¡A no bajar la movilización hasta que caiga el malgobierno! (Apuntes para el diálogo entre organizaciones populares, desde abajo y a la izquierda)

¡A no bajar la movilización hasta que caiga el malgobierno! (Apuntes para el diálogo entre organizaciones populares, desde abajo y a la izquierda)

A nuestros compañeros y compañeras de organizaciones populares hermanas con las que construimos a diario una realidad “otra”, justa y digna.

A las personas que están en las calles colocando -literalmente- el pecho y los ojos a las balas del gobierno de Piñera:

Hace unos días, compartimos algunas impresiones rápidas sobre la coyuntura actual[1]. Sabemos que el ritmo de la movilización hace difícil que tengamos tiempo para reflexionar y escribir, pero -aunque sea en pequeños textos- debemos compartir insumos  que enriquezcan nuestro diálogo y proyección.

Fieles a la educación popular, creemos que toda acción política incluye una denuncia y un anuncio. Denuncia de la situación opresora y anuncio de la nueva realidad. En este pequeño escrito, nos centraremos en lo primero.

1. El gobierno de los empresarios -contrario a las dos primeras semanas en que fue algo más errático- definió una estrategia para enfrentar la protesta social y revuelta popular que ha mantenido estos días. Está intentando pasar del desgaste a la guerra de baja intensidad. Si bien la estrategia es sangrienta, al menos nos da una posibilidad como pueblo organizado para generar otra, desde abajo, y enfrentarla.

2. El Desgaste: Piñera, desde la salida de los militares de la calle hasta este jueves 7 de noviembre, encaró la  protesta social y rebelión popular como si fuera una huelga de una de sus empresas. Se negó a negociar, ofreció pequeñas migajas para aparentar que recogía las demandas sociales pero, en el fondo, simplemente esperó. Creyó que el tiempo era su mejor aliado, ya que el pasar de los días tiende a desgastar la movilización y genera fisuras entre la gente movilizada. El problema de su estrategia fue su lectura de contexto: la protesta social y popular no es por una reinvindicación menor sino por un cambio de modelo; y, como el pueblo apuesta a cambiarlo todo, la distancia que se generó entre las migajas que ofreció y lo que demanda la calle se hizo tan grande y notoria con el paso de los días, que fortaleció y radicalizó su actuar,  debilitando la imagen de su gobierno que solo cuenta con el apoyo de la derecha más dura (9,1%). Por ello, es clave que mantengamos como pueblo la demanda por un cambio radical de modelo (y nada menos), ya que ello es lo que permite que la estrategia del desgaste caiga definitivamente por su propio burdo peso.

3. La guerra de baja intensidad: La novedad de estos días -sobre todo después del llamado al Consejo de Seguridad Nacional (COSENA) y la agenda de criminalización de la protesta social que anunció el jueves 7 de noviembre pasado- es que la declaración de guerra que Piñera hizo contra el pueblo el 21 de octubre no se terminó con el fin del estado de excepción. Al contrario, ahora volvió y para quedarse, con la única diferencia de que será ejecutada solo por las fuerzas de orden público, sin ayuda militar. Por eso la llamamos de “baja intensidad”, no porque no sea letal contra nuestro pueblo, sino porque no se basa en grandes ejércitos invadiendo territorios, sino en la labor constante de represión militar, pero implementada por carabineros en cada manifestación social. Esta estrategia se divide en tres subestrategias:

3.1 Guerra física: Debemos colocarle nombre a las cosas. No estamos viviendo una “situación de violencia” como nos dice la clase política civil y su prensa. “Situación de violencia” sería una serie de peleas callejeras entre civiles. Cuando el Estado ocupa el monopolio de la violencia contra la ciudadanía que le entregó esa potestad para defenderla, se llama “Terrorismo de Estado”. Este gobierno es terrorista y, como tal, debe ser enfrentado y juzgado. Todo el pueblo que está en la calle sabe que está enfrentando una violencia sistemática que viene planificada desde arriba. La tesis de los “excesos” de algunos uniformados es imposible de sostener cuando, a la fecha, tenemos más de 20 asesinados[2], entre 2.009 (INDH) y 2.500 personas (Cruz Roja) heridas por armas del ejército y de Carabineros -entre ellas 197 con mutilación de uno o ambos ojos-, más de 900 personas encarceladas por Ley de Seguridad Interior del Estado o acusadas de maltrato a la policía (CODEPU), 192 querellas por tortura y 52 por abuso sexual (INDH); y donde además se han descubierto ya tres centros de detención y tortura ilegales (Metro Baquedano, Antofagasta y Maipú). Por ello, hay que decir las cosas por su nombre: estos no son “excesos”, es una política de represión, tortura, violación, mutilación y exterminio mandatada desde la Presidencia de la República. Y esa política incluso viola las normas internacionales de una guerra: acá se ha atacado a colegios (Liceo 7 de Niñas, en Santiago) y a Hospitales (Hospital Dr. Gonzalo Fricke en Viña del Mar).

3.2 Guerra comunicacional: Esta segunda declaración de guerra responde al control de los medios de comunicación. Desde la reunión de la presidencia con los directores de canales de televisión (denunciada el 26 de octubre pasado), sus líneas editoriales han sido intervenidas, siendo los casos más evidentes Canal13 y La Tercera. La orden fue clara: no hablar de las Violaciones a los Derechos Humanos y no mencionar nada sobre la Acusación Constitucional contra Piñera. Sin embargo, esta apuesta ha sido insuficiente y se ha visto resquebrajada por la distancia abismal que existe entre lo que se reportea o se muestra por la pantalla y lo que se ve en la calle -y/o difunde en redes sociales-. Por ello el poder ha ideado otros trucos. En esa línea se puede entender la iniciativa de sectores de la burguesía -grandes empresas como Agrosuper y Sutil- de retirar sus aportes a CNN para así exigir una modificación en su línea editorial. Todo esto sumado al llamado derechamente fascista que han hecho, abierta o solapadamente, los medios y sectores de la derecha a que “los vecinos” se armen contra la “delincuencia”, en una versión 2.0 del llamado a los “chalecos amarillos” y que hoy domingo estuvo a punto de cobrar su primera víctima fatal en Reñaca.

