. Qué mejor ejemplo de esto que aquel kiltro callejero que siempre tuvo claro contra quién lanzar mordidas y ladridos. Hoy el Negro Matapacos es un emblema de la resistencia que ha circulado por todo el globo y que sigue naciendo en tantos otros kiltros combativos.

Heroicos son también nuestros abuelos y abuelas que salen a la calle con la fuerza y digna rabia de una vida entera de lucha, y nos acompañan con lemas sobre sus cuerpos – ‘Los abuelos apoyamos a nuestros nietos’- o como aquella que se suma a las primeras filas y pelea corajuda, ‘como abuela’, contra las fuerzas represivas.

Heroína es también, la primera estudianta que saltó el torniquete y el ejército de estudiantes secundarios que la siguieron. Nuestras pingüinas y pingüinos hoy nuevamente han dado cara y nos han hecho despertar a todas y todos de esta larga noche polar. Son fuente de orgullo, de dignidad popular, por eso en nuestras paredes figuran rayados que afirman: “¡Cuando grande quiero ser secundarie!”

8. DEMOSTRAMOS QUE EL ARTE Y LA CREATIVIDAD ESTÁN DE NUESTRO LADO

A pesar de sus castigos, imposiciones y las toneladas de ritalín con que nos han querido domesticar, luchar por la creación de una realidad otra, nos lleva a buscar formas de romper los límites, de sortearlos para así no reproducirlos autómatamente. Nos exige, entonces, ver más allá y nos lleva a crear. Por eso no es casual que en las concentraciones, marchas y redes sociales abunden las manifestaciones artísticas, la creatividad de los carteles y pancartas, la danza que es denuncia e histórica resistencia, la música de una trompeta que sigue sonando entre los escudos de la primera fila, los graffitis y murales hechos al calor de la protesta, los coros callejeros entonando al Víctor, a la Violeta, a Los Prisioneros y todos aquellos que siguen creyendo que el arte es una trinchera de lucha.

Nuestra lucha es por la vida, y vivir es crear, re-crear la realidad que habitamos.

Tal vez por eso, son tan nauseabundos los intentos desesperados de musicalidad que en sus hipócritas campañas por la paz se elaboran desde el poder.

9. HEMOS DESPLAZADO LA FRONTERA DE LO POSIBLE

Hoy nos atrevemos a soñar con cambiarlo todo, con crear nuevos órdenes más allá de lo establecido. Queremos una sociedad donde no tengamos que seguir participando del mismo juego en el que siempre perdemos porque está diseñado para que así sea; y porque, cuando a pesar de eso logramos ir remontando o ganando, los dueños de todo suspenden la partida y le incluyen nuevos amarres y reglamentos que nos condenan nuevamente a la derrota. Hoy hemos dicho ¡Basta! Ya no les creemos. Por eso no aceptamos sus límites y márgenes, sus propuestas rastreras que los mantienen posicionados en sus sitiales de poder y privilegio. No queremos su mundo reformado o modificado, queremos una realidad otra, construida por todas y todos. Por eso hoy nuestra rebeldía está más esperanzada que siempre porque vemos cómo vamos avanzamos a trancos hacia la utopía que durante tanto tiempo nos parecía absurdamente remota.

La dignidad la construimos día a día, a pulso, desde abajo y a la izquierda. Nos revolucionamos en el aquí y ahora. Tenemos nuestras victorias, pequeñas pero potentes que alimentan nuestra perseverancia. No estamos dispuestas a tranzar. Nuestra lucha es por la vida, la justicia y la dignidad; y eso precisa que sigamos pariendo un mundo otro, que continuemos con porfía revolucionándonos. No vamos a claudicar, seguiremos hasta vencer o vencer…

Colectivo Caracol – El apañe de los Piños
Educación Popular – Comunicación Popular – Sistematización Militante
Lunes 18 de noviembre de 2019


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Chile: Colectivos feministas y mapuches contra el acuerdo entre partidos (Publicado en ZUR – Uruguay)

