Este Sábado 25, lanzamos el nuevo libro de Oscar Jara “La educación popular latinoamericana”

Este Sábado 25, lanzamos el nuevo libro de Oscar Jara “La educación popular latinoamericana”

Este sábado 25 de enero, a las 19:00 horas, se realizará el lanzamiento del libro “La Educación Popular Latinoamericana. Historia y claves éticas, políticas y pedagógicas” del educador popular peruano-costarricense Oscar Jara Holliday.

Este libro, editado por Quimantú y Caracol – El apañe de los Piños, es el último trabajo del conocido educador popular, y es el fruto del análisis de una práctica educativa comprometida de cuatro décadas.

En sus páginas, Jara interpreta críticamente las principales contribuciones éticas, políticas y pedagógicas de la Educación Popular de sello nuestroamericano, poniendo especial énfasis en los aportes que esta corriente ha hecho -y sigue haciendo- a la educación en general y, en particular, a las relaciones entre educación y cambio social.

De manera novedosa, ofrece un recorrido histórico que muestra las formas de construcción y desarrollo de diversas prácticas educativas populares desde mediados del siglo XX hasta nuestros días, pasando por hitos fundantes y procesos significativos para la región como la Revolución Cubana, la Unidad Popular chilena, la insurrección popular sandinista en Nicaragua, el levantamiento zapatista en México y el desarrollo de los nuevos movimientos sociales y populares a lo largo del continente. A partir de este recorrido, Jara nos entrega una visión situacional de la Educación Popular, mostrando cómo sus discursos y prácticas en Nuestramérica solo se entienden a la luz de las luchas sociales y populares que las hacen carne.

Finalmente, el autor nos propone lecturas que permiten entender el aporte de la Educación Popular en la superación de la dicotomía entre teoría y práctica al interior de las luchas sociales y populares, repensar la contribución de la educación a los procesos de cambio social, combatir la hegemonía neoliberal y volver a reconocernos como pueblos / sujetos de transformación social.

¿Quiere sumarse? ¡Todo el mundo está invitado!

La cita será este SÁBADO 25, a las 19:00 horas, en la Junta de Vecinos Parque Juan XXIII (Juan Moya 989 casi esquina Av. Grecia, Ñuñoa, detrás del colegio República de Siria).

Habrá música, conversa y su vinito de honor….. ¡A correr la voz!

Hoy más que nunca… ¡todo el poder a las asambleas! Sobre el Encuentro de la CAT y el futuro asambleario

Hoy más que nunca… ¡todo el poder a las asambleas! Sobre el Encuentro de la CAT y el futuro asambleario

1. La llegada a la EAO

La puerta de la vieja Escuela de Artes y Oficios (EAO) de la USACH y sus dos filas de personas esperando para inscribirse indicaban que la jornada era, al menos en asistencia, un éxito. Algo predecible si es que consideramos que en el Chile post 18 de octubre muchos imposibles se volvieron posibles, pero con la dificultad de que la convocatoria de la CAT (Coordinadora de Asambleas Territoriales de Santiago) se realizaba a un conjunto indeterminado de asambleas, de origen reciente, de difícil cartografía y en constante movimiento.

Si bien la cifra oficial de participantes aún no se da a conocer, la organización estimó la asistencia en más de mil voceros/as o representantes de 164 asambleas (con, al menos, 24 asambleas que llegaron desde fuera de Santiago). Es decir, más de un centenar de organizaciones sociales y populares nuevas, hijas de la rebelión popular que nació el 18 de octubre.

2. Las asambleas como expresión de poder popular

Las asambleas territoriales nacidas en este contexto son la manifestación asociativa y organizativa más relevante de este período y responden a las características propias de la rebelión popular en curso. A fin de cuentas, el “octubre chileno” ha sido un proceso de protesta popular fundamentalmente urbana que comienza en Santiago y que se extiende y ramifica luego por las principales ciudades del país. Una protesta que generó un clima de ingobernabilidad nunca visto en la postdictadura (solo asimilable al período de las Jornadas de Protesta Nacional que se dieron entre 1983 y 1986 contra la dictadura civil-militar de Pinochet) y que si bien tuvo y tiene en la ocupación de la Plaza de la Dignidad (ex Plaza Italia) y de las plazas centrales de otras ciudades su postal más característica, es un proceso que se alimenta de centenares de acciones simultáneas que se están dando en cada plaza o esquina principal de barrios y poblaciones, muchas de ellas lejos del centro y del palacio de gobierno (donde destaca la heroica resistencia de la población Bonilla, en Antofagasta, o Pudahuel Sur y Lo Hermida, en Santiago).

Esos otros rincones periféricos fueron la cuna de estas organizaciones, que nacieron autoconvocadas, buscando agrupar en un lugar específico y simbólico, en cada territorio, a los vecinos y vecinas que se encontraban en el día organizando cabildos o pegando propaganda, y cada noche tocando cacerolas y levantando barricadas. Por ello su diversidad en el bautismo: asambleas territoriales, cabildos, trawûn o esquinas. Por ello, su unidad en la acción: diálogo y deliberación sin jerarquías, autoeducación y protesta local.

Con todo, las asambleas territoriales son la expresión popular urbana más concreta de “poder popular local”: espacios donde vecinas y vecinos se agrupan para resolver, por mano propia y colectiva, sus problemáticas urgentes y sus sueños compartidos. Con la vista en lo nacional, pero con los pies bien clavados en la realidad local.