3.3 Guerra Psicológica: La semana de terror vivida con los militares y Carabineros en las calles reprimiendo tuvo un efecto: aumentó nuestra tolerancia a la violencia estatal. Esto no es una casualidad, acusamos que es una política del gobierno de los empresarios. Y cada día, esta violencia se va incrementando a partir de pequeñas acciones que van corriendo el marco de la tolerancia a la represión un paso más atrás, hasta arrinconarnos. Un día, Fuerzas Especiales de Carabineros balean a estudiantes en el patio de un liceo; al otro, disparan gases lacrimógenos y balines al interior de un Hospital; al otro, se descubren sus seguimientos policiales a líderes sociales; al otro, golpean a personas en sillas de ruedas; al otro, dejan ciego a un manifestante mutilándole ambos ojos con balines. Y así, suma y sigue. El resultado: miedo a movilizarse y insensibilidad frente a la violencia. ¿Qué más debe pasar para que empecemos a llamarle Dictadura?

4. Frente a esto, se han levantado coordinadoras -como el Bloque Sindical de Unidad Social- que han sintetizado las demandas populares en un petitorio, denominado el “Pliego de las trabajadoras y trabajadores” y que es la base para el llamado a Paro Nacional para este lunes 11 y martes 12 de noviembre. Este petitorio incluye:

1.- Discusión inmediata de un salario mínimo nacional de $500.000 líquido para trabajadores y trabajadoras del sector público y privado.

2.- Reconocimiento Pleno de la Libertad Sindical: Negociación Colectiva Ramal y respeto del Derecho a Huelga como derecho fundamental.

3.- Pensión mínima equivalente al salario mínimo que se propone.

4.- Canasta de servicios básicos protegidos (agua, luz, gas, teléfono, cable, internet).

5.- Sistema único de transporte, administrado por el Estado, y considerado como derecho social.

6.- Reducción de la Jornada de Trabajo.

7.- Salud, Educación y vivienda como Derechos sociales.

8.- Derechos Humanos:  Investigación, juicio y castigo de las violaciones de los derechos humanos que se han ejercido durante el llamado “Estado de excepción”.

9.- Presupuesto Fiscal 2020 centrado en la protección de derechos sociales de los chilenos y chilenas.

10.- Nueva Constitución Política vía Asamblea Constituyente

Si bien este esfuerzo de síntesis es valorable, olvidan un punto fundamental que cualquiera que haya estado en un caceroleo, marcha, cabildo, asamblea o barricada ha escuchado: la renuncia de Piñera. Creemos que este punto es fundamental porque la política de represión, tortura, violación, mutilación y exterminio en contra del pueblo movilizado ha sido de tal magnitud que cualquier victoria parcial o total que se consiga de ese petitorio sin incluir el fin de este gobierno dictatorial implica una lección implícita para la clase política civil y militar: cualquier gobierno que salga elegido por las urnas puede masacrar la protesta social sin tener que pagar consecuencias. Por respeto a nuestro pueblo que ya sufrió la Dictadura Civil Militar de Pinochet y su posterior impunidad (hasta nuestros días), necesitamos una política de “Nunca Más” real, no solo en el discurso. Si efectivamente no queremos que se vuelvan a violar los derechos humanos de nuestro pueblo, no podemos permitir que un gobierno elegido por las urnas lo haga sin tener que pagar por ello con su salida inmediata.

5. Por ello, creemos y sentimos que es necesario establecer un “Pliego del Pueblo” de carácter urgente sin el cual es muy difícil que logremos avances. Este pliego debería considerar dos grandes puntos:

Dimisión del Gobierno de Piñera (por planificar e implementar una política sistemática de represión, tortura, mutilación, violación y exterminio del pueblo)

– Instauración de un Gobierno provisional con tres tareas en el corto plazo:

a) Creación de una Comisión de Verdad, Justicia y Reparación que haga del “Nunca Más” una política de Estado, no solo una frase.

b) Convocatoria a una Asamblea Popular Constituyente

c) Convocatoria a nuevas elecciones presidenciales y parlamentarias.

6. Para lograr articularnos en este “Pliego del Pueblo”, no se puede parlamentarizar el conflicto. Hemos sido testigos de cómo la clase política civil en su conjunto (con muy pocas excepciones), se ha unificado para defender este modelo de democracia de baja intensidad. Cuando Piñera intervino los medios de comunicación fue porque sabía que lo único que podía darle un horizonte a corto plazo a esta movilización social y popular era la convocatoria por su renuncia, debido a las violaciones a los derechos humanos (¡eso  fue lo que sacó a dos millones de personas a la calle el 25 de octubre!). Y no solo Piñera lo sabía. Lo sabían también todos los partidos políticos. Ninguno tuvo el coraje para recoger esa demanda social. La cobardía con la que se cuadró la clase política para impedir una acusación constitucional contra Piñera lo demuestra. Saben que, de caer Piñera por vía legal, ellos también caerán. Por lo mismo, la salida popular a esto debe ser manteniendo la protesta social y la ingobernabilidad, avanzando hasta el paro nacional total. Los trabajadores y trabajadoras movemos cada día el país, y también podemos detenerlo. Sobre todo si sumamos nuestras fuerzas con la presión internacional contra la Dictadura de Piñera (que se manifiesta transversalmente y por razones muy diversas: desde la solidaridad espontánea de otros pueblos del mundo hasta el pavor de los capitalistas especulativos que, tras el llamado de JP Morgan, están retirando sus inversiones del país)

7. La protesta social y rebelión popular nació -como tantas otras veces- de la hermosa rebeldía secundaria, pero se ha mantenido gracias a la fuerza territorial local y el copamiento de las grandes plazas de nuestras ciudades. Por ello, hay que seguir apostando por transformar esa protesta en organización, levantando, acompañando, fortaleciendo cada asamblea territorial que se ha constituido, sin soltar la calle. Al mismo tiempo, hay que avivar los procesos de articulación de estas asambleas para que, en el brevísimo plazo, estas coordinadoras se hagan visibles en el debate y se levanten como interlocutoras válidas. Por ello, saludamos la iniciativa de las dos coordinadoras que se están levantando en la Región Metropolitana y llamamos a que busquen la forma de unificarse en breve.