Chile: Colectivos feministas y mapuches contra el acuerdo entre partidos (Publicado en ZUR – Uruguay)

Voces contra el acuerdo entre los partidos políticos chilenos para reformar la constitución: Alianza Territorial Mapuche, Coordinadora Feminista 8M, Parlamento mapuche Koz Koz y Colectivo Caracol

Posición de la Alianza Territorial Mapuche frente a los acuerdos cupulares de las élites chilena para una nueva constitución

“Los territorios y grupos movilizados tienen sus voceros y ellos son los únicos que nos representan. Ellos deben formar una Asamblea de Naciones y Movimientos permanente que evalúe y ajuste los avances en la implementación de derechos, pero sin trampa”.

1. La movilización social debe continuar para que se consideren los derechos de la gente. De lo contrario se diluirá todo como ya ocurrió en 1990. No nos dejemos confundir por los acuerdos de la plutocracia chilena, ni por los que negocian individualmente a costa de todo un movimiento. Allí están los que culpan solo a la historia y no a quien da la orden de disparar contra el pueblo, también los que llaman a pacificar como si la violencia no fuera generada por la injusticia y la destrucción que diseñan las élites.

2. Solo la aplicación de las normas del AzMapu (derecho de la tierra y su gente) puede generar un cambio eficaz para lo que llaman nueva constitución. El sistema electoral solo asegura participación en cualquier elección popular a los mismos de siempre y a sus empleados infiltrados como dirigentes sociales. La trampa del quórum de 2/3 es una herencia dictatorial inaceptable, que se vuelve a imponer.

Los territorios y grupos movilizados tienen sus voceros y ellos son los únicos que nos representan. Ellos deben formar una Asamblea de Naciones y Movimientos permanente que evalúe y ajuste los avances en la implementación de derechos, pero sin trampa.

3. Es fundamental una norma urgente que obligue a enjuiciar y castigar ahora a los autores intelectuales y materiales de las muertes, mutilaciones y violaciones de los últimos días. El principal responsable es Sebastián Piñera, representante de la mafia que gobierna.

Otras medidas urgentes deben ser aplicadas a partir de los acuerdos de la gente movilizada para frenar desde ya los abusos sobre la tierra, el agua y la vida humana.

4. Finalmente, llamamos a recordar siempre que la claridad de los pueblos debe superar los intentos de confundir de la elite política la cual, luego de nutrirse y fortalecerse de la mentira por 30 años, no cambiará, pues ahora solo culpa a la constitución pinochetista de esos 30 años de saqueo y expoliación del territorio y su gente.

Comité político ATM, desde Wallmapu o país mapuche

Fuerza y alegría hermanos y hermanas

Fuente: mapuexpress.org


Coordinadora Feminista 8M
Las feministas decimos: este no es nuestro acuerdo


No a la impunidad. Este acuerdo salva de su propia crisis a un gobierno criminal que ha gobernado con las manos manchadas con sangre. No permitiremos negociaciones que validen la permanencia de un gobierno que es responsable político de las muertes, mutilaciones, violencia política sexual, torturas, persecución, secuestros y desapariciones. Este acuerdo es un pacto por arriba para seguir reprimiendo y persiguiendo a los pueblos en total impunidad.

La Convención Constituyente está lejos de la demanda que hemos exigido en las calles, es un nuevo congreso a la medida de los partidos, a la medida de quienes causaron esta crisis y que han administrado la precarización de nuestras vidas.

Este acuerdo se cerró a espaldas de los pueblos entre gallos y media noche entre partidos que no tienen más de un 5% de aprobación. No participaron de esto quienes han protagonizado las movilizaciones de estas jornadas de rebelión, buscan convertirnos en espectadores una vez más. Ni siquiera se acuerda un mínimo de poner freno a las reformas precarizadoras de este gobierno. Nuestros acuerdos se está construyendo en las asambleas, cabildos, en las calles y otros espacios donde hemos levantado demandas por un cambio inmediato en nuestras condiciones de vida.