3. Un encuentro con sabor a educación popular

A pesar de lo anterior, sería un error decir que el fenómeno asambleario es algo nuevo: a fin de cuentas, en el Chile de abajo, esta forma organizativa ya está legitimada y se ocupa hace un buen rato. Frente a la creciente crisis de representatividad de la clase política civil, que crece a pasos agigantados y sin detenerse desde el primer día de la transición a la democracia, y la posterior crisis de legitimidad de su modelo de democracia representativa, las organizaciones sociales y populares comenzaron a utilizar formas de democracia directa que hoy son la base de parte considerable de las organizaciones estudiantiles, medioambientales, feministas y territoriales. De hecho, importantes procesos de levantamientos regionales (como el de Magallanes el 2011 o el de Aysén en el 2012) se hicieron bajo esta forma organizativa. Método que, como era de esperar, es resistido por las militancias político-partidistas (incluidas algunas que se dicen de izquierda).

De igual forma, las prácticas de educación popular tampoco son una novedad en estos espacios asamblearios. Parte importante de estas asambleas se han transformado en instancias autoeducativas donde se comparten y producen saberes en función de las necesidades que van surgiendo cotidianamente. Por ello, no es de extrañar que la mayoría tenga comisiones de educación y que, en otras, éstas reciban el nombre de “Comisión de Educación Popular”. De hecho, la misma CAT, que agrupa hoy a cerca de cuarenta asambleas. tiene entre sus principios fundadores el de la Educación Popular como eje rector de su práctica.

Por eso, no fue extraño que una sección importante del gran encuentro del 18 de enero se enfocara en hacer un ejercicio propio de la Educación Popular (donde, como Caracol, aportamos nuestro granito de arena): un gran diagnóstico participativo. En él setecientas asamblearias y asamblearios distribuidos en más de veinte salas de la universidad, definieron, analizaron y sintetizaron los objetivos más importantes que las asambleas tienen para este 2020 teniendo a la vista cuatro áreas fundamentales: la coyuntura constituyente, la “agenda social” o pliego de demandas populares, la violación a los DDHH por parte del gobierno; y la construcción de poder territorial. Un ejercicio de diálogo y trabajo en grupos donde todas las voces fueron escuchadas y sus opiniones analizadas por los grupos de trabajo sin excluir ninguna, y que está ahora en proceso de sistematización.

Este espacio, altamente valorado por las y los participantes, es una confirmación importante de que las metodologías participativas son una propuesta política fundamental para la construcción de poder popular. Ya sea porque permiten experimentar -o pasar por el cuerpo, como decimos en Caracol- algunos principios clave como es el protagonismo popular (un espacio donde todos y todas participan y nadie se esconde en la comodidad del silencio), o porque se vuelve la instancia donde ensayamos el análisis colectivo de la realidad y la construcción de acuerdos “desde abajo”, sin imposiciones. Así, vamos desmontando la idea -y la práctica- en la que la asamblea es ese espacio donde nos sentamos en círculo pero donde solo unos pocos (casi siempre los “hombres que hablan más fuerte”) monopolizan la palabra; y, entonces, vamos reconstruyendo una forma asamblearia donde el poder -como coerción- se diluye y el poder -como capacidad colectiva- crece.

4. Las proyecciones asamblearias y el aporte de la educación popular

Como Caracol, creemos que es necesario apostar por la multiplicación y el fortalecimiento de las asambleas territoriales. Las razones son muchas, pero queremos destacar dos. La primera es que esta expresión organizativa nació y creció con la rapidez que estamos viendo ya que ha sabido responder a una necesidad concreta: agrupar y vincular territorialmente a sectores de nuestro pueblo que no estaban encontrando cabida en otras formas organizativas. Y, segundo, porque lo territorial es un espacio privilegiado para la “prefiguración”.

Esta palabra, muy usada en la educación popular de hoy, refiere a la capacidad de construir “en micro” aquello que queremos “en macro”. Dicho de otra forma, es el lugar donde creamos en el aquí y en el ahora el futuro que queremos. En ese sentido, la potencia de las asambleas es que han permitido ser laboratorios de la vida nueva, del buen vivir. Lugares donde la palabra y la comida se comparte, donde las decisiones se toman comunitariamente en base a necesidades colectivas y no a aspiraciones individuales, donde la presencia y la palabra del otro y la otra es escuchada y valorada, donde la cultura popular se expresa libremente y las relaciones entre las personas se construyen desde la empatía y la solidaridad, fuera de las garras del mercado. Podríamos seguir, pero se entiende la idea. Sin intentar “endiosar” el ejercicio asambleario, porque sabemos que aún hay muchas prácticas y constumbres que debemos ser capaces de identificar y transformar, estos son experimentos en micro, territorializados, de una nueva realidad que ahora queremos para todo el país.

Por ello, el desafío de la educación popular, de las y los educadores populares y de Caracol en particular es claro en este punto: hay que salir a apañar estos procesos. Ya sea formando a nuevas educadoras y educadores populares, aportando con metodologías participativas para los trabajos asamblearios o fortaleciendo los procesos autoeducativos que se realizan en cada una.