8. La izquierda parlamentaria no está a la altura del momento. Su incapacidad de convocar, conducir el conflicto, aunar petitorios u ofrecer planes de acción, es lamentable. Además, al no ser golpeados por la represión, sus llamados a frenarla son tibios y acomodaticios. Sin embargo, aún tienen una salida para ser un aporte: ser la vocería de lo que el pueblo demanda. Dejar la calculadora al lado (como los llamados a pensar en las municipales) y sumarse a la lucha por sacar a este gobierno dictatorial. Estamos en una situación muy similar a la de 1983 cuando el pueblo se levantó contra la tiranía y la potencia de la protesta era suficiente para derrocar al tirano. Ustedes tienen que elegir si se suman al pueblo bravo que está siendo masacrado en las calles o nuevamente pasan a la historia como aquellos que aceptaron el calendario impuesto por el régimen y lo dejarán terminar su mandato en impunidad.

9. Para aquellos que plantean que el término anticipado del gobierno no constituye una victoria popular, les pedimos un poco de humildad. ¡Qué mayor victoria para nuestro pueblo valiente que saber que cuando un gobierno lo masacra tiene todo el derecho a levantarse y tumbarlo! Ese aprendizaje puede constituirse en la base que asegure no solo una victoria presente, sino un futuro donde el pueblo sea protagonista, y no mera comparsa electoral. Un futuro donde quede claro que cada representante debe someterse a la voluntad popular. Es decir: una democracia real. Aprendan a confiar en su propio pueblo y dejen la soberbia al lado. Entendemos la importancia de la Asamblea Constituyente como eje articulador, pero no lo haremos olvidando a nuestros muertos y muertas.

10. Frente a la propuesta desmovilizadora de este gobierno manchado de sangre de convocar a un Congreso Constituyente, debemos responder con una campaña masiva de educación popular que desenmascare este engaño. ¡La clase política que creó, administró y defendió este modelo político, económico y cultural injusto no tiene la legitimidad para redactar una nueva constitución! ¡Los que nos llevaron a esta crisis no van a ser quienes nos saquen de ella!

¡A no bajar la movilización hasta que caiga este malgobierno!

¡El nuevo Chile lo haremos desde abajo y sin permiso!

Colectivo Caracol – El apañe de los Piños

Educación Popular – Comunicación Popular – Sistematización Militante

Domingo 10 de noviembre de 2019


[1]          Ver: http://colectivocaracol.org/?p=763

[2]     ¿Se dieron cuenta que el INDH ya no informa diariamente la cantidad de fallecidos o fallecidas? Se sabe de nuevos casos de muerte que, sencillamente, no están siendo reportados. Debemos generar una plataforma alternativa que nos permita pesquisar esos casos.


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Cartilla para organizar Asambleas Territoriales y Cabildos Abiertos: ¡A levantar la Democracia Popular!

Cartilla para organizar Asambleas Territoriales y Cabildos Abiertos: ¡A levantar la Democracia Popular!

Para aportar a que la movilización popular siga y se proyecte en el tiempo, escribimos ¡A LEVANTAR LA DEMOCRACIA POPULAR!, una pequeña cartilla que da algunos consejos útiles si es que quieres levantar una Asamblea Territorial o un Cabildo Abierto en tu población o barrio… ¡incluso para quienes no han participado en espacios organizativos!

¡A difundir!

PARA DESCARGAR LA CARTILLA, PINCHE AQUÍ



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(Y SI NO ALCANZA A LEER DE LAS IMÁGENES, ACÁ ABAJO SE LA DEJAMOS DE NUEVO…)


¡A levantar la democracia popular desde los territorios!

La fuerza de la protesta nacional de estos días se tiene que transformar en soberanía popular. El primer paso es que tengamos poder local. Para eso, es necesario levantar Asambleas Territoriales y Cabildos Abiertos que organicen a la población y proyecten la movilización.

¿Cómo hacerlo? Acá te dejamos algunas ideas…

1. ¿Qué es una Asamblea Territorial y cuál es su objetivo

– Es una forma de organización horizontal (todas las personas tienen el mismo poder)

– Es autoconvocada (no viene desde arriba, es levantada por vecinas y vecinos)

– Se enmarca en un territorio específico (una población, varias poblaciones, una comuna).

Sus objetivos son:

– Que los vecinos y vecinas se conozcan y organicen

– Ser un espacio de diálogo político y autoeducación popular

– Discutir de política nacional y elaborar petitorios y propuestas desde las bases

– Levantar proyectos de mejora para los barrios desde los mismos vecinos y vecinas

2. ¿Qué es un Cabildo Abierto?

Los Cabildos son espacios de diálogo social y popular, cuyo objetivo es aunar demandas y elaborar propuestas desde la sociedad civil y se están realizando en diversos territorios del país.

Son autoconvocados (es decir, los organizan los mismos vecinos y vecinas) y después los resultados se van juntando para construir un Petitorio Unificado a nivel nacional que venga desde las bases.

En general, muchos Cabildos están siendo promovidos y sistematizados por la coordinadora de organizaciones llamada “Unidad Social” (unidadsocial.cl)

3. ¿Qué es más importante? ¿La Asamblea o el Cabildo?

Los Cabildos nacieron al calor de la protesta nacional y buscan sintetizar y unificar las múltiples demandas que surgen desde el pueblo. Sin embargo, son solo un momento del proceso ya que aunque tengamos petitorio unificado si no hay un pueblo organizado que lo salga a pelear frente a los ricos y poderosos, no conseguiremos nada.

Por eso: ¡hay que crear, fortalecer y mantener en el tiempo las Asambleas Territoriales!

4. ¿Quién puede convocar a una Asamblea Territorial o un Cabildo?

Como las asambleas y cabildos son autoconvocados, cualquier grupo de vecinas y vecinos organizados en un territorio lo puede convocar.