Desde la Huelga General Feminista del 8 de marzo nos prometimos no volver nunca más a la segunda fila y hoy reafirmamos más que nunca que no dejaremos de ser protagonistas de nuestras vidas.

Nos llamamos a seguir movilizadas, salir a las calles, organizarnos en las asambleas de todos los territorios y a defender nuestra propia fuerza. Nos hemos encontrado, no vamos a soltarnos más.

Que se vaya Piñera nosotras nos quedamos
Hoy más que nunca SOMOS+

Fuente:@coordinadorafeminista8M


Parlamento mapuche Koz Koz

El parlamento mapuche de Koz Koz, en el contexto de las movilizaciones sociales por las justas demandas que aúnan a los pueblos del territorio llamado chile y desde nuestro Wallmapu declaramos lo siguiente:

1.- Rechazamos rotundamente el acuerdo de paz social del gobierno y parlamentarios, quienes han ignorado y excluido automáticamente los procesos de asambleas (y cabildos) como mecanismos de participación directa de los pueblos movilizados por una justicia social y cambio en la constitución política que garanticen los derechos sociales, políticos y culturales a través de una asamblea constituyente, que se ha venido realizando desde los territorios. El mencionado acuerdo de paz y quienes lo firman tienen una profunda mirada colonialista, los mismos que han gobernado para el modelo neocolonial, neofacista, racista y represor, pretenden poner las reglas de su juego para ahogar, confundir al movimiento social, que levantan un nuevo proyecto político nacional que esta naciendo desde los pueblos.

2.- Esta maniobra política elitista y desquiciada, ante su propia deslegitimación y sin representación, solo busca crear una base para seguir usurpando el poder; ratificando nuevamente su oportunismo para coludirse como siempre lo han hecho con el poder económico; para eso están intentando controlar las decisiones de los pueblos y de los movimientos sociales. Los políticos corruptos, retrógrados y podridos mencionados en este acuerdo, finalmente han tendido un salvavidas a Piñera y su gobierno frente a la crisis social que ellos mismos han alimentado a fin de cuidar sus propios privilegios. Como parlamento mapunche de Koz koz, declaramos que su acuerdo no tiene ninguna valides ante los pueblos movilizados, quienes exigimos justicia y garantías sociales en salud, educación, pensiones dignas, cuidado y recuperación de los bienes comunes como el agua, la tierra, el territorio, nuestras culturas, la buena convivencia en un país plurinacional.

3.- Denunciamos además que el “acuerdo de Paz” no estando en guerra, lo asumen en directa complicidad con el gobierno sin reconocer, ni asumir la violencia de estado hacia el pueblo que ejerce su legítimo derecho a manifestarse ante tantas injusticias, ocupando el mismo montaje de la campaña del terror impuesta por Piñera “estamos en guerra con un enemigo poderoso”, y su estado de excepción, para nuestro pueblo la aplicación de ley antiterrorista, con esto invisibilizan los atropellos, violaciones a los derechos humanos, cometidos por las fuerzas militares y de la policía, bajo estos gobiernos. Por tanto, exigimos justicia y cárcel para los responsables de altos cargos políticos y mandos militares y policías, quienes dieron órdenes y ejecutaron asesinatos, violaciones, desapariciones y mutilaciones. Y nuestro rechazo legítimo y necesario a los firmantes de este acuerdo que una vez más se han puesto del lado del opresor.

4.- Los plazos que han establecido este acuerdo apuestan a la desmovilización y aleja la posibilidad de cambios reales, siendo la asamblea constituyente una demanda real y necesaria que requiere un tiempo para su construcción. Al mismo tiempo existen demandas que se pueden abordar y solucionar si existiera voluntad política para avanzar en los cambios urgentes que el pueblo seguirá exigiendo , nacionalización del agua, no más AFP, educación, salud, devolución inmediata de nuestros territorios mapunche en trámite institucional. etc. 5.- Expresamos nuestra convicción de que no puede haber cambios reales si no se considera a los pueblos originarios, en la construcción de una nueva sociedad, hoy más que nunca reafirmamos que el buen vivir es la opción de vida que puede ayudar a reconstruir una sociedad justa y solidaria. Para esto es necesario conformación de un estado plurinacional que garantice el respeto y la libre determinación de los pueblos y la devolución de nuestros derechos al territorio y los bienes naturales.

