¿Cómo levantar espacios autoeducativos en las asambleas territoriales? (Caracol TV)

¿Cómo levantar espacios autoeducativos en las asambleas territoriales? (Caracol TV)

Nos han llegado varias consultas sobre este tema, así que acá te van algunos consejos rápidos para pensar espacios autoeducativos participativos, que sirvan para ponerle el hombro a la rebelión popular en curso y que nos proyecten más allá.


1. Lo primero, arma un equipo o comisión de trabajo… ¡acá no sirven las arrancadas individuales! No es necesario que sean profesores o profesoras, solo que tengan ganas de participar… la educación popular no requiere de títulos o cartones.

2. Las temáticas que trabajen en esos talleres tienen que surgir desde la asamblea. ¡Nada de pasar máquina! Acá, lo importante es que la Comisión sepa jerarquizar los diferentes temas que salgan. Recomendamos hacer eso según algún criterio fijo: por ejemplo, según la coyuntura o según lo que sea más sentido para tu comunidad. Presenta ese programa de trabajo en la asamblea y espera que sea aprobada… ¡solo así ganará legitimidad la propuesta!

3. Desde la educación popular trabajamos con la modalidad de Talleres. Eso quiere decir que son espacios de trabajo –no solo de escucha– donde la gente que participe tiene que construir o elaborar algo en común. Los talleres se dividen en tres grandes partes o lo que llamamos el “método del arco”: partimos desde abajo, luego subimos, para volver a bajar.

¿Qué quiere decir esto?
Te lo explicamos…

Primero, el punto de partida: el diagnóstico sobre el tema. Los talleres siempre deben comenzar con algún ejercicio que permita que la comunidad diga lo que sabe del tema, comparta sus expectativas y sus preguntas. Si nuestros talleres no parten de la realidad, desde el “aquí y ahora” de nuestra comunidad, no podemos saber cuánto debemos o podemos avanzar.

Segundo, vamos hacia arriba: En esta segunda parte, en base a ese diagnóstico, “subimos” a una reflexión mayor. Eso puede ser un aporte teórico, compartir un saber nuevo o darle a la reflexión colectiva. Acá, si tienen algún invitado o invitada a hablar, díganle que debe basarse en el diagnóstico del punto de partida (¡no hablar lo que quiera!) pero si no tienes un “experto” no te preocupes… en esta parte pueden ver un documental o revisar colectivamente un pequeño texto. Lo importante es que aporte elementos que permitan leer tu realidad con nuevas categorías o perspectivas.

Tercero, bajamos a la realidad. En esta parte, la palabra vuelve a la asamblea para volverse propuestas de acción. Ojo: no es un espacio solo para que se hagan preguntas a la persona que expuso, sino para que volvamos a conversar sobre nuestra realidad, para ver cómo lo que aprendimos antes nos ayuda o no a analizar nuestros territorios y para que surjan ideas concretas que nos lleven a cambiar la realidad que no nos gusta. Esta parte no es necesariamente una “PLENARIA” puede ser un nuevo espacio para trabajar en grupos.

Finalmente, como cualquier ejercicio educativo es importantísimo hacer algún ejercicio de evaluación. Puede ser pequeñito (como sintetizar en una palabra lo que sentiste en el taller) o en otros formatos, como en dibujos colectivos o post it en un papelógrafo. ¡Esto es fundamental porque te permitirá ir mejorando en los talleres que sigan!

Postdata: Los mejores talleres son los que parten a la hora, y ¡donde tenemos cositas ricas para compartir! Un matecito, una once , una olla común… ¡comer juntos nos da ánimo para educarnos y nos hace comunidad!


Si la represión avanza, ¡el pueblo responde con más organización!

Colectivo Caracol – El apañe de los Piños

03 de diciembre de 2019

¿Qué nos jugamos como pueblo movilizado esta semana? Siete ideas para dialogar   (Declaración Nº5)

¿Qué nos jugamos como pueblo movilizado esta semana? Siete ideas para dialogar (Declaración Nº5)

Esta semana será clave en esta hermosa lucha popular por una vida digna que ya lleva 39 días de movilizaciones. Para fomentar el debate en las asambleas territoriales, cabildos abiertos y trawun, compartimos algunas reflexiones:

UNO: Después del impasse de la “cocina” de los partidos políticos, retomamos la lucha con más claridad

El “Acuerdo por la Paz y por una Nueva Constitución” que firmó la clase política civil fue un golpe bajo para los sectores movilizados. Por eso, las bases organizadas tuvieron que poner cierta pausa en la lucha para analizar punto por punto esta propuesta leyendo la letra chica que portaba. Sin embargo, esa pausa terminó y, tal como muestran las declaraciones de muchas asambleas territoriales, ya tenemos claridades sobre ese proceso y algunas razones para rechazarlo:

  • Lo primero es señalar que eso es solo una propuesta, un papel con un par de ideas que firmaron algunos personajes. No es una ley ni una propuesta inmodificable, por mucho que los medios masivos de comunicación lo den por hecho. Es decir, la lucha en este tema no ha terminado.
  • Este “Acuerdo” no propone una Asamblea Constituyente, sino un Congreso Constituyente disfrazado. Al mantener el sistema electoral del parlamento (Sistema D’Hondt) genera profundas limitaciones para que cualquier independiente pueda presentarse ya que debe hacerlo patrocinado por un partido político o, si decide hacerlo independiente, superar todos los votos de la lista de candidatos que presenten los partidos. Es decir, es un boicot a las asambleas territoriales, cabildos abiertos y trawun.
  • Este “Acuerdo”, al imponer un quorum de ⅔ y no proponer que los disensos en temas importantes los decida la gente a partir de un plebiscito (sino que se pasan a trámite legal en el parlamento), presiona a hacer una Constitución “minimalista” (como ya lo aplaudió el empresariado) y que las temáticas importantes se sigan decidiendo en un parlamento donde la derecha empresarial tiene control. Es decir, es antidemocrática.

Ahora, independiente de lo anterior, es importante decir que esta “cocina” constituyente dolió en las bases porque fue repetir la escena que se dio desde mediados de los 80 cuando la futura Concertación osó llamarse pueblo y negoció con el Dictador para hacerse del poder político y administrar luego su orden autoritario y neoliberal. Dolió porque, con ella, los partidos del Frente Amplio que firmaron el acuerdo no solo le dieron un tanque de oxígeno a un gobierno que estaba agonizando sino, además, revitalizaron la agenda criminalizadora del gobierno, dándole un argumento más: el que no esté con el acuerdo es un “violentista” o “extremista” y será reprimido. Por eso, las violaciones a los DD.HH. ocurridas posterior a esa firma, son con su complicidad.

Creemos que es importante que el Frente Amplio asuma hoy (y no en unos años más) que cometió un error político con ese acuerdo y no machacarnos con eslóganes de que “la lucha continúa” si no son capaces de estar en esa lucha sin negociar a nuestras espaldas. De la misma forma que es necesario que no equiparen la violación a los derechos humanos del gobierno que salieron a salvar, con la digna y legítima rabia de las personas que funaron a algunas de sus figuras cuando osaron aparecerse por la Plaza de la Dignidad (como hizo el senador Latorre condenando la “violencia” de la funa); y que dejen su soberbia universitaria clasemediera de lado con esas declaraciones de que “es necesario que expliquemos en las asambleas los acuerdos”, como si la inteligencia colectiva que surge de ellas no fuera suficiente para entender sus letras chicas.

DOS: el dictador Piñera está solo, por eso busca desesperado el apoyo de las FF.AA. y de Orden

Después de la Huelga General del martes 12 el gobierno estaba en el suelo y tenía las horas contadas. Las y los que estábamos en la calle lo sabíamos. Sin embargo, la clase política unida le dio un salvavidas. Después de ello, sin embargo, lo volvieron a dejar solo por una razón sencilla: no se pueden ocultar las graves y sistemáticas violaciones a los Derechos Humanos que el gobierno ha cometido contra nuestro pueblo que ya lleva 24 personas muertas, 2.535 personas heridas que han sido atendidas en hospitales (sin contar las miles de personas que son atendidas en las postas improvisadas en la calle), 223 personas mutiladas oculares, sumado a las 341 querellas por torturas y 74 por abuso sexual o violación que el INDH ha presentado. Por eso, el informe de Amnistía Internacional pegó hondo en la derecha y, mientras el gobierno de Piñera “rechazó” el informe (tal como la Dictadura de Pinochet lo hizo en su momento) hundiendo su imagen internacional, el resto de la derecha guarda un cómodo silencio.