Si tu barrio o población cuenta con organizaciones previas (juntas de vecinos, clubes deportivos, organizaciones culturales, comunidades cristianas de base, etc.) debes contactarlas y presionarlas para que ayuden en la convocatoria, dejando en claro que en la asamblea funciona la democracia directa (todos los participantes tienen igualdad de poder y decisión).

Si tu barrio no tiene organizaciones, ¡puedes levantar tú la asamblea y el cabildo! Reúne a los vecinos y vecinas que han participado de las movilizaciones estos días, y decidan un día, una hora y un lugar.

El primer paso siempre cuesta, pero: ¡Si no lo haces tú, nadie lo hará por tí!

5. ¿Cómo convoco a mis vecinas y vecinos?

– Lo primero: ¡busca apañe! Con dos o tres vecinos ya pueden empezar a convocar, eligiendo un día y hora donde la gente pueda participar (idealmente en las tardes), en un lugar ojalá visible (una plaza, una cancha, una explanada) para que más gente se sume.

– ¡Haz propaganda en los lugares donde se reúne la gente en tu territorio! Los afiches son siempre buena opción, y deben ser pegados en lugares clave (paraderos, negocios locales, entrada de edificios, etc.).

– ¡La mejor convocatoria es el boca a boca! No todo es facebook ni instagram en esta vida, debes salir a hablar cara a cara con tu barrio. Si haces panfletos, no los tires: el mano a mano es la posibilidad de explicar a la gente el objetivo de la asamblea. Repártelos en la feria, en la plaza, a la salida del consultorio y de los colegios.

– ¿No sabes diseñar un afiche o panfleto? Métete a canva.com (o páginas similares) y verás que hay diseños pre-hechos facilísimos de usar.

6. ¿Cómo coordino una Asamblea o Cabildo?

– Define las reglas del juego: en la asamblea o cabildo todas y todos debemos ser escuchados y ninguna opinión se impone sobre otra. ¡Esto es democracia popular!

– Elijan una persona que modere y que vaya anotando a las personas que piden la palabra. Eviten las discusiones entre dos, que no dejan avanzar la asamblea y establezcan tiempos máximos para cada intervención (dos minutos máximo por palabra, por ejemplo).

– Eviten la duplicación de palabras: que lo que el otro diga sea algo nuevo, no repetir lo que se acaba de decir “con mejores palabras”

– Armen grupos de conversación más que grandes círculos. En los grupos chicos (máximo 8 personas) todos y todas pueden decir su palabra. En los grupos grandes solo habla un puñado (los que tienen más personalidad y “gritan” más fuerte)

– Favorezcan los consensos y no las votaciones.

7. ¿Cómo guío un Cabildo Abierto y qué preguntas se contestan?

– Haz una breve ronda de presentación, donde las personas digan su nombre y el lugar de territorio de donde vienen. Si hay tiempo, que cuenten sus expectativas para la jornada.

– Enumera a las personas y divídelas en grupos equitativos (no más de 8 por grupo)

– Cada grupo debe elegir una persona que modere la conversación y otra que registre los acuerdos.

– La conversación puede durar una hora (o más, dependiendo del ánimo de los grupos) y se hace en base a preguntas como las que siguen (que son similares a las que están trabajando todos los otros Cabildos Abiertos)

1. ¿Cuál es el origen del conflicto actual?¿Qué ha generado el malestar de las vecinas, vecinos y de la sociedad en general?¿Qué oportunidades ofrece esta movilización nacional?

2. ¿ Cómo es posible avanzar en mayor justicia social a partir de lo que ha pasado en estos días? ¿Existen demandas que sean prioritarias para las personas movilizadas? ¿Se necesita una Asamblea Constituyente para transformar Chile?

3. ¿Qué tipo de acciones se pueden realizar para conseguir conseguir estos objetivos? ¿Qué podemos hacer como vecinos y vecinas para apoyar?

– Organiza una plenaria final donde una persona por grupo comente los resultados al resto de la asamblea.

– Organiza una comisión que sintetice los resultados y difundelos luego en el territorio.

– Envía los resultados a las organizaciones que están sistematizando la información para construir el Petitorio Nacional (como Unidad Social, que además solicita le envíen la lista de participantes con nombre y RUT).

8. ¡Mantengamos las Asambleas Territoriales vivas y no dejemos la calle!

Se nos vienen días difíciles en que nos quieren imponer la “normalidad”. ¡Y la normalidad de los ricos y poderosos es precisamente el problema! Por eso, la tarea hoy es doble:

– Mantener la movilización nacional y local: en el centro de Santiago y en los territorios. Si abandonamos la calle, ¡nos encerrarán 30 años más en nuestras casas!

– Fortalecer las asambleas, elaborando calendario de actividades culturales (para sumar a más vecinas y vecinos), de formación y autoeducación popular (nadie se las sabe todas en esta… ¡debemos educarnos en muchos temas!) y de información (pantallazos, diarios murales, boletines, infografías); pero sobre todo, debemos construir proyectos que nos acerquen, desde los territorios, al buen vivir (cooperativas de abastecimiento, recuperación de espacios públicos, democratización de juntas de vecinos, etc.)

¡A levantar dos, tres… cien asambleas territoriales!

¡El nuevo Chile lo haremos desde abajo y sin permiso!

Colectivo Caracol – El apañe de los Piños

Educación Popular – Comunicación Popular – Sistematización Militante

Octubre de 2019 (el mes en que Chile despertó… ¿qué bonito suena, no?)

Apuntes para pensar la coyuntura actual desde las organizaciones populares

Apuntes para pensar la coyuntura actual desde las organizaciones populares

A nuestros compañeros y compañeras de organizaciones populares hermanas con las que construimos a diario una realidad “otra”, justa y solidaria.

A quien le interese que esta injusta “normalidad” cambie por un nuevo escenario con protagonismo y soberanía popular:

Compartimos algunas impresiones rápidas (¡como todo en estos días de hermosa protesta popular!) para que sigamos pensando y construyendo el futuro que soñamos.