Territorio Wallmapu, Panguipulli 15 de noviembre de 2019

Fuente: mapuexpress.org

Colectivo Caracol: Educación Popular – Comunicación Popular – Sistematización Militante

¿Qué es lo que se firmó anoche?

1. Lo que se firmó anoche a las 3:00 a.m. no es un “Acuerdo Histórico Nacional” como quiere venderse. Es nada más que una propuesta realizada por la gran mayoría de la clase política civil. Anoche no firmó ningún representante del movimiento social, ni Unidad Social, ni las Asambleas Territoriales. Ningún obrero, jubilada, estudiante, trabajadora doméstica o temporero estuvo presente y firmó ese papel… ¡ni siquiera lo firmaron todos los partidos! Por eso, es simplemente eso: una propuesta que viene desde un sector desprestigiado de la sociedad. Por ello, es deber nuestro ahora ver si la aceptamos o la rechazamos. Acá nada ha terminado, por mucho papel blanco que compren para tapar la sangre que hay en la Plaza de la Dignidad.

2. Lo que se firmó anoche fue solo una propuesta de cambio constitucional, no un “Acuerdo de Paz”. Si fuera de “paz” es porque se asume que antes hubo una guerra. En Chile no hubo ni hay guerra, lo que hubo -y sigue ocurriendo- es un proceso sistemático de violación a los derechos humanos por parte del gobierno de Piñera. Es decir, terrorismo de Estado. Ese juego de lenguaje que hace el poder de los de arriba es solo para confundirnos.

3. Lo que se firmó anoche fue un pacto de la clase política civil para devolver la gobernabilidad, de espaldas al pueblo movilizado. Los únicos que ganan con esto son: primero, el gobierno dictatorial de Sebastián Piñera ya que esto le permite ganar tiempo, dividir al pueblo movilizado y preparar su salida impune y b) el gran empresariado que es el único que ha salido a celebrar el acuerdo1. Tal como ocurrió en Dictadura cuando Alianza Democrática (futura Concertación) negoció con Pinochet para respetar su calendario, la Concertación con casi la totalidad del Frente Amplio le dieron una sobrevida al gobierno que nos reprimió, torturó, mutiló, violó y asesinó, permitiéndole terminar su mandato. Y eso se llama traición al pueblo y complicidad con sus crímenes.

4. Lo que propone la clase política civil no es una Asamblea Constituyente, sino una Convención Constituyente. Por eso, como señalan en su punto 4, para elegir a los representantes se utilizará el mismo método para la elección de diputados (el método D’Hondt) que obliga a formar listas con los partidos políticos existentes, impidiendo que se presenten independientes (y si se presentan, que tengan que sacar más votos que toda una lista para ganar). Es decir, esta Convención no estará compuesta por “ciudadanos” ni representantes de los movimientos sociales y populares, sino por quienes designen los partidos políticos ya existentes. Además, da la posibilidad de que políticos actualmente en ejercicio renuncien a sus cargos para ser delegados constituyentes, lo que le facilita el trabajo a la derecha y la Concertación de mover sus máquinas electorales a partir de los recursos que tienen (y que le entrega el gran empresariado). Con esto, han demostrado que los Cabildos Abiertos que se han desarrollado por todo Chile no les interesan, porque no les interesa la deliberación popular.

5. El veto de los 2 / 3 es la trampa que inventó Jaime Guzmán para la Constitución del 80 aplicada a la nueva realidad. Con ello, la derecha asegura que la Constitución sea mínima (es decir, que muy pocas cosas logren acuerdo y queden en el texto final) y lo que no logre esos 2 / 3 quede a merced de leyes discutidas posteriormente en el Congreso (donde tienen mayor poder).