Estos crímenes pueden ser pasados por alto por la justicia en medio de la movilización pero, esperamos más temprano que tarde, van a empezar a ser judicializados y sus responsables deberán responder. Por eso el gobierno se blinda, no da declaraciones (¡una sola entrevista -y pauteada- ha dado Piñera en 39 días!) y busca desesperadamente allegarse a las FF.AA. y Carabineros prometiéndose mutuamente lealtad e impunidad; una impunidad que ellos mismos saben que no van a tener. Por mientras, la misma derecha política (con Mario Desbordes a la cabeza) se separa del Presidente y ve como se hunde solitario, en medio de una serie de anuncios donde se sigue apostando a equiparar su violencia contra las personas al daño contra las cosas o el capital, empatando la represión con una cifra dudosa de Carabineros heridos.

La violación a los Derechos Humanos es el punto débil de la derecha. Todos y cada uno de ellos son parte activa o pasiva de estos crímenes. Ya sea porque son parte del gobierno que los ejecutó, porque los avalaron o porque -conociéndolos-, los negaron. La lucha contra la impunidad no es una tarea para mañana, es una urgencia de hoy. Y hoy, la mayor impunidad, es que un gobierno que viola los derechos humanos de la forma en que lo hace este gobierno, termine su mandato.

TRES: La “cocina” hoy se llama “mesa técnica”, pero aparecen más propuestas

Como el “Acuerdo” no es más que un simple papel con la opinión de gente que no ha estado movilizada, deben ahora darle carácter legal. Para ello, formaron una “Mesa Técnica” donde hay 14 representantes (7 de la derecha y 7 de la oposición, incluidos dos frenteamplistas) que intentarán transformarlo en proyecto de ley. Debemos ser capaces de presionar como pueblo movilizado para que esa propuesta incluya nuestra visión. ¿Y de dónde saldrá esa visión? De los centenares de asambleas, cabildos y trawun que se siguen multiplicando en los territorios (esos mismos que aplaudió la clase política los primeros días pero que luego olvidaron cuando se encerraron en su cocina).

Pero ojo que nuevas propuestas le salieron al paso. En particular, destacan dos. La primera, el “Acuerdo Soberano: Chile decide” que firmaron los partidos políticos que no participaron de la “cocina”, que plantea una “Asamblea Constituyente Soberana”, que incluya una fase deliberativa previa a partir de cabildos locales, organizado por las universidades chilenas, un sistema electoral nuevo para elegir representantes (con paridad de género y cupos para pueblos indígenas) con participación desde los 16 años, un quorum de 3/5 que incluya que aquellas materias sin ese quorum, pero que hayan alcanzado la mayoría absoluta calificada, serán resueltas en el plebiscito de salida(1); y la segunda, la propuesta de “Asamblea Constituyente libre, soberana, paritaria y plurinacional” que levantó Unidad Social, que será discutida en sus bases hasta el miércoles y presentada al país este jueves(2).

En ese sentido, creemos importante tres cosas: la primera, es no caer en el juego de los partidos que participaron de la “cocina” constituyente que intentan señalar que quienes nos oponemos a su propuesta estamos en contra de una Nueva Constitución. ¡Todo lo contrario! La segunda es que debemos estar atentos para apoyar aquellas propuestas que van en la línea de una construcción popular de la nueva Carta Magna, que parta desde la deliberación de las bases (asambleas territoriales, cabildos y trawun) y desde ahí se vaya articulando a nivel país, de forma democrática, paritaria y plurinacional. Y la tercera es que hay que ser claros en que no endosaremos votos ni representatividad a partidos y conglomerados por el simple hecho de estar haciendo su trabajo (como estas propuestas que están construyendo). Los conocemos y sabemos su capacidad para utilizar al pueblo, así que estaremos atentas y atentos a cada movimiento para saber si funcionan como voceros o se arrancan con los tarros.

¡A desbordarle su “cocina constituyente” con movilización y propuestas! ¡La soberanía reside en los pueblos, no en la clase política civil!

CUATRO: El Paro Nacional, la Huelga General y la protesta popular son nuestras mejores armas como pueblo.

Como señalamos en nuestra tercera declaración, la mayor fuerza en todos estos 39 días de movilización fue cuando logramos unir la protesta social y popular con la Huelga General de las y los trabajadores el martes 12 de noviembre. Paralizar la producción, la movilización y el consumo son la mayor muestra de que sin nosotros y nosotras, el pueblo, nada se crea, nada funciona; porque es el pueblo el que crea y hace mover el país. Por eso, esa noche del martes 12 el dictador Piñera intentó desesperadamente volver a instalar un Estado de Excepción, sin éxito.

Y es que la Huelga General y la protesta social y popular son nuestras mejores armas. Esto porque tenemos un sistema político que no es capaz de procesar las demandas sociales, ya que solo las tergiversa, minimiza o las invierte para mantener el modelo económico. Por lo mismo, la única forma en que los movimientos sociales y populares han conseguido algo en la postdictadura ha sido generando condiciones de ingobernabilidad que fuercen al ejecutivo a negociar y cumplir las demandas. Esta no es la excepción.

Hoy comienza un nuevo paro y mañana martes tenemos Huelga General. Depende de todas y todos que se transforme en una manifestación mayor de nuestra fuerza que haga que la iniciativa vuelva estar en el pueblo y no en la clase política. Y, de tener éxito, hay que mantenerla más allá del martes.

El gobierno le teme a esto, por eso llamó desesperadamente el viernes pasado a Unidad Social a negociar (¡justo cuando se anunció el Paro!). Debemos estar vigilantes de los pasos de esta negociación, para evitar que el gobierno institucionalice el conflicto (lo saque de la calle y lo encierre en el parlamento) o que Unidad Social entre a una nueva cocina, negociando el “Pliego de las y los trabajadores de Chile” que fue construido en base a los Cabildos que alcanzaron a sistematizar.

CINCO: Las clases sociales reaparecieron en el Mall La Dehesa

No podemos cerrar sin hacer mención a que a medida que avanzan los días, ciertas formas de organizar y entender la sociedad se resquebrajan y otras formas de leer la realidad (re)emergen. Esto porque durante parte importante de la postdictadura la clase política civil y las ciencias sociales funcionales a ella intentaron levantar el discurso de que en este país eramos todos “gente” o “ciudadanos”, sin más distinciones que nuestro nivel de consumo. Prohibieron las palabras “clase social” y “pueblo”. Pero la realidad no cambia al prohibir palabras y está reemergiendo con fuerza y, contrario al discurso corporatista-fascista (“somos todos un solo pueblo”) o neoliberal (“somos todos iguales en el mercado”)(3), vuelven a reaparecer las clases sociales. Bastó que un grupo de personas de la clase popular se aparecieran en el patio de su templo del consumo en La Dehesa, para que la clase alta saltara despavorida llamándonos a “volver a nuestras poblaciones de mierda, rotos conchasdesumadre”.

Por ello, es importante que educadoras y educadores populares, comunicadoras y comunicadores populares, artistas populares y militantes de base nos unamos para generar una importante campaña de educación que permita reinstalar un análisis de clase en nuestro pueblo. Lo del Mall La Dehesa fue una muestra de la unidad de clase que tienen la élite y que nosotras y nosotros, acá abajo, necesitamos.

La clase popular abrió los ojos, y cuando lo hizo, la clase dirigente la quiso cegar. ¡No podrán!

SEIS: ¿Y qué pasa con las Asambleas Territoriales? ¡A apurar el tranco!

Como Caracol – El apañe de los Piños, creemos que la principal novedad organizativa de este proceso son las Asambleas Territoriales, que han permitido levantar espacios de asociatividad y organización de sectores de nuestro pueblo que no tenían participación social y política permanente. Creemos que las asambleas están recogiendo lo mejor de la tradición organizativa del movimiento de pobladores y pobladoras que fue clave en el período 1957-1973 y luego fueron protagonistas en la lucha contra la Dictadura.

Nuestro pueblo tienen un arraigo territorial fuerte y es importante que desde ahí surjan expresiones organizativas autónomas. Por ello, saludamos y buscamos apañar cada instancia que se ha levantado y donde cotidianamente se están dando procesos de fortalecimiento de la identidad, de desarrollo de arte y cultura popular, de autoeducación popular y deliberación política, con un pie en lo nacional y otro en lo local.

Sin embargo, esta expresión genuina del pueblo organizado no ha sido hoy un actor relevante en el debate anterior. Es más, la clase política civil han bloqueado su auge, al buscar desautonomizar su función (reduciendo la participación de éstas a un voto para un “Congreso Constituyente”), cercenando con ello el interesante proceso de imaginación política popular que está levantando nuevas formas de organización frente a un orden político deslegitimado.