Sobre el “reventón histórico” que estamos viviendo

1. La situación política que vivimos es inédita, con pocas referencias anteriores de las cuales echar mano. Es, sin duda, la protesta popular más importante de la postdictadura. Por lo mismo, la victoria de las organizaciones populares (una vida digna) requiere de soluciones inéditas que surjan desde la creatividad popular organizada.

2. Sin embargo, lo que vivimos hoy no es un “reventón histórico” sin antecedentes. Han existido diversos movimientos sociales y populares que, sobre todo desde el 2000 en adelante, han denunciado, cuestionado y elaborado propuestas alternativas para esta democracia restringida que tenemos, el modelo económico neoliberal que nos rige y la cultura patriarcal y colonial que los sustentan: el movimiento mapuche, el movimiento estudiantil (desde el mochilazo del 2001 hasta el estallido del 2011), el profesorado en sus huelgas recientes, el movimiento “No + AFP”, las revueltas regionales y los movimientos en defensa del agua y de la tierra, las huelgas mineras y portuarias, el “mayo feminista” del 2018. Todos ellos son sus antecedentes y debemos valorarlos. Sin embargo, la mayoría de ellos logró alta aceptación y apoyo social, pero escasa coordinación. Por lo mismo, un aprendizaje evidente es que llegó el momento de pensar en procesos de articulación que no resten especificidad. Diversidad, no dispersión. Unidad, no uniformidad.

3. En la mayoría de estos conflictos, no se contó con apoyo de la clase política civil -hegemonizada por la socialdemocracia neoliberal (Concertación y Nueva Mayoría) y la derecha neoliberal-. Esto ha profundizado al extremo la crisis de representatividad que tenemos (ya no le creemos a la clase política civil) y la crisis de legitimidad que trajo consigo (ya no creemos en este sistema de democracia representativa restringida). Solo en algunos casos, el conflicto traspasó a esta clase política y ellos buscaron resolverlo parlamentarizando la demanda pero sin diálogo ni poder de decisión para el pueblo organizado. Esta vez parecieran estar repitiendo la receta, debemos estar alertas.

Sobre la estrategia del poder de los de arriba

4. La coyuntura es compleja y cada día pareciera que el poder de los de arriba cambia de estrategia. Debemos ser capaces de leer esos movimientos para impedir que ellos tomen el control del descontento social para desactivarlo. Para ello, no basta con denunciar lo que dicen o hacen, debemos proponer y anunciar el futuro que se viene. Recapitulemos algunos momentos clave de esta semana (¡que parecen años!)

5. El inicio de la protesta se dio por la movilización del valiente estudiantado secundario, que ha sido el movimiento más radical (en el sentido de que van a la “raíz” de los problemas) de toda la postdictadura. Por algo las y los “pingüinos” estaban sometidos, desde antes de la oleada represiva que estamos viviendo en estos días, a su propia criminalización a partir de la ley de “(J)Aula Segura”, que la derecha buscaba extender a las y los estudiantes universitarios. Su movilización contó con gran apoyo el viernes 18 y la reacción de esa noche (cacerolazos y quema de los símbolos del orden neoliberal, como las estaciones de Metro, bancos, grandes supermercados y farmacias), lo demuestra. Ese atrevimiento popular contra los símbolos del capital llevaron a que el gobierno de los empresarios decretara estado de excepción constitucional. Un día después del estallido (Sábado 19), el gobierno decidió congelar la tarifa del metro pero sacar a los militares a la calle. Es decir: no apostó por el diálogo y decidió quebrar la democracia desatando la represión. La tesis política de la derecha de ese momento fue la siguiente: para no repetir la crisis del 2011, se debía aplacar los intentos de politización popular con el máximo rigor. Y, como sabemos, fallaron, porque nuestro pueblo bravo desobedeció el toque de queda y las regiones se fueron sumando a la protesta. Ese principio de solidaridad debe ser destacado y acrecentado: la represión no es local, es nacional (llegamos a tener 10 de 15 regiones con toque de queda) porque el levantamiento popular es a nivel nacional. Ahora, debemos ser claras como organizaciones populares en esto: el gobierno es el responsable de la violencia en las calles, no quienes se manifestan. Ellos son los que sacaron a los militares a la calle por una protesta social, por primera vez en democracia. No debemos aceptar análisis que criminalicen la protesta. Sin el ataque a los símbolos del Estado y del Mercado no tendríamos esta discusión, esta coyuntura y esta posibilidad de transformar la realidad chilena por otra con mayor justicia y participación social y popular.

6. El domingo 20 el gobierno refuerza su tesis y acelera su política dictatorial con su “declaración de guerra”, pero con dos agregados: primero, busca dividir al pueblo movilizado en “vándalos/delincuentes” y en “manifestantes pacíficos”; y segundo, busca instalar el miedo en la población no organizada coordinando o facilitando saqueos e incendios a grandes cadenas de supermercados, levantando el fantasma del desabastecimiento y de las “hordas” que entrarían a las casas (estrategia que ya habían probado en Concepción el 2010), para justificar a partir de ese miedo la represión militar. Su estrategia si bien impactó en sectores de nuestro pueblo (los “chalecos amarillos”, a los que se les pagó hasta publicidad por internet), finalmente se cayó en dos días: decenas de registros que circulan en redes sociales muestran los saqueos programados por carabineros y cuerpos militares, o la presencia de policías de civil en ferias libres. Finalmente, el lunes 21 el fantasma del desabastecimiento también cayó. Es clave que entendamos esta estrategia y la combatamos, dialogando entre vecinas y vecinos, apoyando el comercio local por sobre las grandes cadenas de supermercados, llamando a la calma.