Los saberes que necesitamos aprender para lograr la victoria popular en esta vuelta aparecen en cada asamblea. Es nuestro deber, si es queremos hacernos cargo de la dimensión educativa del movimiento popular, recoger esa demanda y facilitar las condiciones para su producción y socialización. Bonito desafío, ¿no?

Por mientras, la CAT seguramente aumentará exponencialmente sus asambleas participantes y el Encuentro Nacional de Asambleas -que apareció como necesidad y comenzó a organizarse ese mismo 18 de enero- será prontamente realidad.

Por eso, ¡a levantar dos, tres… mil asambleas territoriales por todo Chile! ¡Ahora es cuando!

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Si quieres tener más informaciòn de la CAT, recomendamos visitar:

Para leer la declaración de la CAT socializada el 18 de enero, pincha aquí:

Se nos fue un grande de la educación popular: Hernán Peralta

Se nos fue un grande de la educación popular: Hernán Peralta

Se nos fue Hernán Peralta. El pasado 30 de diciembre en San Antonio de los Altos, Venezuela, se nos fue un grande de la educación popular latinoamericana. Compañero entrañable con una historia de vida tan potente y diversa como las formas de emancipación que se han forjado en Nuestra América y el mundo. Fue un luchador que asumió en la Educación Popular su trinchera político-cultural, que lo llevó a abrazar la dimensión creadora del pueblo. Por eso apostó a las radios territoriales y a la comunicación popular, al teatro callejero y al arte como herramienta no solo de entretención sino como una forma de concientización y re-creación de lo humano.

De la mano de todo esto y habiendo experimentado en carne propia cómo las experiencias de lucha nos enseñan y nutren con infinitos aprendizajes, asumió el desafío de reconocer, visibilizar y compartir los saberes que están presentes en nuestras organizaciones y en la construcción de poder popular. Fue entonces que creó la “Metodología de Análisis con Registro Abierto”, un método popular de sistematización de experiencias comunitarias que se hizo conoido como el “método churuata”.

En el 2017 y en el marco de la publicación de su libro ‘Cómo hacer para saber qué hacer..’ -donde precisamente se explica dicha metodología-, le pedimos que nos escribiera una pequeña autobiografía donde nos contara su experiencia en ‘Los Saltamontes’, o en el Centro de Estudiantes de Teatro con Víctor Jara, su paso por Radio Moscú y Radio Rebelde, la traducción del Libro Rojo de Mao, entre tantas otras historias más donde estuvo aportando su grano de arena. Su negativa fue categórica. Le estábamos pidiendo que reconstruyera su vida y, entre ello, algunos pasajes que había tenido que olvidar a la fuerza para no delatar en la tortura por la que lo hizo pasar la Dictadura de Pinochet. Le insistimos: ‘lo que sea que recuerdes, Hernán, ¡cuéntalo!’.

Tal vez por el paso de los años, la distancia geográfica o la extraña persistencia de estos nuevos bichitos -antes ‘Saltamontes’, ahora ‘Caracoles y Caracolas’-, en un ejercicio de generosidad pura, accedió. Claro que nos advirtió que lo único que podía compartirnos eran las distintas vivencias que lo habían llevado a formular el método Churuata. Casi como un álbum de fotos o un colláge de imágenes nos llegó este texto que se convirtió en el epílogo de su libro que con tanta alegría aceptó publicar con Caracol y con Quimantú. Un texto que hoy nos parece importante compartir.

Nos va a hacer falta Hernán, un compañero que honró la vida llenándola de experiencias de liberación, creación y resistencia…

Un necesario para nuestros tiempos de digna rebeldía.

Construyendo la Red de Educación Popular de Santiago (Caracol TV)

Construyendo la Red de Educación Popular de Santiago (Caracol TV)

El día 8 de diciembre de 2019 se realizó la segunda jornada de construcción de la Red de Organizaciones de Educación Popular de Santiago en el colegio Paulo Freire de San Miguel y, como Caracol, estuvimos ahí apañando.

Las organizaciones asistentes reflexionaron sobre las posibilidades de trabajar juntos en coordinación y las formas en que esa colaboración se puede dar. Este videíto pretende ser un aporte en el ámbito informativo como en el ámbito formativo, en tanto se describe la propuesta metodológica utilizada durante la jornada (¡y que nos funcionó muy bien!).

Si quieres conocer más detalles, contáctate con nosotres.

¡Vamos lento porque vamos lejos!

VE EL VIDEO ACÁ ABAJITO:

Chile: El pulso por el futuro. Cincuenta días en la calle (por Raúl Zibechi)

Chile: El pulso por el futuro. Cincuenta días en la calle (por Raúl Zibechi)

El 7 de diciembre pasado, el intelectual militante uruguayo Raúl Zibechi publicó en el periódico Brecha, de su país natal, una interesante crónica y análisis a 50 días de la rebelión popular en Chile. En el escrito, repasa la movilización callejera y los procesos asamblearios de base que han surgido en nuestro país, e incluye pasajes de lo que fue nuestra conversación con él, en la reunión que tuvimos en el marco de la Feria Popular “América Leatina desde abajo” en Santiago. Lo compartimos ahora con ustedes…

“Volvimos a ser pueblo”: un sencillo cartel pintado sobre papel, colocado por una comunidad de vecinos sobre la avenida Grecia, es un grito de protesta contra el neoliberalismo que convirtió a las gentes en apenas consumidoras. Pero también conforma todo un programa político y una ética de vida, en apenas cuatro palabras.