Por ello urge que las articulaciones que están surgiendo a nivel metropolitano y nacional (donde destacan la “Asamblea de Asambleas Populares y Autoconvocadas” y la “Coordinadora Metropolitana de Asambleas Territoriales”) generen un acercamiento y articulación que permita incidir en el debate nacional. Son las asambleas territoriales, cabildos abiertos y trawun los únicos espacios que cuentan con legitimación popular para levantar las demandas y propuestas populares hoy en el país. Es necesario estar a la altura de las circunstancias.

SIETE: Para que le demos una vuelta…

Como pueblo, como clase popular, somos diversos, a veces dispersas, y con intereses heterogéneos. Sin embargo, tenemos necesidades compartidas y, poco a poco, horizontes cada vez más comunes. Debemos continuar en esa senda de unidad, respetando los tiempos de cada territorio.

Sin embargo, no debemos caer en el fatalismo del “aquí no se ha ganado nada aún”: donde estamos hoy, con la posibilidad de construir una nueva constitución, con un “Pliego de demandas” que vamos a salir a pelear a nivel nacional es solo por la valentía de aquellos sectores de nuestro pueblo que no dudaron y salieron a la calle. Estamos acá, de pie y peleando, hace 39 días, sin vendernos, y eso es ya una victoria. Este será un proceso largo y si lo reducimos todo siempre a una hipotética “guerra final” -que nunca llega-, solo se generará frustración en nuestra gente.

Un abrazo fraterno para todo y todas, desde sus diversas trincheras. ¡Nos vemos en las calles!

Colectivo Caracol – El apañe de los piños
Educación Popular – Comunicación Popular – Sistematización Militante
Lunes 25 de noviembre de 2019


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PEDAGOGÍA CONTINGENTE:  ¿Por qué las declaraciones del General Bassaletti son fascistas? Acá te explicamos…

PEDAGOGÍA CONTINGENTE: ¿Por qué las declaraciones del General Bassaletti son fascistas? Acá te explicamos…

Una intensa rabia y sensación de perplejidad se ha desatado por redes sociales después de las declaraciones que diera ayer jueves 21 de noviembre el General de Carabineros Enrique Bassaletti, jefe de zona este de la Región Metropolitana, saliendo al paso de las críticas por el uso de escopetas antimotines durante la jornada del jueves en la Plaza de la Dignidad (ex Plaza Italia) contra el pueblo movilizado, pese a que un día antes el General Director Mario Rozas había suspendido su uso después de que la Universidad de Chile demostrara que, contrario a lo que señalaba Carabineros, estos balines eran letales -y no “de goma” como ellos aseguraban-.

Es importante decir que estas declaraciones no se dieron por las denuncias que circulaban por redes sociales de nuevos y nuevas manifestantes heridas por balines, sino porque dos de esos proyectiles impactaron a un camarógrafo de Chilevisión, lo que permitió que se rompiera el cerco mediático.

Para explicar el hecho, Bassaletti señaló: “Voy a hacer una analogía que no sé si es tan feliz, pero la voy a hacer igual (…) Nuestra sociedad podríamos decir que, en este último tiempo, en estos últimos treinta y pocos días, está enferma de una enfermedad grave. Supongamos que sea un cáncer, ojalá que no lo sea y que tenga solución, pero cuando el tratamiento al cáncer se hace con quimioterapia, en algunos casos, y otros con radioterapia, y cuando se busca solucionar ese problema, en el ejercicio de esas herramientas médicas, se matan células buenas y células malas“.

Para nuestro pueblo, que tiene memoria, las palabras calaron hondo ya que son muy similares a las que el General golpista Gustavo Leigh señaló en 1973: “Hay que extirpar el cáncer marxista”.

¿Coincidencia? En ningún caso. Acá te explicamos las razones.

Las Fuerzas Armadas en nuestro país vivieron un proceso de “profesionalización” desde finales del siglo XIX, el que también desarrollaron varios países de Nuestramérica. En dicho proceso, por el colonialismo propio de nuestras élites, se pensó que para “profesionalizarlas” se debían copiar los modelos de ejércitos europeos, por ejemplo, del ejército francés y del prusiano. En nuestro país se optó por el segundo (por eso los uniformes de las fuerzas armadas chilenas hasta hoy tienen reminiscencias alemanas: como el color gris o los cascos stahlhelm).

Los militares prusianos que arribaron a nuestro país a reformar por completo a las fuerzas armadas no eran sujetos neutrales (¿alguien puede serlo?) sino que portaban una visión de mundo que conocemos como corporatismo o corporativismo. En palabras simples, el corporatismo es una ideología que señala que las sociedades son “cuerpos vivos”, por ello tienen un proceso de nacimiento, crecimiento, apogeo, crisis y decadencia. Dentro de ese “cuerpo social”, cada órgano debe cumplir con su función sin buscar salirse de ella. Es decir, hay sujetos cuya función es pensar o mandar, y otros deben trabajar y obedecer. Para el corporatismo, lo que puede mantener unido este cuerpo social es un pegamento llamado “patriotismo”, el que no puede cuestionarse, solo debe “sentirse”.

El elemento fundamental en esta historia es el rol que cumplirían las FF.AA. y de Orden en esa ideología: ellas serían el “alma” del cuerpo o, como ellos mismos lo señalan, la “reserva moral última de la Nación”. Por ello, no serían deliberantes y solo intervendrían cuando ese cuerpo social se vea atacado desde fuera o cuando algún “agente externo” se filtre y ataque a ese cuerpo social desde dentro. Bajo esa ideología, el Ejército chileno justificó las masacres contra el movimiento obrero ocurridas en los primeros años del siglo XX (1903 en Valparaíso, 1905 en Santiago, 1906 en Antofagasta, 1907 en Iquique, por nombrar algunas de las brutalmente emblemáticas) ya que, según ellos, las manifestaciones obreras pacíficas que solicitaban a los gobiernos de turno una mejor calidad de vida -en medio de lo que se conoció como “la cuestión social”- no eran sino intentos por quebrar el cuerpo social, ya sea porque la clase obrera no quería cumplir su función o porque estaría “infiltrada” por agentes externos que querían romper ese cuerpo social.

Esa ideología, evidentemente, consideró que sus enemigos fundamentales eran todas aquellas ideologías que plantearan que ese cuerpo social no existe, o que no es un cuerpo unido sino diversos grupos que pueden tener intereses diferentes o incluso contrapuestos. Por eso, el corporatismo se declaró abiertamente antimarxista, pues considerar la posibilidad de que las sociedades no son sino diversas clases sociales que, a menudo, tienen proyectos e intereses antagónicos y que en función de ello se enfrentan (lucha de clases), les rompía por completo su ideal.

Ese corporatismo es la base ideológica de lo que después llamaremos el fascismo y, cuando a algunos les dio por incluir en esta teoría la necesidad de que esos “cuerpos” tuvieran, en su fase de apogeo, la necesidad de tener un “espacio vital” donde expandirse, le empezamos a decir nazismo.

Ya en el siglo XX, el imperialismo norteamericano le sumó un elemento extra a esta ideología: la Doctrina de Seguridad Nacional. Dicho en simple, esta ideología propone que las guerras convencionales son cosas del pasado ya que ahora los enemigos se “camuflan” entre la ciudadanía y la corroen internamente. Son como una manzana podrida que empieza a podrir al resto o una especie de célula cancerígena que debe ser exterminada. Apareció la idea del “enemigo interno” y EEUU se encargó de diseminarla por todos los ejércitos de Nuestramérica.

Bajo estas dos ideologías las FF.AA. y de Orden justificaron el golpe de Estado que dieron en 1973. Recordemos que Augusto Pinochet fue uno de los promotores del corporatismo fascista al interior del Ejército, en su cargo de subdirector y profesor de Geopolítica en la Academia de Guerra y a través de dos libros sobre el tema que publicó en esos años (‘Ensayo de un estudio preliminar de una geopolítica en Chile’ y ‘Geopolítica’). Incluso exportó esta ideología a otros países de la región, como en la misión militar que realizó en los 60 a Ecuador para organizar la Academia de Guerra en dicho país.