7. Desde el martes 22 al viernes 25, la estrategia del gobierno cambió a intentar montarse sobre la movilización para apoyar su propia agenda legislativa (al igual que el 2011 con la primera propuesta de Lavín como Ministro de Educación): propuso una “agenda social” (sin pueblo y que profundiza el neoliberalismo, traspasando dinero del Estado a manos privadas) y una estrategia de blanqueamiento de la imagen de los militares bailando cueca o jugando fútbol con los manifestantes). Sin embargo, la brutalidad policial y militar que no se había tomado el debate público emerge, al descubrirse, el miércoles 23, el centro de tortura en el metro Baquedano y la identidad de los asesinados por el ejército. Eso generó la movilización más grande en nuestra historia el viernes 25 (que solo en Santiago congregó 1.500.000 personas) lo que obligó al gobierno a retirar a los militares de la calle y eliminar el estado de excepción. Acá es importante señalar dos cosas: primero, la marcha del viernes no es el fin del proceso (como quiere hacer creer el gobierno), sino la apertura de una segunda fase donde la pelota está de nuestro lado; y segundo, ¡que mayor ejemplo de que sin movilización, la cuestión no avanza!

8. El sábado 26 y domingo 27 fueron días clave porque se mostraron las cartas en juego: por un lado, el poder de los de arriba declaró su intención de cooptar la movilización del viernes y transformarla en capital político, parlamentarizando el descontento pero sin pueblo (lo que se tradujo en un lunes con un cambio cosmético del gabinete y el anuncio de “diálogos ciudadanos” consultivos sin horizonte de transformación) y, por otro lado, con un pueblo organizado que decidió apostar a jugar en dos bandas: la primera, no abandonar la calle (a pesar del desgaste propio de una semana de movilización) y, la segunda, generar poder local desde las Asambleas Territoriales y los Cabildos Abiertos.

Sobre el poder de las y los de abajo: algunas claves de análisis

9. Hasta hoy no hay conducción política de la protesta, ni parlamentaria ni popular. Debemos apurarnos para que la conducción no la tome la clase política civil que nos llevará de nuevo a la negociación con la derecha dictatorial. Eso implica levantar formas organizativas que nos aseguren soberanía popular. Si bien se han levantado coordinadoras que intentan conducir el proceso (como Unidad Social) no han logrado aún legitimidad en las bases movilizadas. En este punto, creemos que las Asambleas Territoriales son, hoy, la mejor alternativa para darle conducción política al descontento social ya que permiten darle continuidad a la protesta en los territorios y proyectarlas políticamente en el tiempo (ya que, cerrada esta coyuntura, vendrá otro proceso largo de lucha). Las Asambleas nos permiten: 1. Fomentar la organización territorial entre quienes llevan tiempo participando con las personas que se han sumado estos días a las protestas; 2. Disminuir el peligro de la cooptación al defender modelos de democracia directa; 3. Generar instancias de autoeducación popular en diversos temas y hacer de la asamblea una gran escuela de participación política real; 4. Pensar lo nacional (más abstracto) desde lo local (más concreto); 5. Implementar proyectos y acciones inmediatas de mejoramiento de poblaciones y barrios, “materializando” la política. ¡Debemos confiar en nuestro pueblo y en su capacidad organizativa!

10. Las asambleas son espacios donde educadores y educadoras populares tenemos que hacernos presentes. Nuestra experiencia puede ser fundamental para facilitar los procesos de diálogo horizontal, de trabajo en equipo, de elaboración de propuestas desde las bases, de sacar saberes y aprendizajes desde la experiencia. ¡Llegó el momento de utilizar el acumulado de metodologías y técnicas participativas para transformar las asambleas en espacios de autoeducación popular permanente! De igual forma, llegó la hora que las comunicadoras y comunicadores populares asuman su rol: levantando medios alternativos locales y generando plataformas de contrainformación para romper el cerco mediático del poder de los de arriba.

11. No tenemos un programa definido desde el pueblo. Pero si existe una serie de demandas transversales y de propuestas de cambio que se han expresando en estos últimos años que debemos transformar en programa popular: nuevo sistema de pensiones (no más AFP), congelamiento de las tarifas de servicios básicos y regulación de precios en productos básicos (alimentos y medicamentos), frenar la privatización del sistema de salud y de educación pública y generar un sistema con financiamiento estatal y control comunitario; nacionalizar los servicios básicos (agua, luz, gas), desmilitarización del Wallmapu y reconocimiento con autonomía para los pueblos originarios, nacionalización de los recursos naturales, congelamiento de los intereses de las deudas y del sistema financiero, anulación de la Ley de Pesca, asamblea popular constituyente por una nueva constitución.

12. Para armar ese programa, la herramienta de los Cabildos Abiertos es una buena alternativa para aunar criterios desde los territorios. Sin embargo, a no confundirse: el Gobierno intentará cooptar ese proceso (mandató al Ministro de Desarrollo Social a hacer algo similar) y, de desbandarse, lo reducirá a un momento consultivo, no resolutivo. Los Cabildos son una etapa, pero sin organización popular permanente que defienda y pelee ese programa popular no conseguiremos nada.

13. ¡No podemos dejar pasar la violencia estatal de estos días! Su denuncia y la lucha por justicia y verdad es clave para no naturalizar la violencia y asegurar un futuro donde no sea posible un escenario represivo de esa magnitud. Como organizaciones populares debemos ser enfáticas: vivimos un Estado de Emergencia innecesario e ilegal, que funcionó como un Estado de Sitio de facto. Solo según cifras oficiales, hasta hoy lunes, llevamos 19 personas asesinadas, 3.243 personas detenidas (347 niñas, niños y adolescentes), 1.132 personas heridas, (127 con disparos en los ojos) y el INDH ha interpuesta 55 acciones judiciales, entre ellas cinco querellas por homicidio, tortura, desapariciones y violencia sexual (que incluye violaciones, desnudamientos y tocaciones). Por ello, debemos levantar una agenda corta que implique: 1. Investigación de las muertes ocurridas; 2. Juicio y castigo a los agentes del Estado asesinos, violadores y torturadores; 3. Investigación y juicio a carabineros y militares involucrados en saqueos e incendios; 4. Acusación constitucional contra Sebastián Piñera.

14. Para llevar adelante todo lo anterior, necesitamos triplicar los esfuerzos: primero, no abandonar la calle ni la denuncia al gobierno dictatorial; segundo, levantar -donde no exista aún- o participar y fortalecer las asambleas territoriales y los esfuerzos de coordinación y articulación que surjan desde abajo; tercero, apañarnos entre todos y todas, calmar las ansiedades y angustias de nuestras familias, vecinas y vecinos, cuidarnos, protegernos y querernos en estos días de profundas alegrías por la revuelta popular, pero también de una sentida rabia y angustia por el horror de la violencia gubernamental.