Para los que estamos abajo y, desde abajo, nos movilizamos

6. Esta propuesta, con todas sus falencias, es una respuesta a nuestra capacidad de hacer temblar el modelo levantado por Pinochet y Guzmán y administrado por la derecha y la centro-derecha (Concertación). Sin embargo, es insuficiente. Por eso, ahora debemos ser nosotras y nosotros los que propongan:

a) Asamblea Constituyente (no Convención Constituyente).

b) 100% de representantes elegidos por el pueblo.

c) Prohibición de participar a personas que hayan sido elegidas en cargos de representación en los últimos 30 años.

d) Cabildos locales vinculantes, desde los cuales se propongan a los delegados y delegadas constituyentes.

e) Asegurar participación paritaria y con un mínimo de 10% de delegados y delegadas de pueblos originarios.

e) Quorum de aprobación de 3/5 en la Asamblea Constituyente. Y frente a disensos, que se resuelvan a partir de un plebiscito.

f) Que los delegados/as constituyentes no pueden volver a postularse a cargos de representación popular al menos en 5 años.

7. Debemos rechazar esta propuesta de la clase política civil y levantar una propuesta propia con urgencia. Para ello, pueden ser referentes válidos para levantarla tanto Unidad Social como las Asambleas Territoriales que están en proceso de articulación (¡proceso que debe acelerarse!). Nuestro pueblo es sabio y sabrá apoyar cualquier propuesta que venga desde abajo.

8. Si aceptamos esta propuesta de la clase política civil, les estaremos mandando el siguiente mensaje: ustedes pueden resolver este conflicto, sin el pueblo y sin la calle. Ello implicará una enorme frustración por parte de importantes sectores del pueblo movilizado, un reflujo no organizado que puede caer en la apatía y en el divisionismo extremo, lo que solo fortalece a la ultraderecha.

8. Con este pacto entre gallos y medianoche le dieron un respiro al Gobierno de Piñera (por eso los únicos que celebraron hoy fueron los capitalistas especulativos, a los que la prensa llama “los mercados”). Ahora, la derecha instalará el juego del divisionismo, que nos tiene debatiendo puntos y comas de SU propuesta, no de la nuestra. El segundo paso será hacernos pelear entre “moderados” y “extremos”, y bajo el discurso del “realismo político” empujarán a los sectores “moderados” de nuestro pueblo a demonizar a las y los que sigan movilizados. Solo recuerden que si hubiésemos sido moderados, nada de esto tendríamos y seguiríamos en el cómodo silencio anterior.

9. ¡Extrema atención a este punto! Todo este pacto de las élites se generó después de que lograron unirse, por un día, la clase trabajadora organizada con el pueblo movilizado en las calles uniendo las dos formas de lucha: el Paro Nacional con la protesta popular. Tanto fue el terror de las élites que la prensa lo repitió una y otra vez: “Esta es la jornada más violenta de todas” y Piñera se reunió de urgencia y negoció con los militares un nuevo estado de excepción (que no le funcionó). De ese terror nació esta propuesta urgente encabezada por el presidente de Renovación Nacional Mario Desbordes. Por lo mismo, de aquí en adelante, debemos potenciar esa herramienta de lucha, para lograr los tres objetivos que aun quedan:

a) Renuncia de Piñera y creación de una Comisión de Verdad, Justicia y Reparación para las miles de víctimas del Terrorismo de Estado de estas más de tres semanas.

b) Aprobación de la Agenda Social que propone el movimiento social (sintetizada por Unidad Social)

c) Asamblea Constituyente con protagonismo popular (y no de la clase política civil).

¡A no abandonar la calle y fortalecer los órganos deliberativos populares!

¡El nuevo Chile lo haremos desde abajo y sin permiso!

Fuente: colectivocaracol.org

Apuntes (urgentes) sobre la “cocina” de la clase política civil: ¿Qué se firmó y qué debemos hacer como pueblo?