Las FF.AA. y de Orden en Chile siguen esta ideología hasta nuestros días. Como no han sido democratizadas tras el fin de la Dictadura Civil y Militar, su ideología es exactamente la misma. Por ello, las palabras de Bassaletti no son “desafortunadas”: no llegó a ese cargo por no saber dar declaraciones. Al contrario, lo más seguro, es que fue el mejor alumno en esta formación y cree, de verdad, en las tesis del corporatismo (es decir, del fascismo) y de la Doctrina de Seguridad Nacional norteamericana (ya que no debemos olvidar que durante toda la postdictadura el Estado Chileno ha enviado diversas delegaciones para formarse en la Escuela de las Américas donde EEUU enseña esta ideología además de técnicas de tortura). Bassaletti no ve manifestaciones masivas pidiendo una vida digna, solo ve “agentes destructores del cuerpo social” (u “orden social” como le llaman ellos) y la solución para ellos es “matar estas células cancerígenas” antes que acaben con el cuerpo.

Por ello, las declaraciones de Bassaletti son profundamente peligrosas, porque denotan que el fascismo se apodera de quienes, se supone, solo deben velar por el orden público y la seguridad. Y si el gobierno las avala, no removiendo de sus cargos a quienes lo promueven, es porque comulga con esas ideas fascistas. ¿Una idea loca? No tanto, a fin de cuentas, Piñera lo dijo explícitamente: mientras el pueblo se manifestaba en las calles exigiendo dignidad, él señaló estar “en guerra” contra un “enemigo poderoso”.

Se hace fundamental que desde cada asamblea territorial o espacio movilizado levantemos la voz para exigir la renuncia de estos personajes que tanto daño le hacen a cualquier proyecto de democracia popular que queramos levantar.

El camino por una sociedad justa, donde nuestro pueblo viva dignamente, es largo y tortuoso. Para quienes no creemos en el corporatismo, sabemos que solo la unidad de los pueblos oprimidos y explotados puede lograr arrebatarle a la clase explotadora y opresora lo que requerimos para el Buen Vivir, que surge de nuestro trabajo pero que ellos nos han negado (tal como lo han hecho este mes, a partir de concedernos pequeñas migajas que no habrían soltado sino fuera por la protesta popular de estos días). Sin embargo, en algún momento deberemos ponernos a pensar sobre cómo democratizaremos a las FF.AA. y de Orden. De no hacerlo, nos condenaremos una y otra vez en el futuro. Confiamos en que el enorme ingenio y creatividad de nuestro pueblo sabrá encontrar las respuestas.

Colectivo Caracol – El apañe de los Piños

Educación Popular – Comunicación Popular – Sistematización Militante

Viernes 22 de noviembre de 2019


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A un mes de rebelión popular, Chile cambió y lo hizo para siempre…   Apuntes paridores de un mundo otro  (Declaración Nº4)

A un mes de rebelión popular, Chile cambió y lo hizo para siempre… Apuntes paridores de un mundo otro (Declaración Nº4)

‘¿Qué es la revolución?
Un millón de picaduras de abejas,
un millón de dignidades.’

A nuestros compañeros y compañeras de organizaciones populares hermanas con las que construimos a diario una realidad “otra”, justa y digna.
A todo nuestro pueblo que, a pesar del terrorismo de Estado, sigue en la calle empecinadamente luchando:

A lo largo de este mes de lucha y rebeldía hemos querido aportar compartiendo impresiones o lecturas que como Colectivo Caracol hemos ido realizando y que, creemos, pueden volverse un insumo para la conversa y organización popular.

Anteriormente, tras la “cocina” de la clase política civil, socializamos un escrito donde nos centrábamos en la denuncia de la situación y las estrategias opresoras. Hoy, tras 30 días de lucha y resistencia, queremos posicionarnos en el anuncio de ese mundo otro. Un mundo otro que no se construye sólo en el discurso, sino en la performatividad de la lucha, la cual se hace presente tanto en el enfrentamiento, como en diversas formas de resistencia y apoyo mutuo que se han generado en las asambleas territoriales, en los espacios de encuentro, en las redes de construcción que se forjan desde abajo y que nos permite revertir en el hacer mismo las formas de dominación que el modelo neoliberal, colonialista y patriarcal ha implantado en nuestros cuerpos y subjetividades.

Nuestra lucha no sólo nos lleva a enfrentarnos directamente con este sistema para destruirlo, también nos exige que dejemos de crearlo y reproducirlo cotidianamente. Es decir, que nos vayamos desprendiendo de todas las formas de opresión (individualismo, competitividad, indiferencia, etc.) que hemos hecho nuestras y que a diario van alimentando este modelo de miseria y exclusión. La transformación de esas lógicas hace que la rebelión se posicione ‘en contra’ de algo y alguien (el modelo hegemónico y su casta privilegiada) al mismo tiempo que se erige ‘a favor’ de un qué y un quién (dignidad y justicia para el pueblo). Es el ejercicio de una resistencia propositiva que hace que no dejemos la creación del mundo otro para el futuro, sino que lo gestemos en el presente.

Creemos que ese anuncio, esa prefiguración de la otra realidad -como la vienen nombrando educadores y educadoras populares de toda Nuestramérica- se encarna hoy en las diversas experiencias que hemos ido levantando y posicionando y que se fortalecen en la medida en que las entrelazamos. Son nuestros triunfos, los cimientos de nuestra potencia como pueblo organizado. Es la radicalidad del poder popular.

Probablemente hay muchos otros aspectos que destacar, pero aquí presentamos algunas de nuestras pequeñas pero dignas y duraderas victorias que hemos conseguido como Movimiento Popular en estos treinta días:

1. YA NO TENEMOS MIEDO (y si tenemos, ¡ya no nos paraliza!)

Nuestro pueblo cuenta hoy con nuevas generaciones que no nacieron, vivieron ni crecieron en la tiranía de Pinochet. Son cabros y cabras rebeldes, alzadas, para quienes el shock dictatorial no se imprimió en sus cuerpos, pero que sí han vivido el neoliberalismo salvaje que les ha negado -o, en el mejor de los casos, limitado- el acceso a todo. La hermosa irrupción de esa juventud -y sobre todo de la juventud popular-, nos remeció a todas y todos y nos obligó a envalentonarnos y seguir su ejemplo. Es decir, aun cuando se nos impone el terrorismo de Estado, el miedo que sentimos ya no nos paraliza. Así, aunque aún lo sintamos, ¡salimos a la calle con miedo! Ya nadie se queda atrás por sentir eso. Al contrario, ese mismo horror frente la vulneración de los derechos humanos, hace que nos juntemos, que nos acuerpemos con otras y otros, y, así, en la colectividad, desafiamos lo que el poder nos dictamina. No podemos pasar por alto el gigantesco triunfo que significó que, aunque tuvimos a los milicos en la calle y que en algunas ciudades el toque de queda duró una semana (desde el 19 al 26 de octubre), eso no impidió que la protesta siguiera. Es más, ni un solo día el horario del toque de queda fue respetado.

El miedo funciona dividiéndonos, posicionando la desconfianza como eje de nuestros vínculos, por eso necesita del individualismo. No obstante, nuestra respuesta ha sido categórica: ante su declaración de guerra, el pueblo está unido. Se hace enjambre. Así, donde antes sólo existía la fragilidad del individuo aislado, hoy hay una red que transforma esa vulnerabilidad en potencia colectiva. Ya no estamos solos. Ya no estamos solas.

Y de ese triunfo gigante, nace otro: no nos olvidamos de la importancia de contenernos, de cuidarnos. Hemos aprendido que los afectos son políticos. Más aún en estos tiempos donde oscilamos en una montaña rusa emocional: pasamos del miedo, a la rabia, y luego a la alegría esperanzada por la rebeldía cotidiana que se masifica y se hace carne en las diversas formas de lucha que hemos levantado; pero luego nuevamente, frente al horror y la violencia represora, caemos en la rabia y el miedo, y así, en un carrusel infinito. Sin embargo, los espacios comunes que estamos creando y habitando nos permiten hablar de esas emociones, sacarlas afuera y hacerlas bandera, sabiendo que siempre habrá un oído para escucharnos, una risa para amplificar la nuestra o un abrazo para evitar que nos desarmemos.