15. Cada día la estrategia del gobierno puede ir cambiando, sobre todo si consideramos que se metió en un callejón sin salida donde solo le queda parlamentarizar el conflicto (difícil en el corto plazo) o intensificar la represión haciéndola más selectiva contra el pueblo organizado, profundizando su carácter de “Estado Gendarme”. Por eso, debemos ser flexibles en nuestros postulados para lograr la unidad de las organizaciones populares, y mantenernos en constante comunicación, compartiendo lecturas del contexto para saber cómo defendernos como pueblo. Y a no olvidar: los ojos del mundo están sobre nosotros y nosotras porque esto no es un conjunto de demandas sectoriales: somos el país donde nació el neoliberalismo y ahora nos estamos transformando en el país que lo va a derrocar.

¡A levantar dos, tres… cien asambleas territoriales!

¡El nuevo Chile lo haremos desde abajo y sin permiso!

Colectivo Caracol – El apañe de los Piños

Educación Popular – Comunicación Popular – Sistematización Militante

Lunes 28 de octubre de 2019

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¡Justicia para Camilo Catrillanca! ¡A construir una pedagogía de la memoria popular!

¡Justicia para Camilo Catrillanca! ¡A construir una pedagogía de la memoria popular!

El modus operandi del poder de los de arriba

Cada vez que el poder de los de arriba ha cometido un crimen contra el pueblo -mestizo o mapuche-, su estrategia ha sido la misma: victimizarse y responsabilizar al pueblo de su crimen. Cuando en 1999 asesinaron al estudiante Daniel Menco, nos dijeron que fue un accidente, hasta que su mentira cayó y se demostró que fue una bala de Carabineros la que terminó con la vida del universitario. ¿Se acuerda cuando mataron a Alex Lemún, el 2002, y a Matías Catrileo, el 2008? En ambos casos dijeron que fue un enfrentamiento, hasta que se demostró que habían sido asesinados. ¿O el caso de Manuel Gutiérrez, el 2011? Esa vez el Gobierno y Carabineros señalaron que Manuel fue herido por los manifestantes de Lo Hermida, negándose a investigar, hasta que la presión social hizo que su asesino -un carabinero que ni siquiera estaba de turno- se entregara y cayó el montaje. ¿Se acuerda de Macarena Valdés, líder ambientalista de Panguipulli y férrea opositora al proyecto de hidroeléctrica en el sector de Río Tranguil? El mismo modus operandi: el Servicio Médico Legal señaló que se había suicidado, hasta que una nueva autopsia de la familia demostró que fue asesinada.

Nada de esto es casual. No son hechos aislados. Es una política de Estado mandatada por el Mercado. Lo hacen porque saben que funciona: que su poder comunicacional es tan grande que pueden replicar la mentira hasta que una parte importante de nuestro pueblo se la cree. Y con eso les basta.

Y también sabemos el por qué lo hacen. Esta estrategia -que viene desde la Dictadura Cívico-Militar y ha sido muy bien aplicada por la ex Concertación (actual Nueva Mayoría) y, hoy, por la derecha de Chile Vamos (ex Alianza por Chile)- solo busca frenar el avance de los pueblos. Una estrategia macabra que, en el caso del pueblo mapuche, se ha sostenido en el uso de diversas tácticas: aplicación de la ley anti-terrorista, doble procesamiento por la justicia chilena (civil y militar), el uso de testigos sin rostro o con testimonios dados bajo tortura, entre otras; tácticas que buscan criminalizar a las comunidades y frenar el proceso de autonomía y recuperación de territorio del pueblo nación mapuche. Tácticas y estrategias que proponen una pedagogía del capítal: que buscan por el terror que usted aprenda que, en este contexto, vale más la propiedad privada que la vida humana.

Una pedagogía de la memoria: nuestra apuesta

Para frenar esta máquina de mentir y criminalizar, las educadoras y educadores populares de esta larga y angosta franja de tierra tenemos que organizarnos. Las comunicadoras y comunicadores populares debemos aunar esfuerzos.

En primer lugar, debemos coordinar las fuerzas para hacerle frente al gigante comunicacional del poder de los de arriba. Tienen el dinero a su favor, pero no la verdad. Por eso, hay que multiplicar la conversación fraterna con la pareja, la familia, la vecina, la persona que va sentada a su lado en la micro o en el metro, con la gente de la pega, del liceo o de la universidad. ¡Todo espacio es un espacio contrainformativo! Hay que utilizar con inteligencia las redes sociales y, nunca olvidar, volver a la calle  una y otra vez a gritar el descontento: la calle, ese espacio donde se olvida el yo, porque vuelve a nacer un nosotros, un nosotras.

En segundo lugar, hay que construir una pedagogía de la memoria: multiplicar los espacios político-pedagógicos donde recordemos las luchas pasadas y presentes, donde expliquemos las causas de nuestras luchas populares y clarifiquemos quienes son pares y quienes son oponentes; donde las luchadoras y luchadores asesinados vuelvan a la vida en el recuerdo. De esa forma, por ejemplo, no olvidaremos tan fácilmente que los fusiles de asalto y las tanquetas en la Araucanía no las inventó Piñera, sino que se instalaron durante la Dictadura Cívico-Militar y se multiplicaron en los gobiernos de la Concertación y la Nueva Mayoría, con Pérez Yoma y Harboe a la cabeza. Información importante de recordar para evitar que los asesinos de ayer se vistan de aliados hoy.

El problema de fondo y las exigencias populares

Acá no hay que perderse, el problema de fondo sigue siendo la lucha -abierta o solapada- entre el poder de los de arriba contra los pueblos. Una lucha donde los de arriba buscan imponer su modelo económico capitalista extractivista y usan para ello el terrorismo de Estado y una cultura racista y colonial contra las comunidades mapuche.