No muy lejos de allí, la céntrica Plaza de la Dignidad, nombre con el que la revuelta chilena ha rebautizado a la Plaza Italia, parece zona de guerra. Los comercios están cerrados en varias cuadras a la redonda, engalanados con pintadas multicolores que denuncian la represión e incitan a la revuelta contra las más diversas opresiones. Los y las jóvenes no la quieren abandonar. Sostienen que el día que la protesta abandone la calle estará todo perdido. Una lógica implacable, pero difícil de sostener después de 50 días de movilizaciones.

La mayoría de las pintadas en muros de los alrededores, y en muros de todo Chile, cientos de miles, denuncian la violencia de Carabineros. “Nos violan y nos matan”, “No más abuso”, “Pacos asesinos”, “Paco culiao”, y así indefinidamente. Sobre una lágrima de sangre que resbala por una pared se puede leer: “Vivir en Chile cuesta un ojo de la cara”.

Los medios de la derecha destacan que los muros rayados, que se pueden ver hasta en los más remotos rincones de la ciudad, ensucian Santiago. Como suele suceder, conceden mayor importancia a las pérdidas materiales que a los ojos de los 230 manifestantes cegados por los balines de los carabineros y que a las vidas de las casi tres decenas de asesinados por las fuerzas represivas desde mediados de octubre.

Además de los dedicados a Carabineros, abundan también los muros feministas, donde se ataca frontalmente la violencia machista y el patriarcado. Pintadas en tonos violetas y lilas que se entremezclan con las jaculatorias contra la represión. Pero la palma a la creatividad en las protestas se la lleva la performance “Un violador en tu camino”, creada por Las Tesis, un colectivo interdisciplinario de mujeres de Valparaíso. Ha sido reproducida millones de veces en las redes y replicada en casi todas las capitales latinoamericanas y europeas.

Incluso los medios del sistema (desde Radiotelevisión Española y Cnn hasta el argentino Clarín) debieron dar cuenta de esa intervención callejera, una denuncia a ritmo de rap que pone en la mira tanto al gobierno como a los jueces y la policía. El seguimiento masivo que ha despertado muestra tanto la indignación mundial con la salvaje represión en Chile como la creciente influencia del feminismo en las protestas, con voces y estilos propios.

Las estatuas son un tema aparte. Se dice que son más de treinta las figuras de militares y conquistadores que fueron grafiteadas, desde Arica, en la frontera con Perú, hasta el sur mapuche. En la Plaza de la Dignidad, la figura ecuestre del general Baquedano ha sido pintada y tapada parcialmente. La historiografía de arriba lo considera un héroe de la guerra del Pacífico contra Perú y Bolivia, cuando el país vecino perdió su salida al mar.

En Arica, los manifestantes destruyeron una escultura en piedra de Cristóbal Colón, que llevaba más de un siglo en el lugar. En La Serena, rodó la estatua del colonizador y militar Francisco de Aguirre y en su lugar los vecinos colocaron la escultura de una mujer diaguita. En Temuco removieron el busto de Pedro de Valdivia y su cabeza fue colgada en la mano del guerrero mapuche Caupolicán.

Pedro de Valdivia está en la mira de los manifestantes. El militar, que acompañó a Francisco Pizarro en la guerra de conquista y exterminio en Perú, fundó, con el mismo método, algunas de las principales ciudades de Chile, desde Santiago y La Serena hasta Concepción y Valdivia. Es una de las figuras más odiadas por la población. Su estatua estuvo a punto de ser derribada en la céntrica Plaza de Armas.

Pero el hecho más simbólico sucedió en Concepción, 500 quilómetros al sur de Santiago. Cientos de jóvenes se concentraron en la Plaza de la Independencia, donde derribaron su estatua el mismo día, 14 de noviembre, que se conmemoraba el primer aniversario del homicidio de Camilo Catrillanca, comunero mapuche muerto a manos de Carabineros. El crimen suscitó una amplia reacción popular en 30 ciudades del país. En algunos barrios de Santiago hubo cortes de calles y caceroleos durante más de 15 días. Un año después, la mapuche es la bandera más ondeada en las protestas chilenas.

Trawün mapuche en Santiago

El último sábado de noviembre, la Coordinación de Naciones Originarias, nacida durante el estallido, convocó a un trawün (encuentro, en mapudungun), en el centro ceremonial de Lo Prado, en la periferia de la ciudad. Acudieron mapuches de diversos barrios de Santiago (Puente Alto, Ñuñoa, Pintana, entre otros), donde ya han realizado varios trawün locales. El encuentro se inicia con una ceremonia dirigida por tres longkos (autoridades comunitarias), seguida con cánticos y rezos de unas sesenta personas bajo un sol vertical. Luego de que la Pachamama les concediera permiso, se iniciaron las discusiones en dos grupos para abordar cómo deben posicionarse en los debates sobre una reforma de la Constitución.