2. HEMOS HECHO CARNE LA SOLIDARIDAD Y UNIDAD POPULAR

Como ya se ha mencionado en otro lugares, esta rebelión ha logrado unir lo que hasta hace poco era inimaginable. El mejor ejemplo son las barras futboleras: Lxs de abajo, La Garra Blanca, Lxs Panzer, Lxs Cruzadxs, entre otras, han dejado de lado la rivalidad de los colores para reconocerse como parte de un mismo pueblo, oprimido y explotado, pero que hoy se levanta y lucha dignamente. Así es como en el enfrentamiento callejero, pero también en los espacios de organización territorial, quienes tradicionalmente se creían y veían como archienemigos, hoy trabajan codo a codo, por un proyecto mayor. Este ejemplo de unidad y solidaridad no es excepcional, ha sido la tónica de la rebelión. Por eso aparecen a borbotones experiencias y anécdotas de apoyo mutuo: las personas que te rocían con agua y bicarbonato después que te gasearon, el trabajador que no pudo parar pero que saca la manguera con agua para abastecer a quienes lo necesiten, la señora que lleva un fondo de comida a la protesta para darle almuerzo a quienes se manifiestan, los equipos de rescatistas y primeros auxilios que asisten -aguantando la represión- a los heridos y heridas, la señora que te presta el baño, la abuela que te ofrece quequito y huevos duros ‘para seguir luchando’, la compa que te levanta cuando te caíste arrancando y tienes el piquete policial tras de ti, el trabajador de la ferretería que regala lentes de seguridad para que no sigamos perdiendo ojos… y, así, la lista suma y sigue. Por eso decimos que volvimos a querernos, volvimos a encontrarnos, volvimos a ser pueblo y, entonces, volvimos también a discutir de política y contingencia. Así es como nuevamente nos organizamos en nuestros territorios, poblaciones, trabajos, liceos, familias, ¡en todos lados! Y tenemos claro que no solo las manifestaciones en los centros de las ciudades han fortalecido al Movimiento Popular, sino que estas experiencias de organización de base, de autoeducación y reflexión colectiva son la fuente inagotable de contrapoder, de poder popular.

3. DESCENTRAMOS LA PROTESTA

Recuperando los aprendizajes que tuvimos durante las Jornadas de Protesta Nacional en la Dictadura Civil y Militar, donde nos ingeniamos como pueblo para diversificar las formas de lucha, hemos logrado descentrar la protesta. No solo porque el estallido se extendió rápidamente desde el centro de nuestra capital hacia otras regiones de Chile, sino que en cada una de esas regiones, las protestas se fueron moviendo desde las grandes plazas centrales a las plazoletas locales, de las grandes alamedas a los cerros y pasajes tomados. Así, hoy, la estrategia desmovilizadora de limitar el transporte público para impedir que la gente se traslade a los espacios centrales ya no tienen efecto, y la protesta se ha trasladado a colegios y liceos locales, a las ferias libres, a cada esquina de la ciudad donde un grupo de personas se encuentra en el caceroleo. Los símbolos del consumo han sido tomados por la protesta (como los malls y supermercados) y los espacios locales se han transformado en semillero de miles de propuestas (bajo el nombre de Cabildo Abierto, Trawûn o Asamblea Territorial). Ese descentramiento ha hecho que la politización salga de su espacio clásico y se territorialice, creciendo y madurando al ritmo de cada población.

4. PARAMOS LA AGENDA DEL PODER

Hemos impedido la realización de actividades propias de la agenda del poder. A pesar de cómo mediáticamente se han disfrazado las verdaderas razones, es el clima de ingobernabilidad que hemos mantenido y no otra cosa, lo que ha obligado al gobierno a suspender sus emblemáticos eventos. Por ello, que la COP25, la APEC, la Final de la Copa libertadores y la Teletón -más allá del patético llanterío matinal de Mario Kreutzberger- no hayan podido realizarse, son parte de nuestras ganadas, pues dan cuenta que aun cuando la casta política y económica pretenda exportar una imagen país como el oasis del desarrollo y estabilidad, desde abajo, el pueblo chileno emerge reventando la sosegada postal y mostrando que existe otro Chile.

5. DESENMASCARAMOS A CARABINEROS

Ya no cabe ninguna duda y cada día es un sentimiento que se masifica más y más en la población: las y los pacos son los sicarios del poder. Nunca han sido compañeros. Ese viejo argumento de la clase media profesional, progre y culpógena que busca justificar que los pacos y las pacas han entrado a la institución porque su situación de clase no le daba otra opción, es hoy insuficiente. Un dicho popular señala que “solo hay dos tipos de pacos: el que te pega, y el que te mira mientras te pegan”; y es un dicho sabio porque visibiliza que todos aquellos uniformados que han callado frente al terrorismo de Estado, son cómplices de él. Por ello, hoy podemos decir con claridad que toda la institución policial ha optado por ser servil al terrorismo de Estado, y han elegido día tras día la vereda del opresor. Y lo hacen con sadismo. Por eso, festinan con la represión. La gozan, se ríen, se burlan mientras nos reprimen, nos mutilan, nos violan, nos torturan y nos asesinan.

Triste es que en todo este proceso solo tengamos un valiente soldado que se negó a masacrar al pueblo, David Veloso (¡y ningún Carabinero!). Por eso no hay sororidad ni abrazos para ellas y ellos. El pueblo no descansará hasta verlos tras las rejas y, tal como con el Dictador, bailará sobre sus tumbas.

6. ¡LAS Y LOS CAPUCHAS SON COMPAS!

Son la primera línea de batalla, que a pura astucia y creatividad inventan armas -escudos, formas de neutralizar las bombas lacrimógenas, láser, hondas, etc- y tácticas de defensa. Son ellos y ellas, junto a más de algún perro rebelde, quienes ponen el cuerpo para frenar el avance represivo resguardando y posibilitando que miles, millones se encuentren, marchen o se concentren un poco más atrás.

Acá no sirve el discurso neutral del tipo “condenamos todo tipo de violencia”, porque equipara el terrorismo de Estado con la defensa que la primera línea hace del pueblo para que no sea masacrado. La violencia opresora jamás será equiparable a la violencia liberadora. Y quienes las equiparan, solo han optado -consciente o inconscientemente- por el bando del opresor. ¡Larga vida a la primera línea! Son ellos y ellas las gestoras de una violencia revolucionaria defensora del pueblo organizado.

7. HEMOS RE-CREADO LA REALIDAD

Cada vez que extirpamos y/o destruimos los monumentos a los ‘héroes’ genocidas que inundaban nuestras calles y plazas, estamos pariendo un mundo otro. Glorioso es el gesto anticolonialista en el que Pedro de Valdivia es derribado y colgado a los pies de Leftraru, y desde allí comprendemos que se levanten como triunfos populares los ataques contra los monolitos que veneran a los artífices de este modelo criminal (Augusto Pinochet, Jaime Guzmán) o a las instituciones que los sustentan (Monumento a Carabineros en la Alameda, estructura hecha formando un gran número 11, en un sangriento homenaje al 11 de septiembre de 1973).

Re-crear la realidad nos exige volver a nombrarla. Por eso no es casual que el epicentro de las manifestaciones a nivel nacional, sea proclamada como nuestra Plaza de la Dignidad. Tampoco es azaroso que volvamos a llamar Tupahue (ex San Cristóbal) o Huelén (ex Santa Lucía) a los cerros que nos cobijan.

Re-crear la realidad también nos exige construir un imaginario propio donde posicionemos a nuestros héroes y heroínas. Qué mejor ejemplo de esto que aquel kiltro callejero que siempre tuvo claro contra quién lanzar mordidas y ladridos. Hoy el Negro Matapacos es un emblema de la resistencia que ha circulado por todo el globo y que sigue naciendo en tantos otros kiltros combativos.

Heroicos son también nuestros abuelos y abuelas que salen a la calle con la fuerza y digna rabia de una vida entera de lucha, y nos acompañan con lemas sobre sus cuerpos – ‘Los abuelos apoyamos a nuestros nietos’- o como aquella que se suma a las primeras filas y pelea corajuda, ‘como abuela’, contra las fuerzas represivas.

Heroína es también, la primera estudianta que saltó el torniquete y el ejército de estudiantes secundarios que la siguieron. Nuestras pingüinas y pingüinos hoy nuevamente han dado cara y nos han hecho despertar a todas y todos de esta larga noche polar. Son fuente de orgullo, de dignidad popular, por eso en nuestras paredes figuran rayados que afirman: “¡Cuando grande quiero ser secundarie!”

8. DEMOSTRAMOS QUE EL ARTE Y LA CREATIVIDAD ESTÁN DE NUESTRO LADO

A pesar de sus castigos, imposiciones y las toneladas de ritalín con que nos han querido domesticar, luchar por la creación de una realidad otra, nos lleva a buscar formas de romper los límites, de sortearlos para así no reproducirlos autómatamente. Nos exige, entonces, ver más allá y nos lleva a crear. Por eso no es casual que en las concentraciones, marchas y redes sociales abunden las manifestaciones artísticas, la creatividad de los carteles y pancartas, la danza que es denuncia e histórica resistencia, la música de una trompeta que sigue sonando entre los escudos de la primera fila, los graffitis y murales hechos al calor de la protesta, los coros callejeros entonando al Víctor, a la Violeta, a Los Prisioneros y todos aquellos que siguen creyendo que el arte es una trinchera de lucha.

