Representantes de 15 asambleas, cabildos y coordinadoras de la Quinta Región se hicieron presentes en la escuela que se desarrolló los días sábado 8 y domingo 9 de febrero en el Cerro Polanco.

A finales de enero, como es costumbre ya para Caracol – El apañe de los piños, realizamos nuestra IV Escuela de Verano “Amelia Salazar Jorquera”. Sin embargo, como el contexto nacional cambió, nuestra escuela también debía cambiar. Así, pasamos de organizar un espacio para compartir metodologías y técnicas para la sistematización de experiencias para organizaciones populares (como fue en sus tres primeras versiones, entre el 2017 y el 2019) a una escuela centrada en compartir herramientas de la educación popular para las asambleas territoriales autoconvocadas que han florecido por todo Chile desde el inicio de la revuelta popular del 18 de octubre.

Así, en su versión Santiago, la escuela -que llevó por subtítulo “Educación Popular para el Poder Territorial”– congregó a representantes de una veintena de asambleas de la región metropolitana, incluyendo algunas que llegaron desde otras regiones.

Fue así como las y los participantes de Valparaíso que asistieron, nos plantearon la posibilidad de repetir la escuela pero ahora en la Quinta Región, sobre todo con los Cordones Territoriales de Valparaíso, la coordinación de asambleas que surgió en esa ciudad.

Entusiasmados con la idea, planificamos todo en una semana y una delegación caracolera se dejó caer el sábado 8 y domingo 9 de febrero en el CVD Molinos – Polanco, para encontrarnos con un entusiasta grupo de representantes de las asambleas territoriales de Plaza Yungay, Cerro Alegre, Yerbas Buenas, Rodelillo en Resistencia, Marimonjas, Eje Ecuador, Playa Ancha, Descanso & Resistencia, los cabildos de Lomas de Chorrillos y Esperanza, el Colectivo Vecinal Bellavista Despiertx, la Coordinadora Territorial Los Placeres, el Cordón Siete Cerros y las asambleas Territorial Reñaca Alto y Marga-Marga desde Viña del Mar.

Así, en casi 10 horas de trabajo ininterrumpido cada día, repasamos prinicipios de la educación popular que pueden ser útiles para el trabajo asambleario, hicimos diagnósticos participativos, identificamos saberes necesarios para fortalecer los procesos de articulación territorial, repasamos un ratito algunas ideas del maestro Freire, vimos los “pasos” para construir talleres desde la perspectiva educativa popular y elaboramos propuestas concretas para que las y los ahora educadores populares de la Quinta Región pudieran desarrollar con sus organizaciones territoriales.

Cuando vemos como el mes de marzo se acerca a pasos agigantados y, tal como se repite en cada conversación, sabemos que será un mes lleno de movilización popular, espacios como éste son importantes para que nuestras acciones como movimiento popular sean más participativas, democráticas y radicales políticamente.

De igual forma, en tanto sabemos que será un mes de mucha represión estatal, un recreo de aprendizaje como el que vivimos -muy sesudo a veces, pero también cargado de juegos, comidas compartidas y abrazos colectivos-, es una recarga de energía necesaria para afrontar colectivamente el horror del terrorismo de Estado que ha desatado el gobierno contra el pueblo movilizado.

Así, satisfechos y satisfechas por la tarea cumplida, Caracol dejó las tierras de nuestra querida Amelia Salazar Jorquera que, aunque no estaba físicamente con nosotros y nosotras, revoloteaba por los salones del CVD Molinos-Polanco, más viva que nunca en la lucha de los cerros de Valparaíso.

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