Las mujeres, engalanadas con trajes tradicionales, participaron tanto o más que los varones, ataviados con vinchas azules. Rápidamente se constataron dos posiciones. Una proponía participar en las elecciones para la Convención Constituyente a celebrarse en abril (véase recuadro). Como los partidos que firmaron el pacto denegaron la posibilidad de que los pueblos originarios tengan un distrito electoral especial, el debate se trasladó para discutir los caminos a seguir. Esta posición ha venido creciendo desde el estallido, aunque nació hace casi dos décadas, y recibe el nombre de plurinacionalidad. Ya que los mapuches no quieren ser elegidos en los partidos existentes, algunos participantes (varias de ellas mujeres) propusieron la formación de un partido electoral mapuche. Esta corriente de pensamiento tiene mayor arraigo en las ciudades, particularmente en Santiago, donde viven cientos de miles de mapuches. Su núcleo está en las y los universitarios que emigraron del sur y hoy están establecidos en la ciudad. Emite un discurso coherente y potente, y argumenta que hay poco tiempo para tomar este camino, ya que la convocatoria para elegir constituyentes se concreta en abril.

La otra corriente defiende la autodeterminación y la autonomía, posiciones tradicionales de las comunidades mapuches del sur, las más afectadas por la represión del Estado chileno, por la militarización de sus territorios y por el despojo a manos de las empresas forestales. Esas son también las comunidades que encabezan la recuperación de tierras y las que mantienen viva la llama de la nación y la identidad tradicional mapuche. Durante el trawün, una mujer de mediana edad recordaba que “ya tenemos nuestro propio gobierno y nuestro parlamento, no necesitamos de los políticos”. Y un joven vehemente se preguntaba: “¿Realmente queremos tener un escaño dentro de la política winka?

Asambleas, barrios y clases

El colectivo Caracol, que trabaja en educación popular en los espacios y territorios de las periferias, sostiene en sus análisis semanales que el “acuerdo de paz” firmado a las tres de la madrugada del 24 de noviembre por todo el arco político –menos el Partido Comunista– le otorgó “una sobrevida” al gobierno de Piñera (colectivo Caracol, 25-XI-19).

El propio nombre del pacto delata a sus inspiradores. Si se trata de paz, dice Caracol, es porque hubo una guerra, que es lo que viene diciendo Piñera desde el primer día del estallido. La convocatoria a una convención constituyente acordada en contra de una asamblea constituyente como la que defienden los movimientos impone varios filtros.

“Esta Convención no estará compuesta por ciudadanos ni representantes de los movimientos sociales y populares, sino por quienes designen los partidos políticos existentes”, estima Caracol. Agravio al que deben sumarse los dos tercios requeridos para que se apruebe cualquier propuesta, lo que supone un veto mayor para las propuestas de la calle. “Han demostrado que los cabildos abiertos que se han desarrollado por todo Chile no les interesan, porque no les interesa la deliberación popular”, sigue el colectivo Caracol.

Daniel Fauré, fundador de la organización, analizó en diálogo con Brecha que la decisión del gobierno de convocar a una constituyente se tomó cuando contempló la confluencia entre la protesta callejera y el paro nacional, la unidad de acción entre trabajadores sindicalizados, pobladores y jóvenes rebeldes. “Es el boicot a las asambleas territoriales, cabildos abiertos y trawün”, señaló.

Llegados a este punto, debemos recordar que la dictadura de 17 años de Augusto Pinochet se abocó a una profunda reconstrucción urbana con fines políticos. Cuando Salvador Allende llegó al gobierno, en noviembre de 1970, casi la mitad de la ciudad de Santiago estaba conformada por campamentos, espacios tomados y autoconstruidos por los sectores populares, que de ese modo se configuraron como sujeto político, bajo el nombre de pobladores, y fueron centrales en el proceso de cambios cegado por la dictadura.

En la actualidad, y según un mapeo de Caracol, existen en Santiago unas 110 asambleas territoriales, organizadas en dos grandes coordinaciones: la Asamblea de Asambleas Populares y Autoconvocadas, en la zona periférica, y la Coordinadora Metropolitana de Asambleas Territoriales, en la zona central. Estas asambleas contrastan, y a veces compiten, con las más institucionalizadas juntas de vecinos. Aunque hubo un trabajo territorial previo importante, la mayoría de estas organizaciones se formó durante el estallido. Realizan actividades culturales recreativas, organizan debates entre vecinos, ollas comunes, asisten a los heridos y detenidos en las marchas y promueven caceroleos contra la represión. Muchos de sus integrantes participan en las infaltables barricadas nocturnas.

Pero al igual que en los tiempos del dictador, tampoco el Chile pospinochetista puede aceptar el activismo de los pobladores. La clase dominante chilena no puede concebir que los rotos salgan de sus barrios, que hablen y ocupen espacios. Un relato de Caracol sobre un enfrentamiento ocurrido a fines de noviembre, cuando un grupo de pobladores fue a manifestarse a un shopping del sector más exclusivo de Santiago, lo dice todo: “Bastó que un grupo de personas de la clase popular se aparecieran en el patio de su templo del consumo en La Dehesa para que la clase alta saltara despavorida llamándolos a volver a sus poblaciones de mierda, rotos conchadesumadre” (colectivo Caracol, 25-XI-19).

Si es cierto que la revuelta de octubre de 2019 cierra el ciclo iniciado el 11 de setiembre de 1973 con el golpe de Estado de Pinochet, también debe ser cierto que se abre un nuevo ciclo, del que aún no sabemos sus características principales. Por lo que se puede ver en las calles de Santiago, este ciclo tendrá dos protagonistas centrales: el Estado policial –brazo armado de las clases dominantes– y los sectores populares, afincados en sus poblaciones y en el Wall Mapu o territorio mapuche. El pulso entre ambos configurará el futuro de Chile.