Nuestra lucha es por la vida, y vivir es crear, re-crear la realidad que habitamos.

Tal vez por eso, son tan nauseabundos los intentos desesperados de musicalidad que en sus hipócritas campañas por la paz se elaboran desde el poder.

9. HEMOS DESPLAZADO LA FRONTERA DE LO POSIBLE

Hoy nos atrevemos a soñar con cambiarlo todo, con crear nuevos órdenes más allá de lo establecido. Queremos una sociedad donde no tengamos que seguir participando del mismo juego en el que siempre perdemos porque está diseñado para que así sea; y porque, cuando a pesar de eso logramos ir remontando o ganando, los dueños de todo suspenden la partida y le incluyen nuevos amarres y reglamentos que nos condenan nuevamente a la derrota. Hoy hemos dicho ¡Basta! Ya no les creemos. Por eso no aceptamos sus límites y márgenes, sus propuestas rastreras que los mantienen posicionados en sus sitiales de poder y privilegio. No queremos su mundo reformado o modificado, queremos una realidad otra, construida por todas y todos. Por eso hoy nuestra rebeldía está más esperanzada que siempre porque vemos cómo vamos avanzamos a trancos hacia la utopía que durante tanto tiempo nos parecía absurdamente remota.

La dignidad la construimos día a día, a pulso, desde abajo y a la izquierda. Nos revolucionamos en el aquí y ahora. Tenemos nuestras victorias, pequeñas pero potentes que alimentan nuestra perseverancia. No estamos dispuestas a tranzar. Nuestra lucha es por la vida, la justicia y la dignidad; y eso precisa que sigamos pariendo un mundo otro, que continuemos con porfía revolucionándonos. No vamos a claudicar, seguiremos hasta vencer o vencer…

Colectivo Caracol – El apañe de los Piños
Educación Popular – Comunicación Popular – Sistematización Militante
Lunes 18 de noviembre de 2019


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Chile: Colectivos feministas y mapuches contra el acuerdo entre partidos (Publicado en ZUR – Uruguay)

Chile: Colectivos feministas y mapuches contra el acuerdo entre partidos (Publicado en ZUR – Uruguay)

Voces contra el acuerdo entre los partidos políticos chilenos para reformar la constitución: Alianza Territorial Mapuche, Coordinadora Feminista 8M, Parlamento mapuche Koz Koz y Colectivo Caracol

Posición de la Alianza Territorial Mapuche frente a los acuerdos cupulares de las élites chilena para una nueva constitución

“Los territorios y grupos movilizados tienen sus voceros y ellos son los únicos que nos representan. Ellos deben formar una Asamblea de Naciones y Movimientos permanente que evalúe y ajuste los avances en la implementación de derechos, pero sin trampa”.

1. La movilización social debe continuar para que se consideren los derechos de la gente. De lo contrario se diluirá todo como ya ocurrió en 1990. No nos dejemos confundir por los acuerdos de la plutocracia chilena, ni por los que negocian individualmente a costa de todo un movimiento. Allí están los que culpan solo a la historia y no a quien da la orden de disparar contra el pueblo, también los que llaman a pacificar como si la violencia no fuera generada por la injusticia y la destrucción que diseñan las élites.

2. Solo la aplicación de las normas del AzMapu (derecho de la tierra y su gente) puede generar un cambio eficaz para lo que llaman nueva constitución. El sistema electoral solo asegura participación en cualquier elección popular a los mismos de siempre y a sus empleados infiltrados como dirigentes sociales. La trampa del quórum de 2/3 es una herencia dictatorial inaceptable, que se vuelve a imponer.

Los territorios y grupos movilizados tienen sus voceros y ellos son los únicos que nos representan. Ellos deben formar una Asamblea de Naciones y Movimientos permanente que evalúe y ajuste los avances en la implementación de derechos, pero sin trampa.

3. Es fundamental una norma urgente que obligue a enjuiciar y castigar ahora a los autores intelectuales y materiales de las muertes, mutilaciones y violaciones de los últimos días. El principal responsable es Sebastián Piñera, representante de la mafia que gobierna.

Otras medidas urgentes deben ser aplicadas a partir de los acuerdos de la gente movilizada para frenar desde ya los abusos sobre la tierra, el agua y la vida humana.

4. Finalmente, llamamos a recordar siempre que la claridad de los pueblos debe superar los intentos de confundir de la elite política la cual, luego de nutrirse y fortalecerse de la mentira por 30 años, no cambiará, pues ahora solo culpa a la constitución pinochetista de esos 30 años de saqueo y expoliación del territorio y su gente.

Comité político ATM, desde Wallmapu o país mapuche

Fuerza y alegría hermanos y hermanas

Fuente: mapuexpress.org


Coordinadora Feminista 8M
Las feministas decimos: este no es nuestro acuerdo


No a la impunidad. Este acuerdo salva de su propia crisis a un gobierno criminal que ha gobernado con las manos manchadas con sangre. No permitiremos negociaciones que validen la permanencia de un gobierno que es responsable político de las muertes, mutilaciones, violencia política sexual, torturas, persecución, secuestros y desapariciones. Este acuerdo es un pacto por arriba para seguir reprimiendo y persiguiendo a los pueblos en total impunidad.

La Convención Constituyente está lejos de la demanda que hemos exigido en las calles, es un nuevo congreso a la medida de los partidos, a la medida de quienes causaron esta crisis y que han administrado la precarización de nuestras vidas.

Este acuerdo se cerró a espaldas de los pueblos entre gallos y media noche entre partidos que no tienen más de un 5% de aprobación. No participaron de esto quienes han protagonizado las movilizaciones de estas jornadas de rebelión, buscan convertirnos en espectadores una vez más. Ni siquiera se acuerda un mínimo de poner freno a las reformas precarizadoras de este gobierno. Nuestros acuerdos se está construyendo en las asambleas, cabildos, en las calles y otros espacios donde hemos levantado demandas por un cambio inmediato en nuestras condiciones de vida.

Desde la Huelga General Feminista del 8 de marzo nos prometimos no volver nunca más a la segunda fila y hoy reafirmamos más que nunca que no dejaremos de ser protagonistas de nuestras vidas.

Nos llamamos a seguir movilizadas, salir a las calles, organizarnos en las asambleas de todos los territorios y a defender nuestra propia fuerza. Nos hemos encontrado, no vamos a soltarnos más.

Que se vaya Piñera nosotras nos quedamos
Hoy más que nunca SOMOS+

Fuente:@coordinadorafeminista8M


Parlamento mapuche Koz Koz

El parlamento mapuche de Koz Koz, en el contexto de las movilizaciones sociales por las justas demandas que aúnan a los pueblos del territorio llamado chile y desde nuestro Wallmapu declaramos lo siguiente:

1.- Rechazamos rotundamente el acuerdo de paz social del gobierno y parlamentarios, quienes han ignorado y excluido automáticamente los procesos de asambleas (y cabildos) como mecanismos de participación directa de los pueblos movilizados por una justicia social y cambio en la constitución política que garanticen los derechos sociales, políticos y culturales a través de una asamblea constituyente, que se ha venido realizando desde los territorios. El mencionado acuerdo de paz y quienes lo firman tienen una profunda mirada colonialista, los mismos que han gobernado para el modelo neocolonial, neofacista, racista y represor, pretenden poner las reglas de su juego para ahogar, confundir al movimiento social, que levantan un nuevo proyecto político nacional que esta naciendo desde los pueblos.

2.- Esta maniobra política elitista y desquiciada, ante su propia deslegitimación y sin representación, solo busca crear una base para seguir usurpando el poder; ratificando nuevamente su oportunismo para coludirse como siempre lo han hecho con el poder económico; para eso están intentando controlar las decisiones de los pueblos y de los movimientos sociales. Los políticos corruptos, retrógrados y podridos mencionados en este acuerdo, finalmente han tendido un salvavidas a Piñera y su gobierno frente a la crisis social que ellos mismos han alimentado a fin de cuidar sus propios privilegios. Como parlamento mapunche de Koz koz, declaramos que su acuerdo no tiene ninguna valides ante los pueblos movilizados, quienes exigimos justicia y garantías sociales en salud, educación, pensiones dignas, cuidado y recuperación de los bienes comunes como el agua, la tierra, el territorio, nuestras culturas, la buena convivencia en un país plurinacional.