Apuntes (urgentes) sobre la “cocina” de la clase política civil: ¿Qué se firmó y qué debemos hacer como pueblo?

¿QUÉ ES LO QUE SE FIRMÓ ANOCHE?

1. Lo que se firmó anoche a las 3:00 a.m. no es un “Acuerdo Histórico Nacional” como quiere venderse. Es nada más que una propuesta realizada por la gran mayoría de la clase política civil. Anoche no firmó ningún representante del movimiento social, ni Unidad Social, ni las Asambleas Territoriales. Ningún obrero, jubilada, estudiante, trabajadora doméstica o temporero estuvo presente y firmó ese papel… ¡ni siquiera lo firmaron todos los partidos! Por eso, es simplemente eso: una propuesta que viene desde un sector desprestigiado de la sociedad. Por ello, es deber nuestro ahora ver si la aceptamos o la rechazamos. Acá nada ha terminado, por mucho papel blanco que compren para tapar la sangre que hay en la Plaza de la Dignidad.

2. Lo que se firmó anoche fue solo una propuesta de cambio constitucional, no un “Acuerdo de Paz”. Si fuera de “paz” es porque se asume que antes hubo una guerra. En Chile no hubo ni hay guerra, lo que hubo -y sigue ocurriendo- es un proceso sistemático de violación a los derechos humanos por parte del gobierno de Piñera. Es decir, terrorismo de Estado. Ese juego de lenguaje que hace el poder de los de arriba es solo para confundirnos.

3. Lo que se firmó anoche fue un pacto de la clase política civil para devolver la gobernabilidad, de espaldas al pueblo movilizado. Los únicos que ganan con esto son: primero, el gobierno dictatorial de Sebastián Piñera ya que esto le permite ganar tiempo, dividir al pueblo movilizado y preparar su salida impune y b) el gran empresariado que es el único que ha salido a celebrar el acuerdo1. Tal como ocurrió en Dictadura cuando Alianza Democrática (futura Concertación) negoció con Pinochet para respetar su calendario, la Concertación con casi la totalidad del Frente Amplio le dieron una sobrevida al gobierno que nos reprimió, torturó, mutiló, violó y asesinó, permitiéndole terminar su mandato. Y eso se llama traición al pueblo y complicidad con sus crímenes.

4. Lo que propone la clase política civil no es una Asamblea Constituyente, sino una Convención Constituyente. Por eso, como señalan en su punto 4, para elegir a los representantes se utilizará el mismo método para la elección de diputados (el método D’Hondt) que obliga a formar listas con los partidos políticos existentes, impidiendo que se presenten independientes (y si se presentan, que tengan que sacar más votos que toda una lista para ganar). Es decir, esta Convención no estará compuesta por “ciudadanos” ni representantes de los movimientos sociales y populares, sino por quienes designen los partidos políticos ya existentes. Además, da la posibilidad de que políticos actualmente en ejercicio renuncien a sus cargos para ser delegados constituyentes, lo que le facilita el trabajo a la derecha y la Concertación de mover sus máquinas electorales a partir de los recursos que tienen (y que le entrega el gran empresariado). Con esto, han demostrado que los Cabildos Abiertos que se han desarrollado por todo Chile no les interesan, porque no les interesa la deliberación popular.

5. El veto de los 2 / 3 es la trampa que inventó Jaime Guzmán para la Constitución del 80 aplicada a la nueva realidad. Con ello, la derecha asegura que la Constitución sea mínima (es decir, que muy pocas cosas logren acuerdo y queden en el texto final) y lo que no logre esos 2 / 3 quede a merced de leyes discutidas posteriormente en el Congreso (donde tienen mayor poder).