Brecha 6-12-2019

Chile: Colectivos feministas y mapuches contra el acuerdo entre partidos (Publicado en ZUR – Uruguay)

Chile: Colectivos feministas y mapuches contra el acuerdo entre partidos (Publicado en ZUR – Uruguay)

Voces contra el acuerdo entre los partidos políticos chilenos para reformar la constitución: Alianza Territorial Mapuche, Coordinadora Feminista 8M, Parlamento mapuche Koz Koz y Colectivo Caracol

Posición de la Alianza Territorial Mapuche frente a los acuerdos cupulares de las élites chilena para una nueva constitución

“Los territorios y grupos movilizados tienen sus voceros y ellos son los únicos que nos representan. Ellos deben formar una Asamblea de Naciones y Movimientos permanente que evalúe y ajuste los avances en la implementación de derechos, pero sin trampa”.

1. La movilización social debe continuar para que se consideren los derechos de la gente. De lo contrario se diluirá todo como ya ocurrió en 1990. No nos dejemos confundir por los acuerdos de la plutocracia chilena, ni por los que negocian individualmente a costa de todo un movimiento. Allí están los que culpan solo a la historia y no a quien da la orden de disparar contra el pueblo, también los que llaman a pacificar como si la violencia no fuera generada por la injusticia y la destrucción que diseñan las élites.

2. Solo la aplicación de las normas del AzMapu (derecho de la tierra y su gente) puede generar un cambio eficaz para lo que llaman nueva constitución. El sistema electoral solo asegura participación en cualquier elección popular a los mismos de siempre y a sus empleados infiltrados como dirigentes sociales. La trampa del quórum de 2/3 es una herencia dictatorial inaceptable, que se vuelve a imponer.

Los territorios y grupos movilizados tienen sus voceros y ellos son los únicos que nos representan. Ellos deben formar una Asamblea de Naciones y Movimientos permanente que evalúe y ajuste los avances en la implementación de derechos, pero sin trampa.

3. Es fundamental una norma urgente que obligue a enjuiciar y castigar ahora a los autores intelectuales y materiales de las muertes, mutilaciones y violaciones de los últimos días. El principal responsable es Sebastián Piñera, representante de la mafia que gobierna.

Otras medidas urgentes deben ser aplicadas a partir de los acuerdos de la gente movilizada para frenar desde ya los abusos sobre la tierra, el agua y la vida humana.

4. Finalmente, llamamos a recordar siempre que la claridad de los pueblos debe superar los intentos de confundir de la elite política la cual, luego de nutrirse y fortalecerse de la mentira por 30 años, no cambiará, pues ahora solo culpa a la constitución pinochetista de esos 30 años de saqueo y expoliación del territorio y su gente.

Comité político ATM, desde Wallmapu o país mapuche

Fuerza y alegría hermanos y hermanas

Fuente: mapuexpress.org


Coordinadora Feminista 8M
Las feministas decimos: este no es nuestro acuerdo


No a la impunidad. Este acuerdo salva de su propia crisis a un gobierno criminal que ha gobernado con las manos manchadas con sangre. No permitiremos negociaciones que validen la permanencia de un gobierno que es responsable político de las muertes, mutilaciones, violencia política sexual, torturas, persecución, secuestros y desapariciones. Este acuerdo es un pacto por arriba para seguir reprimiendo y persiguiendo a los pueblos en total impunidad.

La Convención Constituyente está lejos de la demanda que hemos exigido en las calles, es un nuevo congreso a la medida de los partidos, a la medida de quienes causaron esta crisis y que han administrado la precarización de nuestras vidas.

Este acuerdo se cerró a espaldas de los pueblos entre gallos y media noche entre partidos que no tienen más de un 5% de aprobación. No participaron de esto quienes han protagonizado las movilizaciones de estas jornadas de rebelión, buscan convertirnos en espectadores una vez más. Ni siquiera se acuerda un mínimo de poner freno a las reformas precarizadoras de este gobierno. Nuestros acuerdos se está construyendo en las asambleas, cabildos, en las calles y otros espacios donde hemos levantado demandas por un cambio inmediato en nuestras condiciones de vida.

Desde la Huelga General Feminista del 8 de marzo nos prometimos no volver nunca más a la segunda fila y hoy reafirmamos más que nunca que no dejaremos de ser protagonistas de nuestras vidas.

Nos llamamos a seguir movilizadas, salir a las calles, organizarnos en las asambleas de todos los territorios y a defender nuestra propia fuerza. Nos hemos encontrado, no vamos a soltarnos más.

Que se vaya Piñera nosotras nos quedamos
Hoy más que nunca SOMOS+

Fuente:@coordinadorafeminista8M


Parlamento mapuche Koz Koz

El parlamento mapuche de Koz Koz, en el contexto de las movilizaciones sociales por las justas demandas que aúnan a los pueblos del territorio llamado chile y desde nuestro Wallmapu declaramos lo siguiente:

1.- Rechazamos rotundamente el acuerdo de paz social del gobierno y parlamentarios, quienes han ignorado y excluido automáticamente los procesos de asambleas (y cabildos) como mecanismos de participación directa de los pueblos movilizados por una justicia social y cambio en la constitución política que garanticen los derechos sociales, políticos y culturales a través de una asamblea constituyente, que se ha venido realizando desde los territorios. El mencionado acuerdo de paz y quienes lo firman tienen una profunda mirada colonialista, los mismos que han gobernado para el modelo neocolonial, neofacista, racista y represor, pretenden poner las reglas de su juego para ahogar, confundir al movimiento social, que levantan un nuevo proyecto político nacional que esta naciendo desde los pueblos.