3.- Denunciamos además que el “acuerdo de Paz” no estando en guerra, lo asumen en directa complicidad con el gobierno sin reconocer, ni asumir la violencia de estado hacia el pueblo que ejerce su legítimo derecho a manifestarse ante tantas injusticias, ocupando el mismo montaje de la campaña del terror impuesta por Piñera “estamos en guerra con un enemigo poderoso”, y su estado de excepción, para nuestro pueblo la aplicación de ley antiterrorista, con esto invisibilizan los atropellos, violaciones a los derechos humanos, cometidos por las fuerzas militares y de la policía, bajo estos gobiernos. Por tanto, exigimos justicia y cárcel para los responsables de altos cargos políticos y mandos militares y policías, quienes dieron órdenes y ejecutaron asesinatos, violaciones, desapariciones y mutilaciones. Y nuestro rechazo legítimo y necesario a los firmantes de este acuerdo que una vez más se han puesto del lado del opresor.

4.- Los plazos que han establecido este acuerdo apuestan a la desmovilización y aleja la posibilidad de cambios reales, siendo la asamblea constituyente una demanda real y necesaria que requiere un tiempo para su construcción. Al mismo tiempo existen demandas que se pueden abordar y solucionar si existiera voluntad política para avanzar en los cambios urgentes que el pueblo seguirá exigiendo , nacionalización del agua, no más AFP, educación, salud, devolución inmediata de nuestros territorios mapunche en trámite institucional. etc. 5.- Expresamos nuestra convicción de que no puede haber cambios reales si no se considera a los pueblos originarios, en la construcción de una nueva sociedad, hoy más que nunca reafirmamos que el buen vivir es la opción de vida que puede ayudar a reconstruir una sociedad justa y solidaria. Para esto es necesario conformación de un estado plurinacional que garantice el respeto y la libre determinación de los pueblos y la devolución de nuestros derechos al territorio y los bienes naturales.

Territorio Wallmapu, Panguipulli 15 de noviembre de 2019

Fuente: mapuexpress.org

Colectivo Caracol: Educación Popular – Comunicación Popular – Sistematización Militante

¿Qué es lo que se firmó anoche?

1. Lo que se firmó anoche a las 3:00 a.m. no es un “Acuerdo Histórico Nacional” como quiere venderse. Es nada más que una propuesta realizada por la gran mayoría de la clase política civil. Anoche no firmó ningún representante del movimiento social, ni Unidad Social, ni las Asambleas Territoriales. Ningún obrero, jubilada, estudiante, trabajadora doméstica o temporero estuvo presente y firmó ese papel… ¡ni siquiera lo firmaron todos los partidos! Por eso, es simplemente eso: una propuesta que viene desde un sector desprestigiado de la sociedad. Por ello, es deber nuestro ahora ver si la aceptamos o la rechazamos. Acá nada ha terminado, por mucho papel blanco que compren para tapar la sangre que hay en la Plaza de la Dignidad.

2. Lo que se firmó anoche fue solo una propuesta de cambio constitucional, no un “Acuerdo de Paz”. Si fuera de “paz” es porque se asume que antes hubo una guerra. En Chile no hubo ni hay guerra, lo que hubo -y sigue ocurriendo- es un proceso sistemático de violación a los derechos humanos por parte del gobierno de Piñera. Es decir, terrorismo de Estado. Ese juego de lenguaje que hace el poder de los de arriba es solo para confundirnos.

3. Lo que se firmó anoche fue un pacto de la clase política civil para devolver la gobernabilidad, de espaldas al pueblo movilizado. Los únicos que ganan con esto son: primero, el gobierno dictatorial de Sebastián Piñera ya que esto le permite ganar tiempo, dividir al pueblo movilizado y preparar su salida impune y b) el gran empresariado que es el único que ha salido a celebrar el acuerdo1. Tal como ocurrió en Dictadura cuando Alianza Democrática (futura Concertación) negoció con Pinochet para respetar su calendario, la Concertación con casi la totalidad del Frente Amplio le dieron una sobrevida al gobierno que nos reprimió, torturó, mutiló, violó y asesinó, permitiéndole terminar su mandato. Y eso se llama traición al pueblo y complicidad con sus crímenes.

4. Lo que propone la clase política civil no es una Asamblea Constituyente, sino una Convención Constituyente. Por eso, como señalan en su punto 4, para elegir a los representantes se utilizará el mismo método para la elección de diputados (el método D’Hondt) que obliga a formar listas con los partidos políticos existentes, impidiendo que se presenten independientes (y si se presentan, que tengan que sacar más votos que toda una lista para ganar). Es decir, esta Convención no estará compuesta por “ciudadanos” ni representantes de los movimientos sociales y populares, sino por quienes designen los partidos políticos ya existentes. Además, da la posibilidad de que políticos actualmente en ejercicio renuncien a sus cargos para ser delegados constituyentes, lo que le facilita el trabajo a la derecha y la Concertación de mover sus máquinas electorales a partir de los recursos que tienen (y que le entrega el gran empresariado). Con esto, han demostrado que los Cabildos Abiertos que se han desarrollado por todo Chile no les interesan, porque no les interesa la deliberación popular.

5. El veto de los 2 / 3 es la trampa que inventó Jaime Guzmán para la Constitución del 80 aplicada a la nueva realidad. Con ello, la derecha asegura que la Constitución sea mínima (es decir, que muy pocas cosas logren acuerdo y queden en el texto final) y lo que no logre esos 2 / 3 quede a merced de leyes discutidas posteriormente en el Congreso (donde tienen mayor poder).

Para los que estamos abajo y, desde abajo, nos movilizamos

6. Esta propuesta, con todas sus falencias, es una respuesta a nuestra capacidad de hacer temblar el modelo levantado por Pinochet y Guzmán y administrado por la derecha y la centro-derecha (Concertación). Sin embargo, es insuficiente. Por eso, ahora debemos ser nosotras y nosotros los que propongan:

a) Asamblea Constituyente (no Convención Constituyente).

b) 100% de representantes elegidos por el pueblo.

c) Prohibición de participar a personas que hayan sido elegidas en cargos de representación en los últimos 30 años.

d) Cabildos locales vinculantes, desde los cuales se propongan a los delegados y delegadas constituyentes.

e) Asegurar participación paritaria y con un mínimo de 10% de delegados y delegadas de pueblos originarios.

e) Quorum de aprobación de 3/5 en la Asamblea Constituyente. Y frente a disensos, que se resuelvan a partir de un plebiscito.

f) Que los delegados/as constituyentes no pueden volver a postularse a cargos de representación popular al menos en 5 años.

7. Debemos rechazar esta propuesta de la clase política civil y levantar una propuesta propia con urgencia. Para ello, pueden ser referentes válidos para levantarla tanto Unidad Social como las Asambleas Territoriales que están en proceso de articulación (¡proceso que debe acelerarse!). Nuestro pueblo es sabio y sabrá apoyar cualquier propuesta que venga desde abajo.

8. Si aceptamos esta propuesta de la clase política civil, les estaremos mandando el siguiente mensaje: ustedes pueden resolver este conflicto, sin el pueblo y sin la calle. Ello implicará una enorme frustración por parte de importantes sectores del pueblo movilizado, un reflujo no organizado que puede caer en la apatía y en el divisionismo extremo, lo que solo fortalece a la ultraderecha.

8. Con este pacto entre gallos y medianoche le dieron un respiro al Gobierno de Piñera (por eso los únicos que celebraron hoy fueron los capitalistas especulativos, a los que la prensa llama “los mercados”). Ahora, la derecha instalará el juego del divisionismo, que nos tiene debatiendo puntos y comas de SU propuesta, no de la nuestra. El segundo paso será hacernos pelear entre “moderados” y “extremos”, y bajo el discurso del “realismo político” empujarán a los sectores “moderados” de nuestro pueblo a demonizar a las y los que sigan movilizados. Solo recuerden que si hubiésemos sido moderados, nada de esto tendríamos y seguiríamos en el cómodo silencio anterior.

9. ¡Extrema atención a este punto! Todo este pacto de las élites se generó después de que lograron unirse, por un día, la clase trabajadora organizada con el pueblo movilizado en las calles uniendo las dos formas de lucha: el Paro Nacional con la protesta popular. Tanto fue el terror de las élites que la prensa lo repitió una y otra vez: “Esta es la jornada más violenta de todas” y Piñera se reunió de urgencia y negoció con los militares un nuevo estado de excepción (que no le funcionó). De ese terror nació esta propuesta urgente encabezada por el presidente de Renovación Nacional Mario Desbordes. Por lo mismo, de aquí en adelante, debemos potenciar esa herramienta de lucha, para lograr los tres objetivos que aun quedan:

a) Renuncia de Piñera y creación de una Comisión de Verdad, Justicia y Reparación para las miles de víctimas del Terrorismo de Estado de estas más de tres semanas.

b) Aprobación de la Agenda Social que propone el movimiento social (sintetizada por Unidad Social)

c) Asamblea Constituyente con protagonismo popular (y no de la clase política civil).