PARA LOS QUE ESTAMOS ABAJO Y, DESDE ABAJO, NOS MOVILIZAMOS

6. Esta propuesta, con todas sus falencias, es una respuesta a nuestra capacidad de hacer temblar el modelo levantado por Pinochet y Guzmán y administrado por la derecha y la centro-derecha (Concertación). Sin embargo, es insuficiente. Por eso, ahora debemos ser nosotras y nosotros los que propongan:

a) Asamblea Constituyente (no Convención Constituyente).

b) 100% de representantes elegidos por el pueblo.

c) Prohibición de participar a personas que hayan sido elegidas en cargos de representación en los últimos 30 años.

d) Cabildos locales vinculantes, desde los cuales se propongan a los delegados y delegadas constituyentes.

e) Asegurar participación paritaria y con un mínimo de 10% de delegados y delegadas de pueblos originarios.

e) Quorum de aprobación de 3/5 en la Asamblea Constituyente. Y frente a disensos, que se resuelvan a partir de un plebiscito.

f) Que los delegados/as constituyentes no pueden volver a postularse a cargos de representación popular al menos en 5 años.

7. Debemos rechazar esta propuesta de la clase política civil y levantar una propuesta propia con urgencia. Para ello, pueden ser referentes válidos para levantarla tanto Unidad Social como las Asambleas Territoriales que están en proceso de articulación (¡proceso que debe acelerarse!). Nuestro pueblo es sabio y sabrá apoyar cualquier propuesta que venga desde abajo.

8. Si aceptamos esta propuesta de la clase política civil, les estaremos mandando el siguiente mensaje: ustedes pueden resolver este conflicto, sin el pueblo y sin la calle. Ello implicará una enorme frustración por parte de importantes sectores del pueblo movilizado, un reflujo no organizado que puede caer en la apatía y en el divisionismo extremo, lo que solo fortalece a la ultraderecha.

8. Con este pacto entre gallos y medianoche le dieron un respiro al Gobierno de Piñera (por eso los únicos que celebraron hoy fueron los capitalistas especulativos, a los que la prensa llama “los mercados”). Ahora, la derecha instalará el juego del divisionismo, que nos tiene debatiendo puntos y comas de SU propuesta, no de la nuestra. El segundo paso será hacernos pelear entre “moderados” y “extremos”, y bajo el discurso del “realismo político” empujarán a los sectores “moderados” de nuestro pueblo a demonizar a las y los que sigan movilizados. Solo recuerden que si hubiésemos sido moderados, nada de esto tendríamos y seguiríamos en el cómodo silencio anterior.

9. ¡Extrema atención a este punto! Todo este pacto de las élites se generó después de que lograron unirse, por un día, la clase trabajadora organizada con el pueblo movilizado en las calles uniendo las dos formas de lucha: el Paro Nacional con la protesta popular. Tanto fue el terror de las élites que la prensa lo repitió una y otra vez: “Esta es la jornada más violenta de todas” y Piñera se reunió de urgencia y negoció con los militares un nuevo estado de excepción (que no le funcionó). De ese terror nació esta propuesta urgente encabezada por el presidente de Renovación Nacional Mario Desbordes. Por lo mismo, de aquí en adelante, debemos potenciar esa herramienta de lucha, para lograr los tres objetivos que aun quedan:

a) Renuncia de Piñera y creación de una Comisión de Verdad, Justicia y Reparación para las miles de víctimas del Terrorismo de Estado de estas más de tres semanas.

b) Aprobación de la Agenda Social que propone el movimiento social (sintetizada por Unidad Social)

c) Asamblea Constituyente con protagonismo popular (y no de la clase política civil).

¡A no abandonar la calle y fortalecer los órganos deliberativos populares!

¡El nuevo Chile lo haremos desde abajo y sin permiso!

Colectivo Caracol – El apañe de los Piños

Educación Popular – Comunicación Popular – Sistematización Militante

Viernes 15 de noviembre de 2019


1Ver: https://www.latercera.com/pulso-trader/noticia/acuerdo-constitucional-chile-vuelve-pais-menos-riesgoso-america-latina/902332/?fbclid=IwAR3D4ZF2F_oA_dz6upqQkkcEgvQ5U58VMBCt3UB03RMWhsaRykI0VAccSCg


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