2.- Esta maniobra política elitista y desquiciada, ante su propia deslegitimación y sin representación, solo busca crear una base para seguir usurpando el poder; ratificando nuevamente su oportunismo para coludirse como siempre lo han hecho con el poder económico; para eso están intentando controlar las decisiones de los pueblos y de los movimientos sociales. Los políticos corruptos, retrógrados y podridos mencionados en este acuerdo, finalmente han tendido un salvavidas a Piñera y su gobierno frente a la crisis social que ellos mismos han alimentado a fin de cuidar sus propios privilegios. Como parlamento mapunche de Koz koz, declaramos que su acuerdo no tiene ninguna valides ante los pueblos movilizados, quienes exigimos justicia y garantías sociales en salud, educación, pensiones dignas, cuidado y recuperación de los bienes comunes como el agua, la tierra, el territorio, nuestras culturas, la buena convivencia en un país plurinacional.

3.- Denunciamos además que el “acuerdo de Paz” no estando en guerra, lo asumen en directa complicidad con el gobierno sin reconocer, ni asumir la violencia de estado hacia el pueblo que ejerce su legítimo derecho a manifestarse ante tantas injusticias, ocupando el mismo montaje de la campaña del terror impuesta por Piñera “estamos en guerra con un enemigo poderoso”, y su estado de excepción, para nuestro pueblo la aplicación de ley antiterrorista, con esto invisibilizan los atropellos, violaciones a los derechos humanos, cometidos por las fuerzas militares y de la policía, bajo estos gobiernos. Por tanto, exigimos justicia y cárcel para los responsables de altos cargos políticos y mandos militares y policías, quienes dieron órdenes y ejecutaron asesinatos, violaciones, desapariciones y mutilaciones. Y nuestro rechazo legítimo y necesario a los firmantes de este acuerdo que una vez más se han puesto del lado del opresor.

4.- Los plazos que han establecido este acuerdo apuestan a la desmovilización y aleja la posibilidad de cambios reales, siendo la asamblea constituyente una demanda real y necesaria que requiere un tiempo para su construcción. Al mismo tiempo existen demandas que se pueden abordar y solucionar si existiera voluntad política para avanzar en los cambios urgentes que el pueblo seguirá exigiendo , nacionalización del agua, no más AFP, educación, salud, devolución inmediata de nuestros territorios mapunche en trámite institucional. etc. 5.- Expresamos nuestra convicción de que no puede haber cambios reales si no se considera a los pueblos originarios, en la construcción de una nueva sociedad, hoy más que nunca reafirmamos que el buen vivir es la opción de vida que puede ayudar a reconstruir una sociedad justa y solidaria. Para esto es necesario conformación de un estado plurinacional que garantice el respeto y la libre determinación de los pueblos y la devolución de nuestros derechos al territorio y los bienes naturales.

Territorio Wallmapu, Panguipulli 15 de noviembre de 2019

Fuente: mapuexpress.org

Colectivo Caracol: Educación Popular – Comunicación Popular – Sistematización Militante

¿Qué es lo que se firmó anoche?

1. Lo que se firmó anoche a las 3:00 a.m. no es un “Acuerdo Histórico Nacional” como quiere venderse. Es nada más que una propuesta realizada por la gran mayoría de la clase política civil. Anoche no firmó ningún representante del movimiento social, ni Unidad Social, ni las Asambleas Territoriales. Ningún obrero, jubilada, estudiante, trabajadora doméstica o temporero estuvo presente y firmó ese papel… ¡ni siquiera lo firmaron todos los partidos! Por eso, es simplemente eso: una propuesta que viene desde un sector desprestigiado de la sociedad. Por ello, es deber nuestro ahora ver si la aceptamos o la rechazamos. Acá nada ha terminado, por mucho papel blanco que compren para tapar la sangre que hay en la Plaza de la Dignidad.

2. Lo que se firmó anoche fue solo una propuesta de cambio constitucional, no un “Acuerdo de Paz”. Si fuera de “paz” es porque se asume que antes hubo una guerra. En Chile no hubo ni hay guerra, lo que hubo -y sigue ocurriendo- es un proceso sistemático de violación a los derechos humanos por parte del gobierno de Piñera. Es decir, terrorismo de Estado. Ese juego de lenguaje que hace el poder de los de arriba es solo para confundirnos.

3. Lo que se firmó anoche fue un pacto de la clase política civil para devolver la gobernabilidad, de espaldas al pueblo movilizado. Los únicos que ganan con esto son: primero, el gobierno dictatorial de Sebastián Piñera ya que esto le permite ganar tiempo, dividir al pueblo movilizado y preparar su salida impune y b) el gran empresariado que es el único que ha salido a celebrar el acuerdo1. Tal como ocurrió en Dictadura cuando Alianza Democrática (futura Concertación) negoció con Pinochet para respetar su calendario, la Concertación con casi la totalidad del Frente Amplio le dieron una sobrevida al gobierno que nos reprimió, torturó, mutiló, violó y asesinó, permitiéndole terminar su mandato. Y eso se llama traición al pueblo y complicidad con sus crímenes.