¡A no abandonar la calle y fortalecer los órganos deliberativos populares!

¡El nuevo Chile lo haremos desde abajo y sin permiso!

Fuente: colectivocaracol.org

Apuntes (urgentes) sobre la “cocina” de la clase política civil: ¿Qué se firmó y qué debemos hacer como pueblo?

Apuntes (urgentes) sobre la “cocina” de la clase política civil: ¿Qué se firmó y qué debemos hacer como pueblo?

¿QUÉ ES LO QUE SE FIRMÓ ANOCHE?

1. Lo que se firmó anoche a las 3:00 a.m. no es un “Acuerdo Histórico Nacional” como quiere venderse. Es nada más que una propuesta realizada por la gran mayoría de la clase política civil. Anoche no firmó ningún representante del movimiento social, ni Unidad Social, ni las Asambleas Territoriales. Ningún obrero, jubilada, estudiante, trabajadora doméstica o temporero estuvo presente y firmó ese papel… ¡ni siquiera lo firmaron todos los partidos! Por eso, es simplemente eso: una propuesta que viene desde un sector desprestigiado de la sociedad. Por ello, es deber nuestro ahora ver si la aceptamos o la rechazamos. Acá nada ha terminado, por mucho papel blanco que compren para tapar la sangre que hay en la Plaza de la Dignidad.

2. Lo que se firmó anoche fue solo una propuesta de cambio constitucional, no un “Acuerdo de Paz”. Si fuera de “paz” es porque se asume que antes hubo una guerra. En Chile no hubo ni hay guerra, lo que hubo -y sigue ocurriendo- es un proceso sistemático de violación a los derechos humanos por parte del gobierno de Piñera. Es decir, terrorismo de Estado. Ese juego de lenguaje que hace el poder de los de arriba es solo para confundirnos.

3. Lo que se firmó anoche fue un pacto de la clase política civil para devolver la gobernabilidad, de espaldas al pueblo movilizado. Los únicos que ganan con esto son: primero, el gobierno dictatorial de Sebastián Piñera ya que esto le permite ganar tiempo, dividir al pueblo movilizado y preparar su salida impune y b) el gran empresariado que es el único que ha salido a celebrar el acuerdo1. Tal como ocurrió en Dictadura cuando Alianza Democrática (futura Concertación) negoció con Pinochet para respetar su calendario, la Concertación con casi la totalidad del Frente Amplio le dieron una sobrevida al gobierno que nos reprimió, torturó, mutiló, violó y asesinó, permitiéndole terminar su mandato. Y eso se llama traición al pueblo y complicidad con sus crímenes.

4. Lo que propone la clase política civil no es una Asamblea Constituyente, sino una Convención Constituyente. Por eso, como señalan en su punto 4, para elegir a los representantes se utilizará el mismo método para la elección de diputados (el método D’Hondt) que obliga a formar listas con los partidos políticos existentes, impidiendo que se presenten independientes (y si se presentan, que tengan que sacar más votos que toda una lista para ganar). Es decir, esta Convención no estará compuesta por “ciudadanos” ni representantes de los movimientos sociales y populares, sino por quienes designen los partidos políticos ya existentes. Además, da la posibilidad de que políticos actualmente en ejercicio renuncien a sus cargos para ser delegados constituyentes, lo que le facilita el trabajo a la derecha y la Concertación de mover sus máquinas electorales a partir de los recursos que tienen (y que le entrega el gran empresariado). Con esto, han demostrado que los Cabildos Abiertos que se han desarrollado por todo Chile no les interesan, porque no les interesa la deliberación popular.

5. El veto de los 2 / 3 es la trampa que inventó Jaime Guzmán para la Constitución del 80 aplicada a la nueva realidad. Con ello, la derecha asegura que la Constitución sea mínima (es decir, que muy pocas cosas logren acuerdo y queden en el texto final) y lo que no logre esos 2 / 3 quede a merced de leyes discutidas posteriormente en el Congreso (donde tienen mayor poder).

PARA LOS QUE ESTAMOS ABAJO Y, DESDE ABAJO, NOS MOVILIZAMOS

6. Esta propuesta, con todas sus falencias, es una respuesta a nuestra capacidad de hacer temblar el modelo levantado por Pinochet y Guzmán y administrado por la derecha y la centro-derecha (Concertación). Sin embargo, es insuficiente. Por eso, ahora debemos ser nosotras y nosotros los que propongan:

a) Asamblea Constituyente (no Convención Constituyente).

b) 100% de representantes elegidos por el pueblo.

c) Prohibición de participar a personas que hayan sido elegidas en cargos de representación en los últimos 30 años.

d) Cabildos locales vinculantes, desde los cuales se propongan a los delegados y delegadas constituyentes.

e) Asegurar participación paritaria y con un mínimo de 10% de delegados y delegadas de pueblos originarios.

e) Quorum de aprobación de 3/5 en la Asamblea Constituyente. Y frente a disensos, que se resuelvan a partir de un plebiscito.

f) Que los delegados/as constituyentes no pueden volver a postularse a cargos de representación popular al menos en 5 años.

7. Debemos rechazar esta propuesta de la clase política civil y levantar una propuesta propia con urgencia. Para ello, pueden ser referentes válidos para levantarla tanto Unidad Social como las Asambleas Territoriales que están en proceso de articulación (¡proceso que debe acelerarse!). Nuestro pueblo es sabio y sabrá apoyar cualquier propuesta que venga desde abajo.

8. Si aceptamos esta propuesta de la clase política civil, les estaremos mandando el siguiente mensaje: ustedes pueden resolver este conflicto, sin el pueblo y sin la calle. Ello implicará una enorme frustración por parte de importantes sectores del pueblo movilizado, un reflujo no organizado que puede caer en la apatía y en el divisionismo extremo, lo que solo fortalece a la ultraderecha.

8. Con este pacto entre gallos y medianoche le dieron un respiro al Gobierno de Piñera (por eso los únicos que celebraron hoy fueron los capitalistas especulativos, a los que la prensa llama “los mercados”). Ahora, la derecha instalará el juego del divisionismo, que nos tiene debatiendo puntos y comas de SU propuesta, no de la nuestra. El segundo paso será hacernos pelear entre “moderados” y “extremos”, y bajo el discurso del “realismo político” empujarán a los sectores “moderados” de nuestro pueblo a demonizar a las y los que sigan movilizados. Solo recuerden que si hubiésemos sido moderados, nada de esto tendríamos y seguiríamos en el cómodo silencio anterior.

9. ¡Extrema atención a este punto! Todo este pacto de las élites se generó después de que lograron unirse, por un día, la clase trabajadora organizada con el pueblo movilizado en las calles uniendo las dos formas de lucha: el Paro Nacional con la protesta popular. Tanto fue el terror de las élites que la prensa lo repitió una y otra vez: “Esta es la jornada más violenta de todas” y Piñera se reunió de urgencia y negoció con los militares un nuevo estado de excepción (que no le funcionó). De ese terror nació esta propuesta urgente encabezada por el presidente de Renovación Nacional Mario Desbordes. Por lo mismo, de aquí en adelante, debemos potenciar esa herramienta de lucha, para lograr los tres objetivos que aun quedan:

a) Renuncia de Piñera y creación de una Comisión de Verdad, Justicia y Reparación para las miles de víctimas del Terrorismo de Estado de estas más de tres semanas.

b) Aprobación de la Agenda Social que propone el movimiento social (sintetizada por Unidad Social)

c) Asamblea Constituyente con protagonismo popular (y no de la clase política civil).

¡A no abandonar la calle y fortalecer los órganos deliberativos populares!

¡El nuevo Chile lo haremos desde abajo y sin permiso!

Colectivo Caracol – El apañe de los Piños

Educación Popular – Comunicación Popular – Sistematización Militante

Viernes 15 de noviembre de 2019


1Ver: https://www.latercera.com/pulso-trader/noticia/acuerdo-constitucional-chile-vuelve-pais-menos-riesgoso-america-latina/902332/?fbclid=IwAR3D4ZF2F_oA_dz6upqQkkcEgvQ5U58VMBCt3UB03RMWhsaRykI0VAccSCg


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