*por Carola, la Caracola

Vocera del Colectivo Caracol – El apañe de los Piños

Hace dos días, estuvimos tallereando en una pobla de Lo Espejo, en el sur de Santiago, con un grupito de chiquillas y chiquillos organizados que querían formarse en esta cosa de la educación popular. Como siempre, en uno de los cuatro talleres que hicimos con ellos, junto a mis cumpas del Colectivo Caracol, hubo un tiempito para conversar del viejo amigo Paulo y de su rollo sobre la concientización y la liberación. Hoy, 2 de mayo, el calendario nos recuerda que ha pasado un año más desde que el Paulo nos dejó y aprovechamos de gritar un par de cosas en estos tiempos en que el compañero está en boca de todos y todas, incluso de los que ocupan su trabajo para seguir oprimiendo…

1. Freire era un cumpa sustantivamente político y adjetivamente pedagógico. ¡Él mismo se definía así! Eso no quiere decir que se creía una oración, sino que lo que hacía, lo hacía por un objetivo político mayor: la humanización. Y como eso no se puede dar porque hay sujetos que se empeñan en deshumanizarnos con la explotación y la dominación, la humanización le lleva el proceso de liberación de las oprimidas y los oprimidos. Por eso, no era un tipo que quería hacer “clases más entretenidas” ni “ayudar a los pobres a leer” como andan diciendo por ahí. Así que usted que lee esto, no se haga el larry ni se ponga “progre”: si se dice freireano y freireana, que sea porque apunta al mismo objetivo político, la liberación de toditito el pueblo.

2. Como el desafío era gigante (la liberación, ni más ni menos), su aporte fue pensar en cómo hacerla. Y ahí llegó a esa palabrita clave: la concientización. Pero adivine que le dijeron cuando lo comentó: – “Pero si eso es fácil, es cosa que el pueblo aprenda lo que le enseñamos nosotros, los que sabemos (la vanguardia política, la clase media intelectual) y entienda cuál es su papel en la revolución (o sea: obedecernos)”. ¡Cueck! ¡Cueck! ¡Cueck! – “No poh, la concientización es otra cosa” -les dijo el viejo Paulo-. “Es cuando las oprimidas y oprimidos nos ‘salimos de la realidad’ para analizarla desde fuera, y ahí vemos, por nuestra propia cuenta, quienes somos y qué papel jugamos en la sociedad”. No hay atajos en esto: o lo hacemos entre todos y todas o es simplemente una suplantación. Cuento corto: si usted se dice educadora o educador popular, recuerde que la mano es esa, que cada una de nuestras pegas sea un ejercicio donde podamos ver nuestra realidad, para pensarla, repensarla y analizarla colectivamente. A ritmo de pueblo: lentito, pero sin pausa. Si no lo hace, somos sólo “dinamiqueros o dinamiqueras”. Si lo hace pero se desespera y termina imponiendo su rollo, solo atrasa la liberación.

3. Freire fue hijo de su tiempo. Sus enemigos fueron las fuerzas de la derecha golpista latinoamericana y el imperialismo, los sectores cristianos conservadores que querían apoderarse de la iglesia y los sectores que se decían de izquierda pero no confiaban en el pueblo y le negaban la capacidad de producir saberes e inventar sus propias revoluciones. Y si bien avanzó caleta en muchos temas, no los pensó todos, ¡eso es imposible! Por eso, no le pidamos al cumpa que nos resuelva todos los problemas que nosotras y nosotros tenemos hoy. Valorémoslo por el aporte que hizo desde su tiempo y no le hagamos el quite a lo que es pega nuestra: ver cómo construimos hoy día, en el Chile que nos tocó vivir, formas de concientizarnos para liberarnos de ese monstruo de tres cabezas que es el capitalismo, el patriarcado y el colonialismo.

4. En este contexto nuestro, el de los “tiempos mejores”, donde nos roban la plusvalía de nuestro trabajo, nos precarizan la pega y nos quitan los derechos sociales; donde la cultura de la violación cría machitos, violenta y asesina a las mujeres; donde el racismo que emana desde la clase alta inunda nuestros barrios populares haciéndonos discriminar a las hermanas y hermanos haitianos y mapuche… En resumen, en esta realidad de mierda que nos toca vivir hoy, la concientización, la autoeducación y la acción del gigante popular que somos, diverso pero unido, amoroso pero que sabe defenderse, no es una opción: es una obligación. Por eso, Paulo, donde estés, pucha que nos haces falta… pero acá estamos, ¡pa’ seguir peleando!

Santiago, 2 de mayo de 2018