Y ello perdurará hasta que los pueblos nos unamos. Así de fácil. Así de complejo. Mientras trabajamos para esa unidad, como Colectivo de Sistematización Militante Caracol – El apañe de los piños, creemos que es clave que como pueblos nos juntemos y levantemos algunas exigencias:

 

  • Exigimos la eliminación del Plan Araucanía, la desmilitarización del territorio del pueblo nación mapuche y el retiro del “Comando Jungla”.
  • Exigimos verdad y justicia frente al asesinato de Camilo Catrillanca.
  • Exigimos escuelas rurales libres de violencia estatal, donde las niñas y los niños mapuche puedan estudiar sin sufrir cotidianamente los allanamientos de la policía chilena.
  • Exigimos respeto a la autonomía del pueblo nación mapuche.

 

Exigencias mínimas, pero indispensables, para que la larga lista de mapuche asesinadas y asesinados en esta democracia empresarial no haya sido en vano.

 

En memoria de:

 

Jorge Antonio Suarez Marihuan (2001)

Agustina Huenupe Pavian (2002)

Mauricio Huenupe Pavian (2002)

Edmundo Alex Lemunao Saavedra (2002)

Julio Alberto Huentecura Llancaleo (2004)

Zenén Alfonso Diaz Nécul (2005)

Jose Gerardo Huenante Huenante (2005)

Lonko Juan Lorenzo Collihuin Catril (2006)

Matias Valentin Catrileo Quezada (2008)

Johnny Cariqueo Yañez (2008)

Jaime Facundo Mendoza Collío (2009)

Rodrigo Melinao Lican (2013)

José Mauricio Quintriqueo Huaiquimil (2014)

Victor Manuel Mendoza Collío (2014)

Camilo Catrillanca Marín (2018)

 

Colectivo de Sistematización Militante

Caracol – El apañe de los Piños

Santiago, 19 de noviembre de 2018

¡YA APARECIÓ… EL N°1 DE REVISTA CARACOL!

¡YA APARECIÓ… EL N°1 DE REVISTA CARACOL!

Con el convencimiento de que es necesario utilizar todas las herramientas a la mano para dar la batalla de las ideas, nace CARACOL. REVISTA DE EDUCACIÓN POPULAR; COMUNICACIÓN POPULAR Y SISTEMATIZACIÓN MILITANTE, una publicación semestral creada por el Colectivo de Sistematización Militante CARACOL – El apañe de los Piños y editada por nuestros hermanos/as de la Editorial Quimantú.

Un espacio para socializar saberes que surgen desde diversas prácticas de educación popular, comunicación popular y sistematización de experiencias, de organizaciones de Chile y de otros rincones de Nuestramérica.

 

En este primer número, le llevamos:

“El camino caracolero: Producir y compartir saberes”, pequeña declaración que cuenta porqué y para qué es necesario este nuevo medi de comunicación popular. Luego, el caracolero Esteban Miranda, en su artículo “Aprender para seguir avanzando: Un recorrido por las Escuelas Caracoleras de Sistematización” repasa las dos escuelas de verano que hemos desarrollado hasta ahora, donde hemos aprendido a sistematizar con organizaciones hermanas según los métodos de Oscar Jara y Hernán Peralta.

La cosa sigue con el artículo “De saberes, educación popular y liberación: Dos ventanas para provocar el diálogo…”, un texto escrito por los caracoles Daniel Fauré y Lorena González, donde le dan una vuelta a porqué sería importante la producción de saberes en las luchas populares y cómo hay que volver a hablar de liberación en nuestros días.

Como si eso fuera poco, le incluimos el “Documento de Sistematización: Piño Contrapupitre” que da cuenta del proceso de autoformaciń que realizo esta coordinadora de organizaciones de educación popular, donde se pueden encontrar interesantes reflexiones y ejemplos para autoeducarse.

De ahí, viene un rabioso artículo de nuestra vocera Carola, la caracola, titulado “Defensa rabiosa y caracolera de Paulo Freire (a 21 años de su muerte)”, tratando de recuperar la praxis del maestro de tanto manoseo progre y despolitizado que se le hace hoy.

Y finalmente, la Lore González entrevista a Delia Bianchi, psicóloga comunitaria y educadora popular uruguaya, que nos cuenta cómo está la cosa por allá, nos habla del gran José Luis Rebellato y reflexiona sobre  la vinculación entre las universidades y la educación popular hoy.

¿Cuánto cuesta esta maravilla?

Solo 1500 pesitos chilenos.

¿Dónde conseguirla?

Si eres de Santiago, tienes dos opciones:

1. Nos mandas un correo (caracolpopular@gmail.com), y el caracol o caracola más cercano te la acerca a algún metro o por ahí…

2. Vas directo a la tienda de la Editorial Quimantú (Cóndor 1071, Santiago)

Si eres de otros lugares del pais:

1. Nos mandas el correo, te damos los datos, nos depositas y te enviamos la revista por CorreosChile o TurBus. (Ahí lo que sale a cuenta es encargar de más, porque sale más barato… quiźas puedes pedir más del catálogo caracolero, o pedir con amigos/as, o, mejor aún, ¡convertirte en distribuidor/a caracolero/a en tu ciudad!

 

 

Acción Colectiva Juvenil: Nuevos escenarios de participación y militancia en Santiago de Chile

Acción Colectiva Juvenil: Nuevos escenarios de participación y militancia en Santiago de Chile

Luego del estallido social del 2011 que movilizó a un grupo importante de estudiantes universitarios y secundarios,  desde  Eco, Educación y Comunicaciones  intentaron responder  a diversas interrogantes que surgieron a partir de estos últimos años de rearme y rearticulación del movimiento social. Es por eso que Daniel Sierra, nos trae un completo trabajo enfocado en la descripción y comprensión de estas organizaciones juveniles pensando en sus componentes, objetivos y acciones, pero también acerca de sus límites y desafíos.

Nosotros como caracoles, fuimos parte de esta investigación entregando nuestra experiencia como educadores populares, hablando del trabajo que hemos llevado estos años y la importancia de la EP  en la producción  y acumulación de los  saberes propios de las organizaciones.

¡L@s invitamos leer este documento (no sólo porque aparecemos nosotr@s jeje) porque está pulentisimo!

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