Viernes 30 de agosto. Es mediodía y seguimos coordinando nuestro apañe a un curso de Trabajo Social de la UDLA, en el están sistematizando. La invitación llegó hace semanas, así que no podemos fallar…

Se nos cayó un caracol y solo uno estaría en posibilidad de apañar. Movemos algunos hilos en la pega y logramos nuestra cuota mínima de dos caracoles por apañe (¡esto de las parejas pedagógicas la lleva!).

Cae la tarde y pura buena onda nos recibe en la sede de la calle Echaurren, en pleno centro de Santiago. Desde la profe hasta les estudiantes nos muestran las grandes expectativas del taller,

19:15 y ya están instalados los clásicos papelografos (¡qué sería de las y los educadores populares sin su papelografo y su masking!), y comienza la rueda de presentaciones de les asistentes. Vamos conociendo un poco las orgas y experiencias sobre las que se busca sistematizar. Hacemos unos jueguitos para soltarnos y presentarnos, y le damos play a un videito de lo que nombramos “Sistematización de Experiencias” desde Caracol y desde la EP, para motivar la conversa.

Aunque existen diferencias respecto a la academia y a su forma hegemónica de producir saberes, buscamos entregar nuestra mirada, la que fue bien recibida.  Oscar Jara hoy es nuestro copiloto y sus pasos para la sistematización van pasando entre un montón de preguntas y comentarios que vienen desde la práctica misma de las y los participantes. ¡El tiempo se pasa volando cuando el taller se llena de diversas miradas!

Como Caracol, buscamos posicionar la sistematización en los distintos espacios, más en los espacios organizativos y de educación no formal e informal, como principio, pero a los formales no le sacamos el cuerpo, porque siempre es importante copar los espacios desde la EP con la sistematización y hacerle el aguante al estudiantado y el sector académico que disputa la academia como una herramienta de producción de saberes para el buen vivir.

Al final, luego de casi tres horas de trabajo, hacemos una evaluación y uno de los elementos que más se repite, además del agradecimiento, es el de “irse pensando”… Pero no pensando en pavadas, sino pensando en cómo hacer que la producción de saberes sea más eficaz y útil a las comunidades con las que trabajan. O sea, ¡nuestra pega está hecha!,

¡Gracias totales a la profe Teresa Lazcano y a todo el grupo participante! ¡Y ahora, a sistematizar para rescatar los saberes del pueblo !