Nos han llegado varias consultas sobre este tema, así que acá te van algunos consejos rápidos para pensar espacios autoeducativos participativos, que sirvan para ponerle el hombro a la rebelión popular en curso y que nos proyecten más allá.


1. Lo primero, arma un equipo o comisión de trabajo… ¡acá no sirven las arrancadas individuales! No es necesario que sean profesores o profesoras, solo que tengan ganas de participar… la educación popular no requiere de títulos o cartones.

2. Las temáticas que trabajen en esos talleres tienen que surgir desde la asamblea. ¡Nada de pasar máquina! Acá, lo importante es que la Comisión sepa jerarquizar los diferentes temas que salgan. Recomendamos hacer eso según algún criterio fijo: por ejemplo, según la coyuntura o según lo que sea más sentido para tu comunidad. Presenta ese programa de trabajo en la asamblea y espera que sea aprobada… ¡solo así ganará legitimidad la propuesta!

3. Desde la educación popular trabajamos con la modalidad de Talleres. Eso quiere decir que son espacios de trabajo –no solo de escucha– donde la gente que participe tiene que construir o elaborar algo en común. Los talleres se dividen en tres grandes partes o lo que llamamos el “método del arco”: partimos desde abajo, luego subimos, para volver a bajar.

¿Qué quiere decir esto?
Te lo explicamos…

Primero, el punto de partida: el diagnóstico sobre el tema. Los talleres siempre deben comenzar con algún ejercicio que permita que la comunidad diga lo que sabe del tema, comparta sus expectativas y sus preguntas. Si nuestros talleres no parten de la realidad, desde el “aquí y ahora” de nuestra comunidad, no podemos saber cuánto debemos o podemos avanzar.

Segundo, vamos hacia arriba: En esta segunda parte, en base a ese diagnóstico, “subimos” a una reflexión mayor. Eso puede ser un aporte teórico, compartir un saber nuevo o darle a la reflexión colectiva. Acá, si tienen algún invitado o invitada a hablar, díganle que debe basarse en el diagnóstico del punto de partida (¡no hablar lo que quiera!) pero si no tienes un “experto” no te preocupes… en esta parte pueden ver un documental o revisar colectivamente un pequeño texto. Lo importante es que aporte elementos que permitan leer tu realidad con nuevas categorías o perspectivas.

Tercero, bajamos a la realidad. En esta parte, la palabra vuelve a la asamblea para volverse propuestas de acción. Ojo: no es un espacio solo para que se hagan preguntas a la persona que expuso, sino para que volvamos a conversar sobre nuestra realidad, para ver cómo lo que aprendimos antes nos ayuda o no a analizar nuestros territorios y para que surjan ideas concretas que nos lleven a cambiar la realidad que no nos gusta. Esta parte no es necesariamente una “PLENARIA” puede ser un nuevo espacio para trabajar en grupos.

Finalmente, como cualquier ejercicio educativo es importantísimo hacer algún ejercicio de evaluación. Puede ser pequeñito (como sintetizar en una palabra lo que sentiste en el taller) o en otros formatos, como en dibujos colectivos o post it en un papelógrafo. ¡Esto es fundamental porque te permitirá ir mejorando en los talleres que sigan!

Postdata: Los mejores talleres son los que parten a la hora, y ¡donde tenemos cositas ricas para compartir! Un matecito, una once , una olla común… ¡comer juntos nos da ánimo para educarnos y nos hace comunidad!


Si la represión avanza, ¡el pueblo responde con más organización!

Colectivo Caracol – El apañe de los Piños

03 de diciembre de 2019