4. Lo que propone la clase política civil no es una Asamblea Constituyente, sino una Convención Constituyente. Por eso, como señalan en su punto 4, para elegir a los representantes se utilizará el mismo método para la elección de diputados (el método D’Hondt) que obliga a formar listas con los partidos políticos existentes, impidiendo que se presenten independientes (y si se presentan, que tengan que sacar más votos que toda una lista para ganar). Es decir, esta Convención no estará compuesta por “ciudadanos” ni representantes de los movimientos sociales y populares, sino por quienes designen los partidos políticos ya existentes. Además, da la posibilidad de que políticos actualmente en ejercicio renuncien a sus cargos para ser delegados constituyentes, lo que le facilita el trabajo a la derecha y la Concertación de mover sus máquinas electorales a partir de los recursos que tienen (y que le entrega el gran empresariado). Con esto, han demostrado que los Cabildos Abiertos que se han desarrollado por todo Chile no les interesan, porque no les interesa la deliberación popular.

5. El veto de los 2 / 3 es la trampa que inventó Jaime Guzmán para la Constitución del 80 aplicada a la nueva realidad. Con ello, la derecha asegura que la Constitución sea mínima (es decir, que muy pocas cosas logren acuerdo y queden en el texto final) y lo que no logre esos 2 / 3 quede a merced de leyes discutidas posteriormente en el Congreso (donde tienen mayor poder).

Para los que estamos abajo y, desde abajo, nos movilizamos

6. Esta propuesta, con todas sus falencias, es una respuesta a nuestra capacidad de hacer temblar el modelo levantado por Pinochet y Guzmán y administrado por la derecha y la centro-derecha (Concertación). Sin embargo, es insuficiente. Por eso, ahora debemos ser nosotras y nosotros los que propongan:

a) Asamblea Constituyente (no Convención Constituyente).

b) 100% de representantes elegidos por el pueblo.

c) Prohibición de participar a personas que hayan sido elegidas en cargos de representación en los últimos 30 años.

d) Cabildos locales vinculantes, desde los cuales se propongan a los delegados y delegadas constituyentes.

e) Asegurar participación paritaria y con un mínimo de 10% de delegados y delegadas de pueblos originarios.

e) Quorum de aprobación de 3/5 en la Asamblea Constituyente. Y frente a disensos, que se resuelvan a partir de un plebiscito.

f) Que los delegados/as constituyentes no pueden volver a postularse a cargos de representación popular al menos en 5 años.

7. Debemos rechazar esta propuesta de la clase política civil y levantar una propuesta propia con urgencia. Para ello, pueden ser referentes válidos para levantarla tanto Unidad Social como las Asambleas Territoriales que están en proceso de articulación (¡proceso que debe acelerarse!). Nuestro pueblo es sabio y sabrá apoyar cualquier propuesta que venga desde abajo.

8. Si aceptamos esta propuesta de la clase política civil, les estaremos mandando el siguiente mensaje: ustedes pueden resolver este conflicto, sin el pueblo y sin la calle. Ello implicará una enorme frustración por parte de importantes sectores del pueblo movilizado, un reflujo no organizado que puede caer en la apatía y en el divisionismo extremo, lo que solo fortalece a la ultraderecha.

8. Con este pacto entre gallos y medianoche le dieron un respiro al Gobierno de Piñera (por eso los únicos que celebraron hoy fueron los capitalistas especulativos, a los que la prensa llama “los mercados”). Ahora, la derecha instalará el juego del divisionismo, que nos tiene debatiendo puntos y comas de SU propuesta, no de la nuestra. El segundo paso será hacernos pelear entre “moderados” y “extremos”, y bajo el discurso del “realismo político” empujarán a los sectores “moderados” de nuestro pueblo a demonizar a las y los que sigan movilizados. Solo recuerden que si hubiésemos sido moderados, nada de esto tendríamos y seguiríamos en el cómodo silencio anterior.

9. ¡Extrema atención a este punto! Todo este pacto de las élites se generó después de que lograron unirse, por un día, la clase trabajadora organizada con el pueblo movilizado en las calles uniendo las dos formas de lucha: el Paro Nacional con la protesta popular. Tanto fue el terror de las élites que la prensa lo repitió una y otra vez: “Esta es la jornada más violenta de todas” y Piñera se reunió de urgencia y negoció con los militares un nuevo estado de excepción (que no le funcionó). De ese terror nació esta propuesta urgente encabezada por el presidente de Renovación Nacional Mario Desbordes. Por lo mismo, de aquí en adelante, debemos potenciar esa herramienta de lucha, para lograr los tres objetivos que aun quedan:

a) Renuncia de Piñera y creación de una Comisión de Verdad, Justicia y Reparación para las miles de víctimas del Terrorismo de Estado de estas más de tres semanas.

b) Aprobación de la Agenda Social que propone el movimiento social (sintetizada por Unidad Social)

c) Asamblea Constituyente con protagonismo popular (y no de la clase política civil).

¡A no abandonar la calle y fortalecer los órganos deliberativos populares!

¡El nuevo Chile lo haremos desde abajo y sin permiso!

Fuente: colectivocaracol.org